Recordamos esta conversación de ELLAS con la subadministradora del Canal de Panamá, Ilya Espino de Marotta, donde abordó temas como liderazgo, curiosidad, aprendizaje constante y decisiones profesionales.

La Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) podría anunciar este jueves al próximo administrador de la vía interoceánica, según fuentes extraoficiales a las que tuvo acceso el diario La Prensa.

Ilya Espino de Marotta, Víctor Vial y Francisco Ruiz Miranda son los tres nombres que figurarían en la terna.

Cuando sale de Panamá y habla fuera del Canal, ¿cómo le gusta definirse?

Una ingeniera panameña que ha estado en una institución por 40 años. Una persona abierta a la innovación, a la curiosidad y al aprendizaje, esa búsqueda de qué más hay allá afuera. Más allá de títulos, de que soy subadministradora (que no es lo importante), soy una ingeniera panameña dispuesta a aprender cosas nuevas y diferentes.

Después de 40 años en el Canal de Panamá, ¿qué le genera curiosidad cada mañana antes de venir a trabajar?

Tengo en el estatus de mi celular una frase que dice: “Siempre hay un reto. ‘Never a dull moment’”. El Canal es una empresa tan grande y diversa que siempre hay un reto nuevo que resolver. Uno piensa que va a ser un día tranquilo y de repente algo pasa. Es ese deseo de resolver, de buscar soluciones, de aprender cosas nuevas. Con cada crisis se aprende más.

Cinco preguntas con Ilya Espino de Marotta, subadministradora del Canal de Panamá

Si pudiera hablar con la Ilya de los inicios de su carrera, ¿qué consejo le daría?

Ser más expresiva, no quedarme callada, ser más vocal. Tenía muchos pensamientos que no expresaba. Uno de mis jefes, el ingeniero Alberto Alemán, me decía: “Ilya, se te nota que quieres decir algo, dilo”. Eso marcó un cambio importante en mi vida profesional.

¿Cómo ha cambiado su forma de liderar con los años?

Al inicio era un liderazgo muy técnico. Con el tiempo, al liderar equipos de distintas disciplinas, entendí que debía confiar en las personas, escuchar más y tener un liderazgo más humano, más enfocado en las personas que solo en el conocimiento técnico.

Usted ha dicho que el trabajo duro no es necesariamente trabajar muchas horas, sino lograr resultados. ¿Cómo se promueve esa cultura?

Empoderando a las personas, dándoles responsabilidad y libertad con un nivel de exigencia. Eso genera compromiso. También escuchando y entendiendo que la vida personal y la profesional no están separadas. La empatía es clave.