El escenario no pudo ser más verde: el jardín de la finca familiar en Chame, una tarde de verano panameño y un enorme árbol de espavé bajo el cual, Carolina y su esposo Thomas pronunciaron sus votos y se dieron el sí el uno al otro, en una boda, en el que el deseo de los novios, era lograr una celebración amigable con el medio ambiente, lo que se traducía en que debía generar bienestar utilizando solo productos orgánicos y locales, cero plásticos o cualquier material agresor del entorno y no generar desechos y excesos.
“El primer pensamiento que tuve cuando empecé a organizar la boda fue: como lo vamos a hacer de la forma más sostenible y lo más real a nuestros valores”, cuenta Carolina Conte. Sabía que se iba a encontrar algunos obstáculos, ya que los proveedores de bodas están acostumbrados a ejecutar su trabajo de cierta forma y ella les pedía cambiarlo, sin embargo, para su sorpresa encontró algunos que querían ser parte de su boda sustentable y estuvieron felices de participar.
Carolina actualmente vive en California, Estados Unidos donde estudia un doctorado en Ciencias de Alimentos , por lo que su mamá fue quien la apoyo para organizar a distancia su boda con requerimientos especiales y poco usuales para el estándar de las bodas.
“Mi mamá es un ángel y una guerrera, una excelente planificadora de boda, le estoy eternamente agradecida por haber tomado ese rol, pero sobre todo por haber tomado seriamente mis valores y mis prioridades, todo lo que yo quería lograr con esa boda”, enfatiza Carolina.
“Ella es así, ya tiene muchos años de ser una persona muy consciente con el tema de sostenibilidad, de cero abusos y excesos y realmente no me sorprendió que fuera algo que ella pidiera, pero el reto era: ¿bueno y ahora como se hace esto? porque era todo al revés de como tú ves que lo hacen”, confiesa Raquel Amado de Conte madre de la novia.

El patio de la finca, hermoso, fue el camino al altar que finalizaba en el espavé.
Una boda cero desechos
En la planificación de la comida empezaron los ajustes para la celebración sostenible. Los principales pedidos fueron que no se quería comida de más, para no tener desechos y que en la medida de lo posible los productos fueran de fincas pequeñas orgánicas locales y no tener productos importados. “La persona del catering recomendó la mesa de quesos especiales, y yo dije que no, porque eso significaba que eran quesos que venían de afuera”, cuenta Carolina.
Otro clásico que se descartó para la boda fueron los postres en pequeños vasos plásticos, para no tener ni excesos ni uso de ese material. Del mismo modo, no se usaron servilletas de colores, ni con impresiones, eran de telas para la comida y de papel reciclado las pocas que se usaron, ya que el objetivo era minimizar la cantidad de cosas que se iban a botar.
Una de las peticiones de la novia para los proveedores fue que no quería al día siguiente gente recogiendo en múltiples bolsas de basura objetos para botar, explica su madre.
La primera persona con la que hablaron para el dulce de bodas dijo que no. No se atrevía a cambiar los ingredientes por otros que fueran orgánicos. Sin embargo, encontraron a la pastelera de @bernadeth.cakesmacarons que dijo, sí, hagámoslo. Se hizo una prueba antes en la cena de navidad, en donde el postre fue el dulce de zanahoria y limón que se ofrecería en la boda y a todos les encantó.
Otra solicitud fue disminuir residuos de comida preparada, por lo que no querían un buffet y fue allí donde llegó el chef Avi Barak y su propuesta de comida “farm to table” o de la granja a la mesa. Los alimentos se preparaban al momento, había neveras con ingredientes y se iba haciendo la comida mientras se consumía y lo que pudiera quedar de residuos orgánicos se llevaba para compostaje o abono natural.
Como una alternativa a la popular mesa de postres, el chef propuso hacer galletas al momento, estas fueron preparadas en un horno que el mismo llevó y que estaba al aire libre y en el cual también se horneó pizza, uno de los platillos que formaron parte del menú veraniego. Adicionalmente se sirvió un postre de cacao en la concha del mismo fruto.
Otros de los atractivos para los invitados fue el ofrecer previo a la ceremonia agua de pipa en su propio coco con carrizos hechos de una planta. “Contacté a un señor de un quiosco cerca de la finca y me consiguió las pipas, todo fue muy local. Me dio todas las indicaciones para enfriarlas, aprendimos mucho”, cuenta Raquel.

Para disminuir residuos de comida preparada, descartaron el buffet. El chef Avi Barak propuso comida “farm to table” o de la granja a la mesa.
Detalles sin huella
“Para los arreglos le enseñé al decorador que los oasis son tóxicos, tanto para la gente como para el medio ambiente. Y cuando le dije eso, me dijo que poque le iba a cambiar todo su negocio, pero le expliqué lo que se usa en reemplazo de eso (un oasis de fibra de coco que venden también, pero que no es tan popular) y estaba fascinado”, relata Carolina.
Por su parte, se trató de que las flores fueran panameñas tropicales, del mismo modo se usaron muchas del jardín de la finca donde se ofició la ceremonia.
Se utilizaron vasos de vidrio y se confeccionaron termos para todos los invitados, ya que como explica la experta en sostenibilidad, al final querían minimizar hasta el uso del agua en el lavado de vasos, ya que todo deja su huella.
“Había cosas muy distintas en la boda, no teníamos invitaciones, pues dijo desde un principio que no quería nada impreso, pues ahora todo se podía hacer digital”, comparte su madre.
Por su parte, Carolina cuenta que encontró una página web donde se ponía toda la información de la boda y como tenían un montón de invitados de afuera era ideal e inclusive la plataforma enviaba las invitaciones por e-mail de forma individual.
Su atuendo nupcial también cumplió con sus gustos por los materiales naturales, tanto su vestido como su calzado. Para el maquillaje, algo que no suele usar con frecuencia, también investigó su procedencia y que cumpliera con los requerimientos orgánicos.
El ramo de la novia incluía flores del jardín de la casa. Carolina hace énfasis en lo increíblemente hermoso que su mamá tenía el patio de la finca, el cual fue el camino a altar que finalizaba en el espavé.

Su ramo también llevaba flores del jardín de la casa.
Con la esencia de los novios
Todos los elementos que hicieron de esta boda un evento sustentable estuvieron acompañados de una ceremonia en la que los propios novios desarrollaron diversos momentos para darse el sí en el altar. Uno de estos fue la siembra de un árbol en el patio de la finca entre las dos familias para verlo crecer, como un símbolo de que se unían en una sola y que empezarían los jóvenes esposos a formar la propia.
La ceremonia se ofició bajo el árbol de espavé -cubierto perfectamente por hiedra-, allí estaba el banco de los novios que fue confeccionado con el tronco de un árbol del área que para esos días se había caído. Su madre pidió que se le cortara de tal forma que se pudiera armar una banca para dos y una especie de bufetera natural.
También se colocó una cápsula del tiempo en donde la joven pareja puso sus votos, mientras que los familiares e invitados dejaron notitas con sus deseos y pensamientos. La caja de madera confeccionada especialmente para ello fue sellada para abrirse en un tiempo futuro.
Para clásica hora loca Carolina pidió no poner nada que fuera de plástico ni que se botara luego, por lo que regalaron bandanas de material orgánico. Su papá le sugirió fuegos artificiales, pero ella declinó la propuesta, sin embargo, él no se quedó quieto y a la medianoche la fiesta fue interrumpida con tambores y trompetas de la “Banda Independiente de los Bomberos de Chepo”.
“Eso prendió la fiesta y fue una sorpresa para ella” confiesa la mamá y dice que le gustó a su hija y que además fue muy emotivo porque a la abuelita del esposo que es cubana, se le salieron las lágrimas, dijo que no había escuchado algo así desde que salieron de Cuba.
Carolina revela que al final los proveedores estaban arrebatados porque aprendieron cosas nuevas en el camino, que podrán ofrecer a sus clientes en otros eventos o bodas y espera que al menos una cosita haya quedado en ellos para empezar hacer la diferencia, pues ella cree que con pequeños pasos se construyen grandes cambios.
“Las cosas no tienen que ser complicadas para ser bellas, el sueño de ella se cumplió, al final todo fue maravilloso y hecho de una manera sostenible, sin gastar en cosas innecesaria que luego nadie se acuerda, nos concentramos en la esencia de la boda, ella quería una boda muy especial”, acota Raquel.

A la medianoche la fiesta fue interrumpida con tambores y trompetas de la “Banda Independiente de los Bomberos de Chepo”, una sorpresa por parte del papá de la novia.

