“Hay algo de Dios (o de la Luz Divina) en cada persona”, una frase de George Fox, que descubrí conversando con mi amigo panameño Carlos quien se sumó a mi retiro en Bariloche la semana pasada y que me inspiró a revisar mi propósito.

La búsqueda de un propósito auténtico suele extraviarse entre discursos vacíos y promesas de éxito efímero. Sin embargo, existe una sabiduría sobria y transformadora que no se apoya en fórmulas mágicas, sino en la coherencia de los actos diarios.

Hoy comparto contigo los testimonios esenciales de los cuáqueros, sintetizados en el acrónimo S.P.I.C.E.S. que ofrecen una brújula práctica para transformar la propia vida en un testimonio elocuente.

Como afirmaba George Fox, fundador del movimiento: “Deja que tu vida hable”. El verdadero propósito no se pregona; se encarna.

Esta postura ante el mundo parte de una convicción fundamental: «Hay una chispa divina en cada persona». Reconocer la dignidad inherente en los demás disuelve cualquier barrera artificial y redefine nuestras interacciones cotidianas a través de seis ejes cardinales:

  1. Simplicidad (Simplicity): Significa despejar lo accesorio para dar espacio a lo esencial. Vivir de forma simple no es carecer, sino liberarse de la acumulación desmedida y el consumo automático para ganar serenidad, enfoque y sostenibilidad.

  2. Paz (Peace): La paz no es mera pasividad, sino una disciplina activa. Implica desarmar el resentimiento en los vínculos personales y trabajar con valentía en la resolución de conflictos comunitarios y globales desde la no violencia.

  3. Integridad (Integrity): Consiste en la alineación absoluta entre lo que pensamos, decimos y hacemos. Exige sostener la transparencia, hablar con la verdad ante el poder y rechazar la conveniencia cuando compromete los propios valores.

  4. Comunidad (Community): Ningún ser humano florece en el aislamiento. La identidad se fortalece en la pertenencia a un entorno solidario, donde las cargas se comparten y el bienestar individual está ligado al colectivo.

  5. Igualdad (Equality): Si cada individuo posee un valor sagrado, la lucha contra la discriminación y la injusticia sistémica no es una opción, sino un deber ético ineludible.

  6. Mayordomía o Sostenibilidad (Stewardship): Administrar con responsabilidad y respeto los recursos naturales de la Tierra, entendiendo que somos custodios temporales con la misión de preservar la vida para las generaciones venideras.

Integrar estos seis testimonios articula una vida armónica, pero es la conciencia del tiempo la que enciende su motor. La conocida máxima atribuida al misionero cuáquero Stephen Grellet resume la urgencia de este compromiso:

“Pasaré por este mundo solo una vez. Por lo tanto, cualquier bien que pueda hacer o cualquier amabilidad que pueda mostrar a cualquier ser humano, permíteme hacerlo ahora. No lo posponga ni lo descuide, pues no volveré a pasar por aquí.”

El propósito, entendido desde esta mirada, abandona las abstracciones teóricas y se convierte en una práctica presente. Cada conversación, cada decisión de consumo, cada gesto de escucha y cada límite ético sostenido es una oportunidad irrepetible. Al unir la templanza de la simplicidad, la firmeza de la integridad y la calidez de la comunidad con la urgencia de no postergar el bien, logramos que los actos cotidianos hablen con mayor fuerza, belleza y claridad que cualquier palabra.