Ricardo Gago no tiene estudios en arquitectura ni en restauración de iglesias. En entrevista con ELLAS, se definió como “un simple administrador de empresas”. Sin embargo, desde hace más de una década, ha estado al frente del Comité de Iglesias del Casco Antiguo, contribuyendo a la salvaguarda del patrimonio cultural y religioso de Panamá.
El 15 de agosto de 2026 se cumplirán 13 años desde que inició su “caminar por las iglesias del Casco Antiguo”, según relató. Un recorrido que comenzó meses antes, cuando monseñor José Domingo Ulloa lo invitó a asumir la tarea de crear el comité.
Ricardo recuerda que le decía al monseñor que no estaba preparado para ese reto. “Yo me debo a una empresa familiar, mis papás ya son mayores, tengo dos hermanos; trabajo para mi empresa. Y no soy arquitecto, no soy ingeniero, no conozco nada de este tema”, le expresó al líder religioso.

Ricardo Gago es presidente del Comité de Iglesias del Casco Antiguo y uno de los fundadores de la Semana Santa en San Felipe. Fotos cortesía Tete Olivella
Un llamado personal
La decisión no fue inmediata. Durante meses, Gago recibió las invitaciones de monseñor para asumir el cargo, pero no se veía en ese rol. Aunque católico desde siempre, reconoce que su práctica era intermitente. “No iba todos los domingos a misa; en Semana Santa muchas veces viajaba”, admitió.
El punto de inflexión llegó con el fallecimiento de su padre, en enero de 2013. Días antes, en un almuerzo familiar, sus padres, Lázaro Gago López y Rosario Salinero de Gago, con quien monseñor también había conversado, le comentaron que habían dado su aprobación para que aceptara el reto.
“Tuve la intención de llamar a monseñor, pero entre una cosa y la otra no lo hice”, recordó. “Ese sábado estuve con mi papá en Coronado; fuimos a almorzar y, durante la conversación, volvió el tema. ‘¿Llamaste a monseñor?’, me preguntó. Le dije que no, que había estado ocupado y que lo haría la semana siguiente. Y él insistió: ‘Llámalo, llámalo y dile que sí’”.
Al día siguiente, su papá Lázaro falleció. Ricardo mencionó que, tras su partida, en el trayecto del carro fúnebre desde Coronado hasta ciudad de Panamá, el monseñor lo acompañó por teléfono durante todo el recorrido.
“Le dije que sí, pero que necesitaba tiempo para organizar mi vida. Y le pedí que iniciáramos el 15 de agosto”, contó.

Ricardo Gago. Fotos cortesía Tete Olivella
Iglesias cerradas
Cuando Ricardo Gago asumió el encargo, el panorama no era el mejor. De las cinco iglesias bajo su responsabilidad (La Merced, San José, San Francisco de Asís, el Oratorio San Felipe Neri y la Catedral Metropolitana) solo una permanecía abierta de forma regular.
Las demás estaban cerradas, abandonadas o con horarios muy limitados. “Era una situación muy triste”, recordó. A esto se sumaba un Casco Antiguo muy distinto al actual, con alta presencia de bares, prostitución y poco atractivo cultural.
Ante ese escenario, Gago optó por iniciar abriendo las puertas. Sin formación como guía, comenzó a organizar recorridos informales para mostrar el valor de estos espacios. Se sentaba los sábados en las escaleras del Teatro Nacional y esperaba a quienes quisieran sumarse.
“Entrábamos a iglesias completamente cerradas, pero que por dentro eran preciosas, aunque estuvieran abandonadas”, relató.
Abrir y restaurar
El primer gran logro fue la reapertura del Oratorio San Felipe Neri, que, pese a haber sido restaurado años antes, permanecía cerrado. Luego siguió la iglesia de San Francisco de Asís, abierta al público alrededor de 2015.
El proyecto más ambicioso fue la restauración de la Catedral Metropolitana. Tras gestiones con distintos candidatos presidenciales, Gago logró el compromiso del entonces presidente Juan Carlos Varela. La restauración estructural contó con apoyo estatal, mientras que el equipamiento (bancas, sacristías y piezas) se consiguió mediante donaciones privadas.
En paralelo, avanzaron los trabajos en San José y en la iglesia de La Merced, cuya fachada, trasladada piedra a piedra desde Panamá Viejo, fue completamente restaurada.

Rodolfo Obarrio, Ricardo Gago, Gisela Sosa de De Obarrio, Annie Araúz de Castillo, Luis Carlos Araúz Ríos y Carlos Castillo. Domingo de Ramos en Casco Antiguo 2026
Diez años de tradición recuperada
Hace una década, un grupo de 80 personas recorrió por primera vez las calles del Casco Antiguo en procesión un Viernes de Dolores. Con un Cristo de yeso que había sobrevivido a una inundación en la Iglesia San Francisco de Asís.
Hoy, la cofradía supera los cinco mil miembros.
El crecimiento ha sido exponencial. De una sola banda musical en sus inicios, han pasado a contar con 26 agrupaciones provenientes de todo el país.
Las procesiones también han evolucionado. Nuevas andas, muchas adquiridas o confeccionadas con esfuerzo colectivo, se han incorporado año tras año. Entre ellas, destaca una representación de la Última Cena con más de 100 cargadores, que se presentará por primera vez este año.
Un legado en construcción
Lejos de detenerse, Ricardo Gago mantiene la mirada en el futuro. Aspira a completar la Semana Santa con procesiones diarias y a seguir sumando voluntarios al comité.
“Nadie es eterno”, reflexionó. “Me gustaría dejar este legado en buenas manos”.


