Así que 15 años después de que se me ocurrió por primera vez, finalmente voy a ser miembro de mesa en unas elecciones. Hace tres periodos presidenciales dije: “quisiera ser jurado de mesa” (que es como se denominaba antes), pero ya era tarde para hacer algo al respecto. Hace dos periodos presidenciales no me acuerdo que pasó. Y hace un periodo presidencial traté de inscribirme en línea, después llamé, me dejaron esperando, contesté un montón de preguntas, me dijeron que me iban a contactar, y fue por el gusto, porque nunca lo hicieron.

Fast forward a 2018, y hace unos meses dije que esta vez no me chifean. Después de hacer la gestión y pasar un domingo entero capacitándome para ejercer esto que considero un deber ciudadano (porque la patria la hacemos todos), fui hace un par de semanas a retirar mi acreditación en el Tribunal Electoral.

Fue muy emocionante cuando me llamaron a decirme que fuera por ella, hasta que me dijeron que voy a ser suplente. Hay presidente, secretario y vocal, que son los miembros principales de la mesa de votación, y luego están los suplentes, que somos los que vamos a ir a pegar el papel manila y los letreros informativos en los centros de votación. Pero bueno, por algún lado se empieza.

El lunes, cuando llegué a la oficina, alguien que vio mi flamante post con mi credencial en Instagram me preguntó sobre mi rol por estrenar. Le conté que voy a ser suplente, y que me decepcioné un poco porque había pensado que me darían el cargo de presidente (¡o por lo menos secretario!). Alguien más que escuchó esto, intercedió y me preguntó que por qué pensé eso. Le repuse con total seguridad que porque creo que tengo la capacidad de hacer un buen trabajo.

Bueno, ahora resulta que tal vez soy creída y me falta humildad, ¿pero acaso es un delito valorar el potencial que uno tiene? Les tengo noticias: si uno no cree en sí mismo, dificulto mucho que los demás lo hagan. El día de la capacitación respondí bien las preguntas, tuve una participación destacada (ejem, ejem) en el simulacro de voto y el subsiguiente escrutinio, mis matemáticas son decentes, no me enredé apuntando ni contando… Así que sí, pienso que podía asumir una mayor responsabilidad sin problema.

Supongo que tal vez me asignaron este puesto porque es la primera vez que participo, y además porque pedí que me ubicaran en mi propio centro de votación. Como sea, ser parte del torneo electoral va a ser para mí una experiencia valiosa. Ya les contaré cómo me fue, y quien quita que para 2024 me den un ascenso de puesto.