Cientos de personas estaban ese día a la Ciudad de las Artes. Subiendo las escaleras de la entrada hasta llegar al edificio de música veía el flujo de actividades pasar, no solo por el público que llegó para ver las películas que se proyectaban en el Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá, ese fin de semana el lugar era una de las sedes del festival), sino también aquellos que habían llegado para atender sus clases.

Niños en grupos con sus carpetas e instrumentos de música, adolescentes con sus mochilas caminando y adultos de diversas edades escuchando atentamente en las aulas de clase a sus profesores.

Dentro del edificio de música, al salir del elevador, me dirigí al lugar que me habían indicado. Me tomó un par de minutos encontrarlo pero con ayuda de algunas personas, lo logré: una oficina con paredes transparentes con una vista directa al edificio de danza. Aquí comenzaría la sesión de fotos de portada para la edición impresa de abril de revista ELLAS. Al entrar, saludé a la fotógrafa Janin Gastón, a la editora de la revista, Anahil Trómpiz Torres; y al asistente de producción, Dixon Santamaría.

Tras cámara de la sesión de portada de ELLAS con Maruja Herrera, ministra de Cultura

La ministra de Cultura, Maruja Herrera, en el centro, con la fotógrafa Janín Gastón, Carla Mabel Lozano (de segunda a la Der.) y parte del #TeamELLAS.

Sobre una mesa pude ver una variedad de vestuarios de distintos colores y materiales que tenían algo en común: todos eran de ballet. En ese momento supe que el personaje de portada sería la ministra de Cultura, Maruja Herrera. Estábamos en su despacho.

Maruja es una artista consagrada en la danza. Se destacó como una figura prominente en el mundo del ballet tanto en el escenario como educadora. Fue primera bailarina del Ballet Nacional de Panamá. Entre los años 2009 y 2014 ejerció el cargo de directora del entonces Instituto Nacional de Cultura (Inac), con una visión centrada en exaltar, desarrollar y promover el arte. Hoy, desde su rol como ministra, mantiene ese impulso, con un enfoque claro en convertir la cultura en un valor patrimonial activo y cercano a la ciudadanía.

El primer ‘spot’

Nos trasladamos al salón D-305 del edificio de danza Margot Fonteyn, un espacio con piso de madera, espejos de pared a pared y ventanales con una vista que conectaba el interior con el paisaje natural que rodea la Ciudad de las Artes.

Mientras terminábamos de preparar el espacio y los elementos de la sesión, la ministra llegó. Saludó con entusiasmo al equipo, vestida con ropa deportiva, cargando varios vestuarios en una mano y, en la otra, una mochila de gimnasio.

Tras cámara de la sesión de portada de ELLAS con Maruja Herrera, ministra de Cultura

Tras cámara de producción fotográfica de portada con Maruja Herrera, ministra de Cultura, en Ciudad de las Artes.

Se instaló en una esquina, acomodó sus pertenencias en el suelo: un mat, unas pesas y demás objetos que reconocía como auxiliares para entrenar o para ejercicio. Maruja nos sorprendió con un breve calentamiento antes de comenzar la sesión.

El primer conjunto: un vestido largo de encaje color negro, puntas de ballet rosadas y el cabello suelto. Luego llegó el segundo vestuario que incluyó una capa con transparencia y detalles en mola.

Poco a poco, la sesión dejó de ser solo una producción fotográfica para convertirse en una clase de danza. La primera parte fue técnica: explicaciones, posturas, precisión, dándonos el significado de las diferentes poses, algunas inspiradas en ballets como el Lago de los Cisnes o conceptos para transmitir con el cuerpo gracia, delicadez y fuerza.

Tras cámara de la sesión de portada de ELLAS con Maruja Herrera, ministra de Cultura

Tras cámara de producción fotográfica de portada con Maruja Herrera, ministra de Cultura, en Ciudad de las Artes.

Toda una interpretación

El ambiente dio un giro al introducir la música. Ya no era solo una sesión ni una clase. Era una interpretación de Maruja, la artista.

Su sonrisa, su energía, la forma en que ocupaba el espacio… todo transmitía una felicidad proveniente del recuerdo. No se trataba solo de ejecutar movimientos técnicos, sino de volver a un lugar propio.

En un momento, Maruja comenzó a bailar junto a Carla Mabel Lozano, que también es bailarina y que en esta producción estuvo como asesora artística. Ambas repetían la misma coreografía con una sincronía que no parecía ensayada, sino recordada. Era memoria muscular. Algo que permanece en el cuerpo y que, más allá del tiempo, sigue conectando.

Posteriormente, nos movimos al exterior. Bajo el sol de las 3 de la tarde, la ministra no dudó en posar al aire libre, con la Ciudad de las Artes de fondo, un proyecto que representa uno de sus mayores sueños hechos realidad.

Tras cámara de la sesión de portada de ELLAS con Maruja Herrera, ministra de Cultura

Sesión de portada de revista ELLAS para la edición de abril de 2026.

Tras cámara de la sesión de portada de ELLAS con Maruja Herrera, ministra de Cultura

Tras cámara de producción fotográfica de portada con Maruja Herrera, ministra de Cultura, en Ciudad de las Artes.

Conexión con la danza

Tras culminar la sesión de fotos de portada, tuve la oportunidad de conversar con la protagonista y preguntarle sobre su conexión con la danza. Me habló de ella no como una práctica, sino como una necesidad. Un espacio que le brinda serenidad y paz.

Fue una producción que me permitió ver más alla de la figura de la ministra de Cultura, una artista apasionada no solo con la danza, sino con el deseo, la motivación de que el resto del país pueda encontrarse así mismo a través del arte como lo ha podido hacer ella.

* Con información de Anahil Trómpiz Torres.