La danza ha sido por décadas la gran pasión de Iguandili López, bailarina panameña que actualmente dirige la Escuela Nacional de Danzas de Panamá.

Originaria de la comarca Guna Yala, la profesora contó a ELLAS que creció con las tradiciones de su pueblo. “De pequeña hacía mis danzas tradicionales guna, también en la escuela era obligatorio tomar clases de folclor. Luego, en mi camino, me encontré con bailarinas y me dije: ‘Yo también quiero bailar’”.

Ese deseo la impulsó a ingresar en la Escuela Nacional de Danzas, donde estudió danza moderna de manera formal. La profesora recordó que fue en esa institución donde conoció al Ballet Nacional de Panamá, un evento que la motivó a seguir su camino de formación artística.

“La compañía de baile nacional practicaba en la mañana, y la escuela funcionaba en la tarde. Me enamoré aún más de la danza. Cuando terminé mis estudios dije: ‘Voy a hacer de la danza mi carrera oficialmente. Quiero ser maestra, quiero ser bailarina profesional’”, aseveró.

Su camino continuó en Costa Rica, un país al que llegó como mochilera. Allí encontró la Universidad Nacional de Costa Rica donde inició sus estudios en Bachiller en danza por tres años. Sin embargo, no terminó de gustarle y se retiro, trasladándose posteriormente a México, donde obtuvo una licenciatura en Danza Contemporánea. Tiempo después, regresó a Costa Rica a obtener su maestría en Danza.

El apoyo incondicional de su madre

Un aspecto clave en los estudios de Iguandili en el extranjero fue el apoyo incondicional de su madre.

“Mi mamá me ayudaba muchísimo. Perdimos a nuestro padre cuando yo tenía 10 años, y ella fue papá y mamá al mismo tiempo. Me mandaba molas para que pudiera vender y así pude mantenerme en Costa Rica y México”, relató.

Las molas, un símbolo de la cultura Guna, no solo fueron una forma de sustento durante sus años de formación en el extranjero, sino también una conexión con su identidad cultural. “Yo no me visto con otra ropa. Es lo que hago yo, con mi mamá y mis primas, es mi uniforme diario”, añadió.

Durante sus años en el extranjero, Iguandili formó parte de varios grupos, tanto en Costa Rica como en México, en la compañía Vera Danza en Veracruz.

Iguandili López: la primera bailarina de Guna Yala al frente de la formación de danza en Panamá

Es licenciada en danza contemporánea. Foto: Cortesía

Motivando nuevas generaciones

Con una trayectoria de más de nueve años en la dirección de la escuela, reconoce que su trabajo ha motivado a nuevas generaciones, especialmente a las niñas de la comunidad guna.

“Yo era la única”, respondió la profesora al ser consultada sobre si llegó a estudiar o trabajar con otros bailarines de su comarca.

“Ahora hay más jóvenes gunas interesadas en la danza. Mi imagen fue importante para que ellas se motiven. Hay niñas de cinco a 18 años que están estudiando danza y algunas ya se han titulado”, mencionó.

También fue fuente de inspiración para su hijo, quien, actualmente, se encuentra en México estudiando danza, siguiendo los pasos de sus padres, ambos bailarines.

“A veces estoy feliz al ver tanta gente, y bueno, es un reto. A veces estoy feliz, a veces siento que me falta un poquito más y necesito como un empujón. Le pido a Dios que, por favor, me dé la oportunidad, porque lo que quiero es que en Panamá se desarrolle la danza como en otros países”, reflexionó.

Iguandili López: la primera bailarina de Guna Yala al frente de la formación de danza en Panamá

La profesora Iguandili López lleva 9 años como directora de la Escuela Nacional de Danza. Foto: Cortesía

El futuro de la danza en Panamá

La profesora también abordó lo que considera hace falta para que la danza y las artes en general puedan crecer de manera sostenida en Panamá. Consideró que se están dando los primeros pasos para “estructurar” el arte.

“En otros países más estructurados, el Estado apoya las compañías y hay becas. Nos hace falta más formalidad y que las personas crean que esto es una carrera”.

Como administrativa, reconoció que muchas veces le toca hacer docencia a los padres de familia para que no piensen que la danza es solamente un pasatiempo. “Es una carrera, como cualquier otra carrera. Y trato de defender mi profesión y ayudar aquí a las juventudes a que se enamoren de la danza”.

A día de hoy, la danza continúa enamorando a la profesora Iguandili. “Yo soy 24 horas, entro a las 8:00 a.m., nadie me obliga [...] y me voy a las 8:00 p.m. o 9:00 p.m.”, agregó.

“Soy una mujer apasionada en mi carrera y ese amor, la pasión, me hace todo lo que yo soy”, reflexionó.

El 29 de abril se celebra el Día Internacional de la Danza, una fecha establecida por el Comité Internacional de la Danza (CID) en 1982 en conmemoración del natalicio de Jean-Georges Noverre, creador del ballet moderno.