Detrás de cada bienvenida, cada habitación preparada y cada espacio seguro en la industria hotelera, hay profesionales que se dedican a cuidar los detalles que hacen posible una estadía cómoda y fluida.
En Hyatt Regency Panama City, muchas de esas historias tienen rostro de mujer.
Desde distintas áreas del hotel, Betzaida Beitía, Leyra Martínez y Osmaris Espinosa representan tres formas de vivir la hospitalidad: con disciplina, vocación de servicio y un compromiso constante con la calidad.
El arte de cuidar los detalles
Betzaida Beitía. Fotografía. Jackson Jiménez
Para Betzaida Beitía, la hospitalidad comenzó como una oportunidad laboral y con el tiempo se convirtió en una vocación.
Inició su trayectoria en el mundo de la hospitalidad a sus 24 años, en ese momento también era madre de dos niños pequeños y buscaba estabilidad económica. Con el apoyo de su familia, pudo comenzar su camino profesional.
Desde el área de ‘housekeeping’, su trabajo ocurre mayormente lejos de la mirada de los huéspedes, pero su impacto es clave. “Lo que marca la diferencia es la capacidad de anticiparse y resolver de manera silenciosa”, comenta a ELLAS.
Uno de los momentos que más recuerda ocurrió cuando atendía la habitación de un huésped que viajaba constantemente por trabajo. En la habitación había tres peluches. Un día lo escuchó hablar con sus hijos por teléfono y contarles que llevaba esos objetos porque representaban a cada uno de ellos.
A partir de entonces, en cada servicio acomodaba cuidadosamente los peluches sobre la cama, arropados. “Era un gesto sencillo, pero cargado de significado”, recuerda. Días después, el huésped la buscó con lágrimas en los ojos para agradecerle el detalle, que le había hecho sentir a su familia más cerca durante el viaje.
Ese momento reafirmó para ella el valor humano del trabajo que realiza.
Seguridad con observación y serenidad
Leyra Martínez. Fotografía. Jackson Jiménez
Leyra Martínez lleva un año trabajando en seguridad dentro de Hyatt Regency Panama City y acumula cuatro años de experiencia en el sector hotelero.
“Me gusta estar atenta a los detalles, prevenir situaciones y aportar a que el ambiente del hotel sea seguro y tranquilo para todos”, explica.
Su jornada comienza revisando informes del turno anterior para conocer cualquier novedad o situación pendiente. Luego realiza recorridos por distintas áreas del hotel para verificar que todo funcione con normalidad y brindar apoyo cuando se requiere.
En un entorno dinámico como el de la hotelería, cada día puede presentar situaciones inesperadas. Por eso, considera que habilidades como la observación, la serenidad, el trabajo en equipo y la capacidad de reaccionar con rapidez son fundamentales.
La seguridad es un campo que usualmente se asociaba a hombres, pero Leyra ha encontrado en esta experiencia una oportunidad para demostrar “que las mujeres también tenemos la capacidad, la responsabilidad y el carácter para desempeñarnos bien en seguridad”, señala.
Más allá de los protocolos , este trabajo ha fortalecido su confianza. “Me ha enseñado a mantener la calma en momentos difíciles y a entender la importancia de proteger. La seguridad requiere disciplina, observación y carácter, cualidades que las mujeres también podemos aportar con mucha fortaleza”.
La primera bienvenida
Osmaris Espinosa. Fotografía. Jackson Jiménez
La recepción es el primer contacto con la experiencia de un hotel. Para Osmaris Espinosa, ese momento representa una oportunidad para reflejar la esencia de la hospitalidad: cercanía, atención y profesionalismo.
Actualmente cursa el cuarto año de la Licenciatura en Administración de Hoteles y Restaurantes y comenzó su vínculo con Hyatt Regency Panama City durante sus pasantías. Desde diciembre de 2025 trabaja formalmente como agente de recepción.
Cada día es una oportunidad de aprendizaje. “En el ‘Front Desk’ no solo gestionamos procesos, también gestionamos emociones”, explica.
Para ella, el momento del ‘check-in’ puede marcar el tono de toda la estadía.
Un huésped puede llegar cansado por un viaje largo o estresado por trabajo; el objetivo es lograr una bienvenida cálida.
Una de las experiencias que más recuerda ocurrió en diciembre. Un huésped que buscaba opciones de comida china para Navidad acudió a ella varias veces para pedir recomendaciones. Días después regresó con un envase de galletas como gesto de agradecimiento. Para ella fue una confirmación de que el servicio genuino siempre deja una huella.
Osmaris sueña con desarrollar su propio proyecto turístico: un lugar con cabañas que integren experiencias ecológicas y resalten las tradiciones originarias de Panamá.
“Esta experiencia me está dando las bases para que, en un futuro, mi propio negocio sea un refugio que celebre nuestra identidad panameña con los más altos estándares de servicio”.
A otras mujeres interesadas en la industria hotelera les aconseja confiar en su preparación y atreverse a asumir nuevos retos. “Estudien y mantengan siempre esa chispa de servicio genuino. La hotelería es una carrera de pasión; si lo haces con el corazón, las puertas siempre se abrirán”.
Betzaida Beitía, Osmaris Espinosa Leyra Martínez. Fotografía. Jackson Jiménez


