20abril EL mascota 1 - ¿Conoces el síndrome de la camada canina?En los primeros dos meses de vida de un cachorro, al igual que las madres, los hermanos son relevantes en lo referente a la formación de la conducta del perro. Generalmente, luego de esta etapa de profundo aprendizaje, la familia se separa y cada uno continúa su camino individualmente.

Los que tienen la suerte de encontrar un hogar empiezan a establecer vínculos con su gente, comenzando una nueva vida en una sociedad en la que de a poco se irán estableciendo hábitos, jerarquías, nuevas enseñanzas y experiencias.

Muchas veces aquellos que buscan lo mejor para sus compañeros caninos optan por incorporar a la familia dos perritos de la misma camada, con el afán de que estén acompañados, jueguen y la pasen bien.

Esto, que en términos humanos es bastante lógico, no funciona igual en el mundo de los perros. Los cachorros criados en estas condiciones pueden llegar a formar una relación simbiótica y dependiente el uno con el otro, que no les permita desarrollar un correcto y sano proceso evolutivo junto a las personas con las cuales conviven. Las consecuencias pueden materializarse en dificultad para aprender, miedos, problemas en la socialización e incluso ansiedad por separación.

La pérdida de la individualidad es una de las características del llamado síndrome de camada, convirtiendo al dúo canino en animales que difícilmente lograrán un sano balance mental.

Además, en estos casos, se puede presentar un dominio excesivo de uno de los integrantes, convirtiendo tanto al sometedor como al sometido en seres permanentemente enfocados en un ciclo enfermizo para ambos, independientemente del rol que representen.

Cabe destacar que aunque el síndrome haga mención a una misma camada, también puede manifestarse con cachorros de edades similares que no tengan parentesco alguno y se crían juntos.

Cómo evitarlo

Si por alguna circunstancia tiene en su casa dos perros de la misma edad, los cuales convivirán siempre, es fundamental que usted en su papel de organizador y jefe del grupo se ocupe de cada perro por separado. Por lo menos durante los primeros ocho meses proporcionándole a cada uno su propio tiempo de juego y esparcimiento.

Al momento del paseo, aunque sea más trabajoso, hágalo de forma individual y una que otra vez juntos, ya que variar los esquemas siempre es bueno y ayudará a no crear patrones de dependencia.

De igual modo, al momento de los mimos, es importante que cada uno reciba lo suyo creando un lazo bilateral, sin la presencia de un tercero en discordia.

Cuando dos perros pasan toda su vida juntos compartiendo absolutamente todo, aunque no tengan ningún síndrome conductual, al momento de no estar alguno de ellos, ya sea por fallecimiento u otra causa, pueden también aparecer diferentes trastornos, como depresión, falta de motivación u otros.

Lo aconsejable en estos casos es cambiar cualquier elemento que pueda crear una asociación, ya sea cama, platos, correas, etc. Los perros pueden rehabilitarse en situaciones como estas, siempre y cuando se rompan todos los esquemas vividos anteriormente, que pongan de manifiesto la ausencia de su compañero de tantos años.

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