“Alicia es una mujer en sus 50 años... Su pasado es turbio, ha sido corrupto y robado. No es un personaje para despertar simpatías pero sí reflexión”, respondió la escritora y periodista Lorena Tosta al hablar de la protagonista de su nueva novela Ojos de muñeca, que fue lanzada en enero de este año en Amazon.
Lorena es venezolana, residente en Panamá. Fue en su país donde comenzó a escribir esta obra con dos cuentos “totalmente independientes”, expresó en una entrevista con ELLAS.
La novela narra la historia de dos mujeres que se cruzan en una isla europea: ambas exiliadas y desesperadas. Reúne “thriller psicológico, intriga policial, drama social, amor y realismo mágico”, describió Lorena en una publicación en sus redes sociales donde anunció que su obra es bestseller en Amazon.
La autora detalló que en julio de 2026, la novela alcanzó el puesto número uno en biografías y memorias en español; y el puesto número dos en literatura y ficción en español, entre los libros más vendidos de Amazon.

La novela 'Ojos de muñeca' de la escritora venezolana Lorena Tosta.
Reconocidas figuras de la televisión venezolana como la presentadora Maite Delgado y el humorista Laureano Márquez escribieron en el prólogo.
Es la segunda novela que publica la autora. Su primera se llamó Mónica Reyes, detective, que lanzó en 2006, en Buenos Aires, Argentina.
Ojos de muñeca se presentará el domingo 30 de agosto, a las 3:00 de la tarde, en la Feria Internacional del Libro de Panamá (FIL Panamá 2026) que se llevará a cabo en el centro de convenciones Atlapa.
‘Ojos de muñeca’ es la primera novela que publica después de establecerse en Panamá. ¿La historia comenzó en este país o era una idea que ya venía desarrollando desde que dejó Venezuela?
Ojos de muñeca comenzó en Caracas siendo dos cuentos totalmente independientes, así viajaron a Panamá y permanecieron durante una década en la nube. Esos fueron años de adaptación en todos los sentidos hasta que obtuve el tiempo y la paz necesarias para reencontrarme como escritora.
Tuve la fortuna de conocer a Mónica Miguel Franco, quien leyó mis textos y fue un gran estímulo para decidirme a comenzar a publicar. En una de esas lecturas comprendí que aquellos dos cuentos tenían protagonistas muy diferentes viviendo las mismas búsquedas existenciales y me hice la pregunta obvia: ¿qué puede ocurrir si estas dos personas se conocen?.
Así que aquí en Panamá me lancé a la aventura de recrear el viaje de estas dos mujeres. Ojos de muñeca no existiría sin el tiempo entre el comienzo y el final de su escritura pues fue necesario alejarme física y emocionalmente de aquellas primeras circunstancias.
¿Cómo nació el personaje de Alicia?
Alicia es una mujer en sus 50 años, con ello quiero decir que ha vivido ya bastante. Su pasado es turbio, ha sido corrupto y robado. No es un personaje para despertar simpatías pero sí reflexión.
Intento hacer notar que no basta con arrepentirse del pasado porque viaja con uno sin importar a dónde intentes huir. No es una historia de venganza sino de reflexión, de tener claro cómo surgieron miles de seres como ella y también que no es posible crucificar a la mitad de un país por los grandes errores cometidos. En ese sentido en ella no existe eso que llaman reinvención más bien lo llamo reestructuración: tomar las partes nobles que quedaron en ella e incorporar la sabiduría y la bondad que surgen durante la historia.

Lorena Tosta nació en Valencia, Venezuela, y reside en Panamá. Su primera novela 'Mónica Reyes, detective', se publicó en Argentina en 2006. Lorena participó en el certamen Miss Venezuela 1986.
Margarita, en Venezuela; y Formentera, en España. ¿Por qué escogió estas dos islas como escenarios fundamentales de la novela?
Margarita es el más bello símbolo de Venezuela, no encontrarás a ningún venezolano que carezca de recuerdos relacionados con esa isla, por eso al escribir una historia de niños y pescadores me resultó natural Margarita; además, en la historia hay perlas que juegan un papel importante y disfrute incluyendo esa referencia histórica real.
¿Formentera? Porque necesitaba otra isla, y la quería en España por afinidad cultural. Quería una isla turística pero no demasiado, así que recurrí a Google, y luego a Google Earth para recorrerla virtualmente y decidir las locaciones.
Su primera novela, ‘Mónica Reyes, detective’, se acercaba abiertamente al género policial, mientras que en ‘Ojos de muñeca ‘también aparecen elementos de intriga. ¿Qué le atrae de este género? ¿Ambas obras guardan relación?
Mónica Reyes, detective, se acerca al género policial desde una perspectiva llena de humor negro. Es una mirada cínica a la sociedad que miraba descomponerse ante mi y la plasmé en personajes bastante arquetipales, viviendo alegrías y dramas cotidianos. Especialmente me interesaba mostrar cómo los mismos eventos políticos y sociales afectan diferente a las familias según sus diferencias económicas y culturales. En esos años estudiaba un posgrado en filosofía y Mónica Reyes se acercó a un compendio de lo aprendido.
Ojos de muñeca es otra cosa, esta es una historia con muchas facetas y no guarda relación con la anterior. Los elementos de intriga para mi, como periodista, son demasiado tentadores y me resultan naturales. Con el periodismo uno aprende a observar, con la filosofía desconfía de las respuestas fáciles e intentas dar sentido a la realidad.
Maite Delgado y Laureano Márquez, figuras reconocidas de la televisión venezolana, escribieron parte del prólogo. ¿Qué vínculo mantiene con ellos y cómo se produjo su participación en el libro?
A los 18 años fui candidata en el certamen Miss Venezuela 1986 (llevé la banda de Miss Carabobo). Desde entonces sostengo amistad con la mayoría de las concursantes de ese año. Cuando comenté en el chat de las amigas que estaba pensando publicar, todas quisieron leerlo.
Maite se “enamoró” de las protagonistas y quiso estar, imagínate si le iba a decir que no. Todas ellas han sido un estupendo estímulo para tomar esta decisión de publicar. Lamentablemente las situaciones de duelo nacional que vive mi país a consecuencia de los terremotos nos hizo posponer el lanzamiento de la novela allá. Con Laureano estudié un par de semestres de teología, participé en algunos de sus proyectos personales y ha sido todo un honor para mi que Ojos de muñeca le gustara tanto como para hacer uno de los prólogos.
¿Cuánto tiempo le tomó escribir la novela y cuál fue el mayor desafío durante el proceso de escritura?
El tiempo, no puedo dar una respuesta en cifras. Una novela, al menos en mi caso, va apareciendo poco a poco. En Ojos de muñeca ya describí un tipo de proceso que surge de piezas que ya estaban allí, solo que yo no lo sabía. Casi siempre me inspiran imágenes que provienen de sueños, o de otras ramas del arte. Por ejemplo ahora escribo una novela sobre la vida de una mujer de un cuadro que me gustó mucho, ni idea de quien sea la mujer ni de su vida real, simplemente al mirarla me imagino qué hacía, a quien quería o qué le pasaba.
El mayor desafío no ha sido nunca escribir, esa es una actividad que surge sola de mi naturaleza; me resulta difícil esta etapa de publicar y atravesar los aspectos de la elaboración física del libro y, sobretodo, la publicidad y tecnología involucrada, en esos aspectos me confieso ignorante y es mi primera experiencia.
Usted ha adelantado que ‘Ojos de muñeca’ será la primera de varias publicaciones. ¿Qué puede contarnos sobre sus próximos proyectos?
Voy a reeditar Mónica Reyes, detective, porque lo merece y en su momento no hubo las condiciones en el país para su difusión. A más tardar Navidad 2026 estará lista. Y si todo va bien tendré una cuarta novela para la próxima Feria del Libro. A mediano plazo me planteo una meta más ambiciosa como escritora: desarrollar personajes panameños viviendo las realidades locales, quizás tocar el tema de la explotación minera, por ejemplo. Pero en eso voy despacio, no quisiera equivocarme y ser mal interpretada.
¿De qué manera Panamá ha transformado su mirada como escritora?
Mi esposo es chileno y he visitado mucho tanto Argentina como Chile. Salí de Venezuela hace 16 años y vine directo a Panamá. En este país ya están naciendo mis nietos y deseo que construyan aquí su vida, que jamás necesiten emigrar.
La experiencia de emigrar es, quizás, la más dura que puede vivir un ser humano porque no es una situación puntual de la que sales vivo o muerto, sino que es un proceso gradual, una ruptura que jamás se arregla de un todo. Dejas de “pertenecer” porque ya no eres ni de aquí ni de allá y ese estado de soledad existencial, si uno lo logra, amplía y fortalece las mejores cualidades del alma. En Panamá encontré la paz y la seguridad que mi país perdió y con ello surgieron sentimientos de empatía, yo diría que universales y un nuevo modo de construir humanidad.


