Esta semana, Mattel, compañía dueña de Barbie, introdujo al mercado la primera muñeca de la marca con autismo, como parte de una campaña que busca “defender la representación de los niños a través del juego”.
Según comparte la empresa en su página web, esta Barbie fue desarrollada con la guía de personas de la comunidad autista, con el objetivo de “representar algunas de las maneras en que las personas autistas experimentan, procesan y se comunican con el mundo que las rodea”.

Foto: Tomada de Instagram (@mattel)
El proceso de desarrollo tomó alrededor de 18 meses y se realizó en colaboración con la Autistic Self Advocacy Network (ASAN), una organización que trabaja para “empoderar a las personas autistas y promover su participación activa en las decisiones que afectan a la comunidad”.
“Barbie siempre se ha esforzado por reflejar el mundo que ven los niños y las posibilidades que imaginan, y nos enorgullece presentar nuestra primera Barbie autista como parte de ese trabajo continuo”, afirmó Jamie Cygielman, director global de Muñecas de Mattel.

Foto: Tomada de Instagram (@mattel)
Entre las características y accesorios de la muñeca se incluyen elementos pensados para reflejar experiencias sensoriales comunes dentro del espectro autista. El cuerpo cuenta con articulación en codos y muñecas, lo que permite representar movimientos de autorregulación, como el aleteo de manos, utilizados por algunas personas autistas para procesar estímulos o expresar emociones.

Foto: Tomada de Instagram (@mattel)
La muñeca presenta una mirada ligeramente desviada, en referencia a que algunas personas autistas pueden evitar el contacto visual directo. Además, incluye accesorios como un fidget spinner con clip para el dedo, auriculares con cancelación de ruido y una tableta, herramientas que pueden apoyar la regulación sensorial y la comunicación.

Foto: Tomada de Instagram (@mattel)
“Es fundamental que los jóvenes autistas vean representaciones auténticas y positivas de sí mismos, y eso es precisamente lo que representa esta muñeca”, señaló Collin Killick, director ejecutivo de ASAN.


