DORI LEX0542 1000 - Dori Eleta: imperfecta y feliz

La clase de la mañana ya culminó. El salón está vacío, pero no está en silencio. En “El Templo”, letras fucsia y negras gritan desde las paredes a una audiencia invisible, alentando y empujándola hacia su mejor versión: “todo se puede desde el amor”, “guerrera, hazlo porque te amas”, y el más elocuente “soy una fuckin mami”, entre otras.

Así es la energía en el corazón del emporio que construyó Dori Eleta, anteriormente conocida como Dorita. A sus 32 años, tiene una historia más larga que su edad, salpicada de escándalos, conflictos internos, subidas, bajadas, búsqueda, y finalmente, sentido.

En los últimos años no se ha despojado solo de una sílaba. Nos explicará eso más adelante. Ahora llega a la entrevista y saluda con un “hola, mi reina”. Viene escoltada por Luna -su perrito-, y dos mujeres más. Mientras le toman las fotos, Dori va contando su historia y admite sin pena que BBL, también conocido como La Fábrica de los Cuadritos, nació por vanidad.

“Crecer sin papá me llenó de muchas carencias”, explica. “La primera vez que recibí atención de un hombre fue por mi apariencia y se sembró en mi subconsciente la creencia de que, si tengo un cuerpo entrenado o soy bonita, me iban a querer”.

La relación con su mamá no estuvo exenta de conflictos. “Siendo madre soltera, ella tenía que trabajar para sostenernos”, narra. “Pero como buena mamá judía, nunca faltaba comida en la casa. Eso representaba unión familiar e identifiqué en mi subconsciente que amor es igual a comida”. Así, cuando Dori se sentía sola, buscaba el amor materno en la cocina. “Para cualquier ansiedad, depresión, problema en el trabajo, la vida, las relaciones, la comida era lo que me calmaba. Pero luego venía el sentimiento de culpa y era un círculo enfermo”.

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Esos dos factores colisionaron cuando Dori tenía 24 años, para crear BBL, que en ese entonces significaba Big bootie lovers (amantes de las nalgas grandes).

“Buscaba la perfección física para recibir aceptación de la sociedad”, admite. “Todo el mundo quería entrenar conmigo; yo tenía cuadritos en ese entonces”. Dori afirma que su cuerpo es el resultado exclusivo del ejercicio y que la única cirugía estética que se ha hecho fue para aumentar sus senos, a los 18 años. Las mujeres acudían en tropel a entrenar con ella, para terminar “con la nalga en la nuca”, la promesa BBL. Pero eso no duró mucho.

Dori empezó a experimentar crisis emocionales y al final se enfermó de la tiroides. Engordó 30 libras, sus cuadritos desaparecieron, no tenía energía y se le empezó a caer el cabello. “Perdí mi físico y todas las cosas que caracterizaban a BBL se fueron”, recuerda. “El proceso me quebró, pero me llevó a mirar adentro, y ver qué cualidades tengo adentro para compartir y transformar este negocio en su mejor versión”.

Ahora BBL significa Bootie, Brain and Love (nalga, cerebro y amor). “Transformé mi mensaje de entrenemos porque quiero estar buena, o desde la vanidad, o para llamar la atención y ser perfecta, a entrenemos por amor propio, por salud y superación personal”.

Este proceso se inició hace cuatro años. “Sí, el cuerpo atrae, mucha gente busca verse mejor. ¿Pero cómo conecto con una gordita o una mujer que se siente mal emocionalmente? ¿Siendo auténtica e imperfecta, o siendo perfecta? Conecto mucho más siendo real”, afirma. Incluso su clientela ha cambiado. “Antes venían chicas buscando solamente el cuerpo, reflejo de dónde yo estaba. Como he cambiado, ahora son chicas que buscan trabajar de adentro hacia afuera. Las que solamente quieren trabajar el cuerpo se terminan yendo, porque ahora la energía aquí es de transformación, de amor propio y de trabajo en equipo”.

La de BBL no es una rutina de ejercicio normal. “Tiene vida propia. Es una experiencia de fuerza, energía, superación. Es como la vida misma, que te presenta adversidades. BBL te va a mandar un burpee, una tijera, un puente, un salto, y tú desde esa fuerza espiritual, vas a superar una a una las pruebas que la clase te da”.

Para llegar a donde está, Dori tuvo que reconstruirse desde adentro. “Pasé por etapas difíciles emocionalmente, mucha inestabilidad, depresiones, ansiedad, tuve bulimia”, relata. “Dorita es mi pasado, el canal que me llevó a ser la mujer que soy hoy”, elabora.

Fue Dorita quien protagonizó varios escándalos, con unas fotos al desnudo que se filtraron y por su relación que estalló con un hombre casado.

Al respecto, es enfática en decir que todos vemos las cosas que hacemos como errores. “Yo las veo como lecciones. Sí, en mi pasado hubo muchos ‘errores’, pero gracias a esas experiencias hoy me puedo sentar con una chica que tuvo fotos, una chica que fue vanidosa, o gordita, o que estuvo con un hombre casado. Un ciego no puede acompañar a otro a caminar. Primero tiene que abrir los ojos. Hubo situaciones en mi pasado que la sociedad ve como un escándalo, pero yo no me arrepiento de nada. ¿Que si hoy lo haría? Por supuesto que no, porque ya no soy esa persona. Soy otra”.

Estudió en Colombia los egos humanos. “Aprendí que todos adoptamos un ego y empezamos a percibir la vida y actuar según él”. También estudió sicología gestal, se capacitó con Anthony Robbins, Joe Dispenza, ha tomado cursos y leído libros. Por un tiempo también estudió cábala. “Como no había paz en mi interior, tuve una búsqueda espiritual muy grande para salir de ese hueco”. Su búsqueda culminó con Soul Therapy, la herramienta que implementa e imparte ahora.

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Su cuenta de Instagram tiene más de 400 mil seguidores. “En mi proceso he compartido todo, porque me nace en mi corazón ser ejemplo, ser espejo de superación, de que sí se puede estar en el piso y luego levantarse”. Eso le ha traído muchas palabras de admiración, aplausos, pero también críticas y desdén. “Eso es lo que más me hace falta trabajar”, admite. “Siempre estoy enfocada en compartir, ayudar, en mi propio crecimiento, y me molesta ver personas que están mirando el techo ajeno y la vida de los demás, cuando hay tanto trabajo interior que todos tenemos que hacer. Una persona exitosa, feliz, no usa su tiempo para opinar o criticar a los demás”. Por eso por ahora se reserva compartir detalles de la relación que vive en estos momentos. “La cuido como un tesoro. No todo el mundo respeta y no quiero esa energía en mi vida”.

En estos días Dori reparte su tiempo entre Miami y Panamá, y está enfocada en grabar todos los entrenamientos de BBL para lanzarlos en una biblioteca en línea. “Daba cinco clases al día y me desgastaba mucho físicamente. La gente quería entrenar conmigo, y yo me decía, ¿cómo hago?, con la tecnología. Así, no solo gente de Panamá, sino de todo el mundo, puede replicar miles de veces un solo entrenamiento con un clic”.

Después de sortear su largo proceso, Dori está segura de algo. “Solamente desde el amor y la autocompasión podemos reprogramarnos y crear una vida diferente. El amor es la energía más poderosa que existe en el universo y cuando lo experimentas realmente adentro de ti, todas las luchas y batallas se caen”.

“No tenemos amor propio”, elabora”, “así que vivimos buscando afuera ese amor que nos hace falta. Queremos que una cartera nos llene, que un viaje, una pareja, logros, éxitos nos llenen. Pero cuando tienes armonía y paz adentro, no necesitas nada”.

Y esa es la base para formar relaciones sanas con otros. “¿Desde la carencia qué atraes? Un hombre que no te respete, que no te valore y que no te ame. Todo en la vida es reflejo y atraes lo que eres, no lo que quieres”.

Para Dori ha sido un largo proceso de introspección, cobrar conciencia y soltar. La relación con sus padres también ha sanado. “Los perdoné, porque sé que hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían. No son culpables; fueron inconscientes. Estoy agradecida, porque gracias a esa experiencia difícil que tuve de pequeña, soy la mujer que hoy soy”.

Así como perdonas, ¿has pedido perdón?, le pregunto. “Claro, para mí es una constante. A cada rato me equivoco, pero soy humana y lo seguiré haciendo. Lo importante es reconocer el error y regresar al amor”.

Dori asegura que nos cuesta creer y darle mérito a algo tan sencillo como el amor. “Queremos complicarnos, cuando en verdad la ecuación para sanar y tener éxito en la vida es vibrar en amor. El amor y la gratitud son abundancia; la queja vibra en pobreza. A mí la sociedad siempre me dijo loca, puta y palabras así. Desde mi hogar fui juzgada. Sané cuando una persona me vio desde el amor y me dijo ‘tú no estás loca’. Cuando una persona me vio con ojos de amor, yo empecé a hacer lo mismo y la lucha se detuvo”.