¿Qué significa llegar a la vejez siendo mujer y conservar no solo autonomía, sino también voz en las decisiones familiares, comunitarias y políticas?
En 2025, las personas de 60 años y más representaban cerca del 13.9% de la población, y las proyecciones apuntan a que podrían llegar al 24% en 2050. Dentro de poco más de dos décadas, casi una de cada cuatro personas en el país podría estar en ese grupo de edad.
Ese cambio demográfico estuvo detrás de varias de las conversaciones de la IX Conferencia Anual de Derechos Humanos de las Mujeres Mayores, realizada en la Galería Manuel E. Amador de la Universidad de Panamá bajo el lema “Respeto, autonomía y participación de las mujeres mayores en democracia”.
La actividad, impulsada por el Proyecto Paridad y Democracia junto con CLADEM Panamá, el Centro de Estudios y Capacitación Familiar (CEFA), el Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá (IMUP) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), reunió temas que pocas veces aparecen juntos cuando se habla de envejecimiento: participación política, patrimonio, autonomía, decisiones al final de la vida y políticas públicas.
Una de esas conversaciones fue la participación política de las mujeres a lo largo de la vida. Durante la jornada se presentaron hallazgos del documento Participación, Democracia y mujeres mayores: gerontofeminismo y experiencias de trabajo en Panamá, realizado por CLADEM Panamá sobre participación política intergeneracional, que propone ampliar la mirada: hacer política no empieza ni termina con una candidatura.
El estudio recuerda, por ejemplo, que las mujeres representaban el 50.3% del padrón electoral en 2024, pero ocupaban apenas alrededor del 21% de las curules de la Asamblea Nacional. También plantea que muchas mujeres llegan a determinados espacios políticos después de haber atravesado años de responsabilidades de cuidado, menos acceso a recursos y otras desigualdades que pueden retrasar o limitar su participación.
Desde esa perspectiva, envejecer no significa retirarse de la vida pública. Las trayectorias analizadas en la investigación muestran mujeres que han ejercido liderazgo desde organizaciones comunitarias, movimientos sociales, instituciones, pueblos indígenas, organizaciones afrodescendientes y partidos políticos. Una de las ideas centrales es que el diálogo entre generaciones no debería entenderse únicamente como un “relevo”: las mujeres mayores aportan memoria, experiencia y redes; las más jóvenes introducen nuevas formas de organización y otras agendas.
Durante la conferencia también se abordaron asuntos mucho más cercanos a la vida cotidiana, como la seguridad patrimonial y las decisiones sobre el final de la vida. Las abogadas María Antonieta Adames Pimentel y Joyce Araujo Lasso plantearon preguntas sobre la protección de los bienes, la capacidad de las personas mayores para seguir tomando decisiones sobre su propio bienestar y los debates jurídicos y éticos relacionados con una muerte digna.

María Antonieta Adames Pimentel expuso sobre la seguridad patrimonial y la autonomía de las mujeres mayores.
Tales temas obligan a aterrizar la palabra autonomía: ¿quién administra los bienes de una mujer cuando envejece?, ¿qué mecanismos existen para protegerla frente al abuso patrimonial?, ¿hasta dónde puede decidir sobre su atención médica y sobre cómo quiere transitar los últimos años de su vida?
Desde otra perspectiva, Yamina del Carmen Samudio, voluntaria de CLADEM Panamá, compartió algunos de los debates impulsados por organizaciones de mujeres y de la sociedad civil durante la reciente Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo celebrada en Montevideo, Uruguay. Entre ellos aparecen el fortalecimiento de los sistemas de cuidados, la protección social, la salud y la necesidad de abordar el envejecimiento desde una perspectiva de derechos humanos.
El envejecimiento de la población tampoco puede verse únicamente como una experiencia individual. Martín Fuentes, de UNFPA Panamá, recordó durante su intervención que el país atraviesa una transformación demográfica: además del aumento de la población mayor, la tasa global de fecundidad pasó de 2.4 hijos por mujer en 2010 a 1.9 en 2022, por debajo del nivel de reemplazo poblacional.
Eso plantea retos para los sistemas de salud, cuidados y protección social, pero también una pregunta menos frecuente: ¿qué tipo de sociedad estamos preparando para quienes van a vivir más años?
Durante el encuentro también se renovó el llamado para que Panamá avance en su adhesión a la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, considerada por las organizaciones participantes una herramienta para fortalecer la protección de la dignidad, la autonomía y los derechos de esta población.
La conferencia incluyó además la firma de un acuerdo de colaboración entre organizaciones vinculadas al programa Participación, Paridad y Democracia de las Mujeres, orientado a fortalecer la incidencia política y ampliar los espacios de participación ciudadana.
Durante nueve años, la conferencia se ha venido realizando con la participación de organizaciones de mujeres, instituciones y profesionales que mantienen estos temas en la conversación pública.
La autora es integrante de Cladem Panamá


