Algo ha pasado: nos hemos cansado de los propósitos de Año Nuevo. Y si no cansado, tal vez es que los estamos reinventando. Con el paso de los años una se da cuenta de que después del 31 de diciembre no se borra todo por arte de magia. Ni el cansancio. Ni la ansiedad. Ni el desorden de la casa. Ni la lista de cosas pendientes que vive en el mismo lugar donde debería vivir la armonía.

De todos modos, no quiero pensar que los propósitos pasaron de moda. Pero sí que ya no son como antes: ahora vienen con adenda..

Por no dejar, yo quiero proponer aquí el Manual de los no propósitos de 2026. A falta de mejor nombre, le puse así.

1) No voy a “reinventarme”

Porque, ¿cuántas reinvenciones aguanta una mujer antes de convertirse en Transformer? Este año no quiero ser una nueva versión de mí. Quiero ser la misma, pero con menos culpa y más proteínas, que está demostrado que son muy buenas para los músculos… y para no desmayarse de puro estrés.

2) No me apuntaré al club de las 5 de la mañana

De manera voluntaria, jamás estaré en ese club. Yo sé que muchos panameños por vivir lejos de sus trabajos pertenecen hasta al club de las 3 a.m. y mi respeto eterno. Pero si puedo elegir, yo no voy a madrugar por deporte.

3) No estaré siempre ocupada

¿Han visto que se ha puesto de moda estar ocupada? Amigas, colegas, conocidas hablan de estar “full”, con la agenda a tope, como si fuera medalla. Pero estar ocupada siempre no es estar bien. A veces es estar huyendo. O tratando de que nadie note que una está cansada.

4) No me voy a explicar

Diré que no diciendo que no. No diré: “tengo que ver” o “te aviso”. Mi no propósito de 2026 es rechazar en firme lo que no quiero hacer. Y no hay que endulzarlo con explicaciones del tipo: “estoy ocupada” (léase arriba) o “mi tiene pif”.

5) No voy a romantizar el “tiempo de calidad”.

Lo que quiero decir —a ver si me explico, porque ya hasta yo me estoy enredando con este manual— es que eso de “tiempo de calidad” a veces es una mentira elegante. Hay que pasar también tiempo de cantidad con hijos, padres, amigos. No vale llamar cada seis meses a alguien y decir “pero fue una llamada bonita”.No, señora. La vida no es un highlight.

6) No voy a comprar más libros.

Hasta que lea los que ya tengo en casa. Caramba.Porque yo compro libros como quien compra esperanza… y después los pongo en una esquina a mirarme con decepción.

Una vida con trabajo, sí. Con proyectos, claro. Con ambición, también. Pero con pausas. Con humor. Con ese tipo de paz que no sale en stories porque, bueno, la paz casi nunca tiene buen filtro.

Y si alguien me pregunta cuáles son mis metas, le diré la verdad: llegar a diciembre entera. Y si es posible… descansada.

* Las opiniones emitidas en este escrito son responsabilidad exclusiva de su autora.

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