Cada vez que abre la convocatoria del Canal de Empresarias algunas mujeres miran de reojo el anuncio, quizás guardan el enlace, pero lo dejan para después. No siempre es falta de ganas. Más bien es la sensación de que todavía falta algo: tiempo, claridad, confianza.
Pero este programa de la Fundación Ciudad del Saber ha demostrado que esa duda de no sentirse lista suele ser, en realidad, el punto de partida.
Creado hace más de una década, el Canal de Empresarias es una de las plataformas más constantes de impulso al emprendimiento femenino en Panamá.
Por el han pasado más de 8,000 mujeres. Muchas emprendían desde casa, combinando su proyecto con el cuidado de hijos, padres o la logística cotidiana. El proceso combina formación, mentoría y la formación de redes.
Estas son algunas razones para este año intentarlo.
1. Porque no hay que llegar con todo resuelto. No es un espacio solo para empresas armadas. También es para ideas que están tomando forma. Parte del proceso consiste justamente en validar, ajustar o incluso replantear el proyecto.
2. Porque obliga a tomarse en serio el proyecto. Las ideas sobreviven bien en la informalidad. Lo difícil es someterlas a estructura. Fechas, entregables, mentorías. De pronto hay que responder preguntas que antes se podían evitar: ¿para quién es esto?, ¿cómo se vuelve sostenible?, ¿cuánto vale? Esa exigencia, que puede ser incómoda pero es necesaria, es donde muchas ideas empiezan a transformarse.
3. Porque innovar no siempre es tecnológico (y eso también cuenta). Una de las ideas más potentes que ha dejado el Canal Una de las ideas más potentes que ha dejado el Canal es que innovar no significa necesariamente crear algo digital o disruptivo en el sentido clásico. Innovar puede ser reinterpretar saberes, mejorar procesos, encontrar nuevas formas de producir o de contar lo que ya haces. Cambiar la mirada sobre un proyecto propio también es innovación.
4. Porque aprender a contar el negocio cambia todo. Muchas emprendedoras saben hacer, pero no siempre saben explicar. Y en un mercado saturado, saber narrar tu propuesta puede ser la diferencia. Como ha señalado el propio programa, a veces el salto no está en cambiar el producto, sino en poder comunicarlo con claridad: entender qué hace distinta a cada emprendedora y decirlo sin rodeos.
5. Porque la red no es un extra, es parte del valor. Uno de los efectos menos visibles —pero más duraderos— del Canal es la comunidad que se forma. No se trata solo de contactos, sino de conversaciones entre mujeres que están enfrentando desafíos similares. De ahí surgen colaboraciones, aprendizajes compartidos y nuevas formas de pensar el negocio.
La convocatoria está abierta hasta el 13 de mayo. Más información en la página de Canal de Empresarias
* Suscríbete aquí al newsletter de tu revista Ellas y recíbelo todos los viernes.


