Zulema Reyes Bonilla Revista Ellas - ‘No tuve momento de pensar, tenía que actuar para resolver mi salud’

Tengo 48 años, soy paciente de Instituto Oncológico Nacional desde octubre de 2015, madre, profesional, docente y deportista.

Llega un momento en tu vida entre tantas actividades que se detiene el tiempo, siendo una mujer con un control de salud regular, llega la inesperada visita del cáncer de mama. Fui diagnosticada con carcinoma maligno invasor, grado 3 avanzado. Momentos difíciles de decisiones en tu vida. No tuve tiempo de pensar, tenía que actuar para resolver mi salud.

Mis ganas de vivir eran mi prioridad. Pasar por quimioterapias, una mastectomía radical y después radioterapias, afectaría mi calidad de vida totalmente.

A pesar de la enfermedad, mi fortaleza y mi amor a Dios hace que vaya más allá. Mi labor como catequista y voluntaria durante muchos años me ha ayudado a crecer como persona, pertenezco a la Asociación Nacional de Pacientes de Quimioterapia de Panamá (Asonapaq), que ofrece apoyo y aliento al paciente en sus tratamientos, alimentación, transporte y hospedaje. Soporte en la parte emocional y espiritual a sus familiares.

Mi labor como paciente es una experiencia de amor y fuerza. No ha sido fácil pasar por tantas pruebas. Creo que lloro ahora más que antes. Todavía no encuentro palabras. Es un testimonio muy personal que te digan que no van hacer más nada por ti y que estás en manos del Grande, que tu cáncer puede volver. Solo sé que esto lo decide Dios, pero me motiva a darle fuerzas a mis guerreros bellos, que solo Él toma la decisión en nuestro camino y disfrutar de la vida lo más que pueda.

Mi familia, amistades, amigos y conocidos, mis ángeles adorados, han sido un apoyo importante, el estar activa en mi ambiente laboral (Ministerio de Economía y Finanzas –Junta de Control de Juegos), el deporte, correr mi pasión inconfundible y mi mejor medicina (escuela de Atletismo Alfredo Minuto Canesa), me demuestra que todo se puede.

Esto solo es un proceso que no tiene tiempo pero que te da la oportunidad de valorar lo que nos da la vida. Hay mucho trabajo, involucrar y documentar a las personas, familiares y personas allegadas sobre lo que es la enfermedad y que siempre hay por qué vivir.

Mi mensaje a la población es no tenerle miedo al cáncer, en la vida nacemos, nos desarrollamos y morimos. El ser humano debe ser más comprometido con su prójimo; humilde y sencillo.