Cuando Madely Espinosa inició sus estudios de mecánica industrial en la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), jamás imaginó que terminaría sobre el fuselaje de un avión realizando reparaciones en la aeronave.
Hoy es técnica especializada en estructuras en el departamento de Mantenimiento Pesado de Copa Airlines.
Madely inició su carrera en la aviación a través de la Academia de Técnicos Aeronáuticos (ATA) de la empresa, una institución dedicada a formar talento panameño altamente capacitado en el mantenimiento e inspección de sistemas aeronáuticos.
“Me llamó la atención porque seguía siendo mecánica y, además, era una oportunidad de estudiar y aprender”, contó la técnica panameña, quien destacó que no se arrepiente “en absoluto” de haber aplicado al programa.
Detalló que la mecánica de aviación no estaba en sus planes. “Recuerdo que la primera vez que vi un avión tan cerca quedé sorprendida [...] me fui enamorando poco a poco de la carrera” recordó.
Participación femenina en el mantenimiento pesado
En el departamento de Madely todavía son pocas las mujeres, pero mencionó que con el paso del tiempo ve a más chicas interesadas. “Las jóvenes llegan con muchas ganas de aprender y de demostrar que pueden desempeñarse perfectamente en este campo, incluso siendo minoría en un entorno donde tradicionalmente han predominado los hombres”, aseveró.
Sobre la disparidad de género en el campo, donde de cada 20 o 24 estudiantes apenas cuatro suelen ser mujeres, Madely señaló que puede existir un sentimiento de “presión por demostrar” que las mujeres son capaces de realizar el mismo trabajo que los hombres.
“Parte de eso viene de los estereotipos sociales. Todavía existen ciertos prejuicios sobre las mujeres en profesiones que históricamente han sido dominadas por hombres”, mencionó.
El trabajo en estructuras
Madely se encarga de reparar partes del avión cuando “sufre algún daño”, según explicó en entrevista, muchas de estas reparaciones incluyen caminar en la parte superior del fuselaje del avión, sobre las alas o debajo de la aeronave.
A la parte superior del avión le llaman “corona” y Madely tuvo mucho miedo la primera vez que se subió en ella. “Terminé avanzando arrodillada y gateando como bebé, pero yo como mujer decía: ´no voy a demostrar miedo’. Me fui gateando, pero no grite, ni pedí auxilio" recordó
La técnica indicó que “con el tiempo uno se acostumbra”, aunque no negó que la corona es un lugar peligroso por su forma. “Incluso hay hombres que no suben por nada del mundo [...] y dicen: ´tenemos a Made´“.
Mencionó entre risas que “por hacerse la valiente” ahora siempre es ella a la que le toca subir.

Foto: Cortesía
Su primer viaje fue en un avión que reparó
Antes de iniciar en ATA, Madely nunca se había montado en un avión. “Tuve mi primer viaje aquí y por trabajo” explicó.
Fue un viaje a Costa Rica y fue en el avión de la Selección de Panamá. “Ese avión es todo rojo, lo reconocí por el rotulo y dije ‘oye, mira, que a este avión yo le cambié estos brazos de las sillas” contó entre risas.
Manejar la seguridad de cientos de personas
“Cuando yo estoy trabajando, hago todo paso por paso, leo manuales, hago las cosas como se indican que se tienen que hacer”, aseveró la técnica, quien afirmó que reconoce que de su trabajo depende el transporte de cientos de personas.
“Yo me siento confiada porque el trabajo que estoy realizando, lo estoy haciendo bien. Y lo hago de corazón, con criterio y responsabilidad” reflexionó.
No dejarse llevar por lo que diga la sociedad
Madely también envió un mensaje a las jóvenes interesadas en incursionar en carreras técnicas o en campos donde tradicionalmente predominan los hombres.
“Que no se dejen llevar por nada de lo que diga la sociedad, sobre todo por comentarios negativos o incluso por esos pensamientos que a veces nosotras mismas tenemos, como ‘no la voy a dar’ o ‘no voy a ser capaz’”, expresó.
Recordó un consejo que marcó su forma de enfrentar nuevas oportunidades. “Una persona me dijo una vez: si tú quieres aplicar para un puesto o quieres hacer algo, deja que la persona encargada de darte esa oportunidad te diga que no. Tú no puedes decirte que no antes”.
Según explicó, trabajar en aviación suele generar admiración entre quienes escuchan a qué se dedica. “Cuando llego a un lugar y me preguntan en qué trabajo, digo que soy mecánica de aviación. Entonces me preguntan qué hago y les digo: ‘yo le pongo parches al avión, soy como el chapistero del avión’. Y la gente se sorprende muchísimo”.
Esa reacción, afirmó, es una de las recompensas de un camino que no ha sido sencillo.
Aunque reconoció que es una carrera exigente, insistió en que vale la pena para quienes sienten vocación. “No va a ser fácil, porque nada bueno es fácil. Pero si tienes la garra, la voluntad y ese deseo de hacerlo, lo vas a lograr”.


