Después de años de tareas, parciales y trabajos para el colegio, después de indecisiones y dolores de cabeza, llega el momento de ir pensando en dar ese paso que cambiará el resto de tu vida.
Es hacerte una serie de preguntas claves: ¿en quién te convertirás mañana? ¿cómo quieres que te recuerden? ¿cuál será tu legado? Algunos toman esta decisión más rápido que otros o ni siquiera son capaces de elaborarla por su cuenta.
Me refiero a la dirección que tomarás cuando te gradúas y terminas la secundaria. Es tan difícil escoger el camino porque existen infinitas oportunidades.
Usualmente las personas suelen elegir en función de lo cómodos que se sienten y hay otros a quienes su voz interior los llama a salir de su zona de confort. Esa voz te dice que des ese salto de fe y descubras, a base de ensayo y error, el destino que Dios y tú tienen para ti.
Al principio, se puede sentir que tomas una decisión arriesgada, pero ningún gran resultado ha surgido de evitar los riesgos. Si decides dar ese salto, lo más seguro es que conlleve bastantes sacrificios de por medio y eso también hace más difícil salir de la caja para explorar qué hay más allá.
Estos sacrificios pueden ser el dejar a tus familiares, a tus amigos, a tu país, dejar tu rutina diaria y comenzar desde 0 en otro lugar en busca de mejores posibilidades.
Si Dios te dio la oportunidad y el lujo de tomar las riendas de tu propio futuro, te invito a recordar lo mucho que han hecho tus padres por ti y lo mucho que les debes a ellos. Eso te impulsará a esta nueva realidad en la que das todo de ti por tus sueños, para que el sacrificio de tus seres queridos no haya sido en vano.
Esa nueva aventura no necesariamente significa que todo va a ser color de rosas y habrá arcoíris por los cielos. La idea es convertirte en una mejor versión de ti mismo. Ese que fuiste ayer, y que eres hoy, será capaz de seguir adelante ante la cantidad de obstáculos que vas a tener que superar y que no importa cuántos vengan, rendirte no es una opción.
Una persona no se moldea por la cantidad de obstáculos que evita, sino por el grado de obstáculos que logra sobrepasar.
Gracias a Dios he tenido la oportunidad de jugar al deporte que me apasiona: el fútbol, y a la vez, estudiar en una universidad en Estados Unidos.
He pasado acá un poco más de seis meses y las pruebas no paran de venir, ya sea que esté jugando constantemente al fútbol o no esté en temporada de partidos. Por eso, es importante saber por quién te levantas todos los días y qué te motiva a estar siempre listo para enfrentar tus responsabilidades.
Sé que puede dar miedo, pero el miedo al no saber qué te depara el futuro lo han sentido todas las personas que han construido su porvenir. Esto es si de verdad comprendes la relevancia de ser alguien de quien te sientas orgulloso en esta vida.
Así que no hay por qué sentirse raro o que estás perdiendo el tiempo. No debes preocuparte por estas situaciones. Tuve bastantes referencias, las cuales me llevaron a estudiar en el extranjero y también eran señales que me estaba dando Dios de que este era el camino que debía trazarme.
Soy un convencido de que al universo le cuesta lo mismo brindar un dólar o un millón a quien sale a buscarlo. Está en ti cuál de estas dos cantidades crees que te mereces a base de lo que has trabajado.
Si es necesario busca ayuda, porque para eso están esas personas que siempre estarán para orientarte. Ya sea alguien que tenga experiencia en esa área que te llama la atención o bien ese ser humano que tiene la misma mentalidad que tú en cuanto a qué hacer con tu futuro.
Hay más de una oportunidad que está a la vuelta de la esquina y te está esperando. Está en ti si quieres hacer el esfuerzo para ir a por ella o no. No tomes esa decisión para validarte ante nada, ni ante nadie. Debes hacerlo porque te sale del corazón y porque quieres que tus padres y tus amigos se sientan orgullosos de ti.
Habrá quienes tomaron un sendero distinto al tuyo, pero que tus actos vengan de un propósito claro y que te dediques a buscarlo cada día, aunque el proceso sea lento, y el progreso a veces sea poco, pero, aunque no lo notes, de seguro será mayor el hoy que el ayer.
Así que te invito a que tomes esa decisión de lo que quieres ser, sin importar cuántas indecisiones tengas que enfrentar. Ese camino que selecciones puede cambiar totalmente tu vida.
* El autor es estudiante panameño universitario en Estados Unidos.
* Las opiniones emitidas en este escrito son responsabilidad exclusiva de su autora.

