Desde sus años en la escuela, Marianne Mathieu construyó un método de estudio propio, basado en la atención plena en clases, la elaboración de resúmenes escritos a mano y la consulta constante de libros para reforzar los contenidos.
Tener claro cómo estudiar le permitió administrar su tiempo de manera eficiente y afrontar la carga académica que implica una carrera como la de Medicina.
El próximo lunes 9 de febrero, esta joven panameña, de 23 años, recibirá su título de doctora en Medicina de la Universidad de Panamá, como primer puesto de la promoción Med19 en la que se graduarán 74 estudiantes.
“Siempre prioricé trabajar con tiempo, porque en la carrera de Medicina se manejan muchas materias y cada una tiene responsabilidades distintas. Anticiparme me permitía cumplir con todo sin sentir que iba apagando incendios”, resaltó Marianne en entrevista con ELLAS.

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“Cuando aparecía el cansancio, sabía que la constancia era lo que marcaba la diferencia”, agregó.
Mujeres en la Medicina
“En los últimos años se ha visto claramente un mayor protagonismo de la mujer en la Facultad de Medicina. En generaciones recientes, el primer puesto ha estado prácticamente dividido entre hombres y mujeres, lo que refleja un cambio importante”, señaló Marianne.

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La promoción Med19 está compuesta por 37 hombres y 37 mujeres. “Eso habla de una presencia femenina más sólida”, afirmó.
“Creo que la Medicina está viviendo una transformación positiva, donde el liderazgo femenino es cada vez más visible. La mujer está plenamente capacitada para ser lo que quiera ser, y hoy la Medicina también está siendo liderada por nosotras”, reflexionó.
La dificultad de estudiar la carrera
Marianne señaló que, como cualquier carrera, estudiar Medicina tuvo momentos complicados, pero afirmó que estos se viven “de una manera particular, porque uno se enfrenta directamente con el dolor humano, tanto físico como emocional”.
La joven contó que el miedo a fallar, el cansancio mental y la exigencia de las rotaciones clínicas fueron algunos de los principales desafíos durante su formación.
“El hecho de tratar con personas genera mucha responsabilidad e incertidumbre, y aprender a manejar eso forma parte del proceso”, destacó.

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Marianne comentó que siempre tuvo presente la importancia de cuidar sus “espacios personales”, por lo que el tiempo con su familia y amigos formó parte de su organización desde el inicio de la carrera.
Sin embargo, reconoció que la alta demanda de tiempo que implica Medicina la llevó a ausentarse de algunos momentos importantes, como el sepelio de su abuelo en Chiriquí y la graduación de su hermana en Italia, a la que asistió toda su familia mientras ella permanecía en Panamá por exámenes finales.
Según relató, estas experiencias la impactaron al inicio, aunque con el tiempo aprendió a afrontarlas.
“Aparecieron la desmotivación, la tristeza y, en algunos momentos, la ansiedad. Sin embargo, también me enseñaron la importancia de tener una red de apoyo sólida. Mi familia, mis amigos, mi espiritualidad y mis espacios personales fueron fundamentales para sostenerme”, recordó.
Elegir con conciencia
A quienes estén interesados en la carrera, recomienda hacer “una introspección real y preguntarse si uno está preparado para todo lo que implica”.

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“También es clave entender que no se trata de perder a la familia, a los amigos o los pasatiempos, sino de aprender a administrar la propia vida. Al entrar a Medicina, uno asume una responsabilidad adulta y debe aprender a equilibrar lo personal con lo profesional”.
Finalmente, destacó que la Medicina es un camino que debe recorrerse con conciencia, paciencia y dejando las huellas correctas.
La alegría de un primer puesto
Marianne será la encargada de pronunciar el discurso de graduación este lunes, responsabilidad que corresponde al primer puesto de la promoción.
“Creo que cuando uno es constante durante tantos años, alcanzar una distinción así se siente como un aplauso personal al esfuerzo, a las horas de estudio, al cansancio y a la disciplina que acompañaron todo el proceso”.

Marianne fue reconocida con múltiples premios durante durante la Ceremonia de Entrega de Premios y Medallas previa a la graduación. Foto: Cortesía
“Inmediatamente pensé en mi familia, que siempre me apoyó de manera incondicional, y en mi abuelo, que sé que desde el cielo debe estar extremadamente orgulloso de mí”, recordó.
Una nueva doctora en la familia
Marianne no es el primera doctora de su familia, pues su papá, Jair, es ginecólogo obstetra.
“Sería poco honesto decir que su profesión no influyó en mí. Crecí viendo de cerca lo que significa ser médico” aseguró, recalcando que su papá no la presionó para estudiar la carrera.
Mencionó que casi a diario conversaban sobre sus experiencias en el hospital y la universidad, destacando que la Medicina siempre fue un tema natural entre ellos.
“Comentamos casos clínicos que nos han impactado y, muchas veces, esas conversaciones se convierten en espacios de aprendizaje mutuo”, reflexionó.

Marianne y su papá el doctor Jair Mathieu. Foto: Cortesía
Marianne recordó que en varias ocasiones le preguntaron: “¿Eres hija de Jair Mathieu?”, un factor que, aunque bien intencionado, la motivó a buscar ser reconocida por sus propios méritos.
“Debo reconocer que ser su hija siempre ha sido un halago. Mi papá es un excelente médico, un gran ser humano, muy carismático y extremadamente responsable, y eso genera admiración”.
“Al final, cada paciente es el papá, la mamá, el hermano o el familiar de alguien, y así como uno quisiera que sus seres queridos estén en las mejores manos, yo quiero poder ser esa médica para mis pacientes” concluyó.


