18dicsombri00 1 - 'Mamá, esa señora toca todo y no compra nada'Los niños nos van a salvar, si los escuchamos.

En mi primer trabajo, una de mis tareas era atender a los alumnos de entre 9  y 10 años de edad que visitaban, en excursión, el periódico. Se maravillaban con la velocidad de impresión de la rotativa, veían los enormes tanques de tinta y yo les contaba cómo los periodistas hacían las noticias.

Cuando los llevaba por la redacción miraban con ojos curiosos a esos redactores que con la vista en la pantalla, escribían. En ese tiempo todavía había personas que fumaban dentro de las oficinas. Sí, estimados lectores, inserten aquí su cara de horror.

Cuando mi grupo de niños pillaba a alguien con el cigarrillo en la boca, abrían los ojos y otros abrían más grande la boca para pegar un grito que era más o menos así: ‘¡Esa señora está fumando!’,  ‘maestra, hay un señor con un cigarrillo allí!’.

Los niños seguro esperaban que la maestra o yo fuéramos a arrebatarle el cigarrillo al mal portado. Mínimo, a reprenderlo. Pero, les fallábamos.

Las primeras veces, yo apuraba al grupo y esperaba que el fumador no se diera cuenta. Claro que se daba cuenta, pero se hacía el desentendido o desentendida. Pero después de un tiempo  cambié mi actitud. Empecé yo a hacerme la desentendida y dejaba a los niños expresarse. Los niños solo dejaban ver lo que aprendieron en la escuela: fumar hace daño.

Antes que esos niños yo también recibí un gran lavado de cerebro sobre los perjuicios del cigarrillo. Pinté varios pulmones de negro e hice buenos murales con papel crespón gris para describir un sistema respiratorio de un fumador.  Por eso no fumo.

Ahora en la calle veo a los niños diciendo a sus papás: ‘mamá, ese señor no usa bien la mascarilla’ o ‘mamá, está tocando todo y no compra nada’. Por supuesto que las mamás se sonrojan, pero los niños tienen razón: hay que andar con cuidado.

Mi propia hijas, de seis años de edad, me dice antes de salir: ‘mamá, ponte la mascarilla’. Ni me da tiempo de ponérmela. Está pendiente de que cumpla las reglas.  En sus clases por Zoom, escucho a su maestra Melissa decirle que use su mascarilla, se lave las manos,  se cuide y cuide a su abuela. Gracias, maestra.

Niños y niñas que son esponjitas para absorber conocimiento, y que no tienen pelos en la lengua nos ayudan a ir por el buen camino.