El inicio de un nuevo año suele llegar con una presión invisible, pero asfixiante. Las revistas y las redes sociales nos bombardean con la idea de que enero es el mes para “repararnos”: ser más delgadas, más productivas, mejores madres, esposas más atentas o profesionales infalibles.

Se nos invita a convertirnos en un proyecto de mejora constante, como si lo que somos hoy no fuera suficiente.

Sin embargo, tras años de acompañar a mujeres en sus procesos de transformación, he descubierto una verdad liberadora: el cansancio que muchas sienten al empezar el año no es por falta de energía, sino por el peso de las máscaras que cargan.

Nos hemos acostumbrado tanto a cumplir con las expectativas ajenas que hemos dejado de escuchar nuestros propios deseos.

La trampa del “deber ser”

Desde pequeñas, a muchas mujeres se nos entrena para ser las “facilitadoras” de los sueños de los demás. Postergamos nuestras pasiones para sostener el equilibrio familiar o elegimos carreras profesionales basadas en consejos externos y no en nuestra vocación.

Yo misma estuve ahí; estudié Administración de Empresas para complacer el entorno, mientras mi corazón latía por la arquitectura y la psicología. Viví en la piel lo que significa tener éxito hacia afuera mientras te sientes vacía por dentro.

El inicio de año es el momento perfecto para hacer una auditoría de expectativas. Es hora de preguntarte: ¿Ese propósito de tu lista es algo que realmente te entusiasma o es algo que crees que “deberías” querer?

El poder de la pausa y el recalcular

Para dejar de ser la mujer que todos esperan, primero debes reencontrarte con la mujer que realmente eres. Esto no se logra corriendo más rápido, sino deteniéndote. Necesitas una pausa consciente que te permita limpiar el ruido de las opiniones de terceros.

Para ello, te propongo integrar prácticas como el Reto de Meditación OME, un viaje de 21 días diseñado para silenciar el entorno y aterrizar plenamente en tu cuerpo. Cuando logras ese estado de presencia, la voz de tu intuición se vuelve más fuerte que la voz de la cultura.

Recalcular tu ruta no es un error de navegación; es el acto de valentía más grande que puedes realizar por ti misma. Es admitir que el camino que otros trazaron para ti ya no te queda bien.

Diseña tu libertad. Para sumarte, escríbeme a través de mi cuenta de Instagram @paulacabalen

El 2026 no tiene por qué ser el año de “hacer más”. Puede ser el año de ser más coherente. El éxito real no es una cifra en la cuenta bancaria o un título en la pared, sino la libertad de despertarte cada mañana y reconocer que la vida que estás viviendo te pertenece a ti, y a nadie más.

Si hoy te quitaras todas las máscaras, si no tuvieras que demostrarle nada a nadie, ¿hacia dónde darías tu primer paso? El mundo no necesita más mujeres perfectas cumpliendo guiones; el mundo necesita mujeres vivas, despiertas y fieles a sus propios sueños.

Este enero, mi invitación es simple: deja de intentar encajar y atrévete a florecer.

Puedes sumarte además de mi Reto Crea tu Vida a través de mi página web: www.paulacabalen.com/crea-tu-vida/

¡Buen fin de semana!