04oct sombrita1000 - ¿Qué estaba haciendo?

Aquí estoy tratando de terminar esta columna. ¿Dije terminar? Bueno, para eso me hace falta empezar.

¿Oyeron? Creo que sonó mi celular. Tenía que ser. Otra notificación en el teléfono. Seguro ya conocen esos avisos que te saltan en las pantallas para avisarte que tienes un correo electrónico, una noticia de última hora, una nueva foto de la boda de Justin Bieber o un millón de dólares por reclamar. Si les aparece lo último, es una estafa.

Bueno, rapidito voy a fijarme para ver quién me escribió al Whatsapp. Ah, pero mira, no había visto esta otra notificación que me envió Facebook. Dice que una colega muy querida cumple años. Voy a mandarle un saludo de una vez; el año pasado lo olvidé, ella nunca olvida mi cumpleaños, pero claro si ahora Facebook le recuerda. Yo ni así me acuerdo. Pero, mira esto: Facebook también tiene un calendario con los cumpleañeros de todo el mes. ¿A quién conozco que cumple en octubre? Un momento. ¿Qué estoy haciendo? ¿Cuántos minutos valiosos he perdido en hacer nada?

¿Vieron? justo de esto quería escribir: las distracciones que interrumpen nuestras tareas. Nuestra capacidad de concentrarnos en una sola cosa ha disminuido. Se nos va la atención en miles de babosadas y nos demoramos en recuperarla.

La nueva habilidad que apreciarán las compañías a la hora de contratar personal será la capacidad de concentración. ¿Usted se puede concentrar? ¡oiga! ¿puede dejar un minuto el celular y prestarme atención?

Ya verán que pronto habrá cursos, seminarios, coach de atención. Para hacernos renunciar al multitasking o la pretensión de querer hacer varias cosas a la vez. Sí que se puede, pero honestamente ninguna queda bien.

Vivimos en el tiempo de las distracciones. Hay miles de cosas reclamando nuestra atención. Quieres ver una película en Netflix pero hay tantas que no sabes cuál escoger. Vas a Youtube a mirar un videito que te recomendaron y cuando acuerda estás buscando los grandes éxitos de los años 1980.

Incluso las páginas noticiosas al final tienen historias con títulos como ‘¿Te acuerdas de Adela Noriega? No podrás creer cómo se ve ahora’, ‘O esto es lo que tienes que comer si no quieres teñirte las canas’. ¿En serio? Esto suena a embuste, pero ¡wao! también es un asalto a la atención.

Ahora los dejo porque tengo que terminar esta columna. ¿De qué iba?