Tenía apenas unos años cuando pisé por primera vez las aceras de Nueva York. Recuerdo esa sensación tan contradictoria: todo era emocionante, enorme, lleno de posibilidades... y al mismo tiempo, un frío que me recordaba lo lejos que estaba de mi tierra natal.
Jamás me imaginé que me quedaría más de 30 años. Lo que sí sabía era que extrañaba a mi abuela, a mis amigos, mi escuela, jugar bajo la lluvia y el olor de la tierra mojada. Pero la vida tiene su propio ritmo, y Nueva York fue haciéndose, poco a poco, mi segundo hogar.
El puente que me unió profundamente a mi identidad panameña en esta ciudad fue la señora Hilda Díez, fundadora de la Sociedad Molas de Panamá. Ella me abrió las puertas y me dio el espacio para expresar mi amor por lo típico: la pollera, la música, el orgullo de nuestra cultura. Gracias a ella participé en el Desfile de la Hispanidad en Manhattan y en presentaciones típicas en el Jacob Javits Center desde los años 90. Fui reina de la organización, y este 2026 celebro con mucho orgullo tres décadas en ese honor y 36 años siendo parte activa de su directiva. A través de ese rol fui conectando e impulsando a la diáspora, y sin darme cuenta, me fui convirtiendo en abanderada de mi país; tendiendo puentes entre Panamá y diferentes regiones desde de Estados Unidos.
Tenía un sueño: ver a Panamá representada en la Quinta Avenida con sus más hermosas polleras, con bandas y motivos carnavalescos. En aquellos años éramos una delegación muy pequeña. Pero los sueños perseverantes se hacen realidad. Vi ese momento florecer junto a mis hijos, desfilando por las calles de Manhattan y sentí que los esfuerzos habían valido la pena.
Pero también sentí el deseo de ser una agente de cambios dentro de mi comunidad, y representar los valores que he siempre he visto en la mujer panameña: ser fuerte, luchadora y tener metas. Con la bendición de Dios, mucho trabajo y preparación, fue fundé Therapy Connections LCSW y Global Wellness Coaching, donde contamos con una sección dedicada al empoderamiento de la mujer, acompañándola a descubrir su potencial y alcanzar su bienestar integral. También fundé la organización sin fines de lucro Kids Achieve, y administro Panama US Network, un sitio web dedicado a dar visibilidad a los negocios panameños en los Estados Unidos y a difundir nuestros eventos culturales.
A cualquier joven panameño que esté lejos de nuestro país, le digo esto: Panamá se lleva en el corazón. Cuando escuchas un ritmo panameño, lo reconoces en el alma. Aquella niña que llegó sintiendo frío en la ciudad de Nueva York aprendió que la distancia no nos separa de quiénes somos, sino, al contrario, nos enseña a valorarlo más y a convertir la nostalgia en propósito. Es un privilegio mantener nuestra tradición y encontrarnos con aquellos que compartan nuestro entusiasmo. Hacer cultura en la diáspora es también un acto de amor a la patria.
Nueva York, 2026
* La autora es ciudadana panameña residente en Nueva York, Estados Unidos. Es terapeuta y coach.
* Las opiniones emitidas en este escrito son responsabilidad exclusiva de su autora.

