13novelsyacosta - Un Picnic en el encierroElsy Acosta atendió la llamada desde su casa en David, Chiriquí. “Amaneció despejado”, dijo. Han pasado muchos días de lluvia  que  dejaron deslave y tragedia en las partes más altas de la provincia. Su voz se escucha triste.

En septiembre, Elsy ganó por segunda vez el concurso de las artes Roberto Lewis, en la categoría de pintura. Triunfó con un cuadro titulado Picnic, desprovisto de lo que evoca el nombre: una comida feliz al aire libre. El de la artista es en cuatro paredes sobre una cama, sin alegría. La única delicia aparece en las fotos de una receta de revista.

Usó como modelos a sus familiares. Les tomó varias fotos posando para después pintarlos. En el cuadro están todos sobre una cama que en vez de sábana tiene un mantel de cuadros rojos y blancos.

Picnic retrata la escena común de muchas familias. La incertidumbre, la espera eterna. Entre la crisis económica, enfermedades que se agravan con el tiempo. La carencia de lo imprescindible quiebra a los débiles y viejos; en medio de ese escenario un joven busca un escape en la pantalla de su móvil”, describe ella.

Supo que había ganado el premio cuando el Ministerio de Cultura anunció a los ganadores a través de una conferencia vía Youtube. Sin embargo unos días antes la habían llamado para recordarle el anuncio, así que pensó que su obra podía estar entre las finalista. Así fue. Estaba feliz, cuenta.

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‘Picnic’, cuadro ganador del concurso Roberto Lewis 2020.

 El artista debe críticar

“Me gusta proponer para concursos temas críticos, no un cuadro decorativo. Creo que los artistas tenemos el poder de expresarnos a través de nuestras obras”, comenta. La pieza con la que ganó en 2016 se llamaba Pasa la Página y muestra a un grupo de niños leyendo un diario de crónica roja. Representa la exposición y vulnerabilidad de los más jóvenes ante la violencia.

Elsy se dedica de lleno a la pintura desde  el año 2013, cuando cerró el taller de cerámica donde trabajaba. Obtuvo su carnet de artesana. Luego trajo a la capital sus cuadros a la Feria de Artesanía en Atlapa, donde fueron bien recibidos.

También empezó a participar en más concursos. En el certamen Roberto Lewis estuvo intentando desde 2010.  Hoy trabaja, también, con la Galería Habitante. De no cerrar el taller, piensa, que seguiría trabajando allí como siempre, a veces una dificultad  se convierte en el resorte que hacía falta.

Aunque su obra retrata el encierro por la pandemia, rechaza que el tema se convierta en una moda.  Este virus llegó para quedarse, piensa. Lamenta que las crisis de salud parecen solo importar cuando tocan directamente a alguien o cuando le pasan a un famoso,  pero considera que la salud está en crisis desde hace tiempo con problemas enfermedades como la diabetes y otras condiciones  crónicas a las que no se les presta atención.

Tampoco está de acuerdo con llamar héroes al personal de salud, cuando el sistema tiene tantas fallas que ella y su familia han vivido en carne propia, pues tiene un hijo que vive con una discapacidad.

Considera que su cuadro es un reflejo “suave” de lo que enfrentan las familias. “Hay quienes están pasándola muy mal en las áreas indígenas y de difícil acceso”, indica.

En Picnic un gato mira por la ventana. Irónicamente, solo él parece mirar más allá del recinto ¿seremos capaces también de ver ese horizonte? Se pregunta la artista.