El fenómeno de los microdramas protagonizados por frutas antropomórficas en redes sociales ha generado millones de visualizaciones en plataformas como TikTok.
La serie Fruit Love Island, en su versión en inglés; o las Frutinovelas, como se le conocen a las tramas creadas en español, son cortometrajes generados con inteligencia artificial (IA) que presentan historias breves sobre relaciones, traiciones y conflictos.
Aunque los personajes son frutas y las tramas están construidas con herramientas de IA, el interés que despiertan estos videos tiene más relación con las emociones humanas que con la estética del contenido.
La psicoterapeuta panameña Mafe De Los Ríos explicó a ELLAS que este fenómeno no se debe tanto a los personajes en sí, sino a las historias que representan. “Son historias profundamente humanas contadas de forma simple, rápida y emocionalmente cargada”, detalló.
Según De Los Ríos, uno de los factores principales es el tipo de conflictos que aparecen en las tramas. “Este tipo de contenido apela directamente al drama relacional. Temas como la infidelidad, la traición y el conflicto son estímulos emocionalmente intensos que activan nuestra atención de forma inmediata, porque están vinculados a necesidades básicas como el apego, la seguridad y el miedo a la pérdida”, precisó.

Personajes de algunos de los episodios de las 'fruti novelas', como son conocidas estas producciones en redes sociales. Imagen generada con inteligencia artificial.
Otro elemento que influye en la popularidad de estos videos es la proyección. A pesar de que los protagonistas no son humanos, las personas tienden a sentirse identificados. “Recuerdan experiencias propias o imaginan cómo reaccionarían. El cerebro responde más a la emoción que al realismo del personaje”, indicó la especialista.
La psicoterapeuta también mencionó que el consumo de este tipo de contenido puede estar relacionado con procesos de comparación social: “ver conflictos ajenos permite al espectador posicionarse: juzgar, validar sus propias decisiones o incluso sentirse mejor respecto a su propia vida”.
El formato de videos breves también influye en el nivel de consumo, recalcó. Las historias suelen durar pocos minutos y están diseñadas para verse de forma consecutiva. “El formato de TikTok potencia el enganche. Son historias cortas, rápidas y con recompensa inmediata, lo que activa circuitos de dopamina y favorece el consumo continuo”.
Finalmente, la especialista destacó que el hecho de que los personajes sean frutas introduce una distancia emocional que puede facilitar el consumo de historias intensas “permitiendo que la persona se involucre sin sentirse expuesta”.
“En resumen, no nos engancha porque sean frutas, sino porque, detrás de ese formato aparentemente simple, hay dinámicas emocionales muy profundas que conectan con la experiencia humana”.

La psicoterapeuta panameña Mafe De Los Ríos. Foto. Cortesía.


