Desde hace años, en enero, las dietas ‘milagro´, los regímenes estrictos y restrictivos y los métodos de moda para eliminar los ‘kilos de más’, se convierten en una de las opciones más populares para intentar perder los kilos de más que acumulamos durante las Fiestas Navideñas al excedernos con las comidas y aumentar significativamente nuestro consumo de calorías.

Estos métodos de adelgazamientos supuestamente “milagrosos y con resultados rápidos”, a menudo no se pueden mantener en el tiempo y solo producen un impacto fugaz, ya que el peso perdido se vuelve a recuperar en el denominado ‘efecto rebote’, e incluso pueden provocar desequilibrios en el organismo y afectar negativamente la salud, según alertan los especialistas.

“Uno de los errores más comunes en muchos sistemas de alimentación es la expectativa de perder grandes cantidades de peso en muy poco tiempo. Para ser eficaz y tener éxito, la pauta de adelgazamientos debe ser sostenible”, según explican desde Lonvital, un equipo de especialistas en bienestar personalizado y salud metabólica.

En este centro de nutrición (https://lonvital.com) se aplica al adelgazamiento saludable la filosofía de la “sostenibilidad”, concepto que caracteriza a aquellas situaciones o dinámicas que pueden mantenerse durante largo tiempo con efectos positivos y sin repercusiones dañinas y que ya se ha incorporado a ámbitos como la ecología, el transporte, la energía o la economía.

Adelgazar de modo realista y sostenible desde enero

Perder 14 kilos de peso en un mes no es un objetivo realista, ni sostenible. La realidad clínica y la recomendación de los expertos consideran razonable una pérdida que va desde 0,5 a 1 kilogramo por semana, según puntualizan.

Este ritmo permite que el organismo se adapte, evita cambios bruscos en el metabolismo y reduce el riesgo del ‘efecto rebote’, que ocurre cuando el cuerpo responde de manera opuesta al resultado deseado después de suspender una dieta restrictiva, recuperando el peso perdido o ganando más, al retomar hábitos alimenticios normales, según Lonvital

“Modificar radicalmente los hábitos puede generar un alto nivel de estrés en el organismo y en la mente, y conducir a la frustración o a la dificultad de mantener el cambio a largo plazo”, según estos especialistas.

Apuntan que es preferible trabajar de forma progresiva en una lista de actividades saludables como, por ejemplo, caminar 30 minutos diarios, porque “con cambios pequeños, pero constantes, es posible lograr mejores resultados”.

Christian Gabriel, CEO y fundador de Lonvital, explica en una entrevista con EFE las claves de un “adelgazamiento sostenible” que permite a una persona recuperar su peso ideal con resultados permanentes en el tiempo, de manera progresiva y no restrictiva, cambiando sus hábitos de manera saludable.

Sostenibilidad aplicada a la dieta

Es un enfoque interdisciplinar, que combina el apoyo de médicos especialistas, nutricionistas, psicoterapeutas y entrenadores personales, con tecnologías avanzadas como una ‘app’ y ‘wearables’ (dispositivos que se llevan puestos en el cuerpo), para monitorear la evolución de los pacientes e identificar las áreas de mejora y refuerzo en su tratamiento, según explica.

¿Qué diferencia al adelgazamiento sostenible (AS, en adelante) de las dietas tradicionales y métodos rápidos para perder peso?

El AS no se basa en restricciones extremas ni en soluciones exprés, sino en identificar y trabajar los factores que realmente influyen en el peso: desde la alimentación y la actividad física hasta aspectos metabólicos, emocionales y de descanso.

Las dietas rápidas suelen generar una pérdida de peso temporal y un fuerte ‘efecto rebote’. En cambio, el AS persigue cambios de hábitos que se adapten a la vida de cada persona y que se mantengan a lo largo del tiempo.

¿Qué riesgos implica perder peso sin un enfoque médico o personalizado?

Perder peso sin supervisión puede provocar déficits nutricionales, pérdida de masa muscular, alteraciones hormonales e incluso problemas psicológicos.

Además, muchos tratamientos sin base médica ignoran enfermedades de fondo como hipotiroidismo, resistencia a la insulina o apnea del sueño, que condicionan el peso corporal.

La ausencia de un enfoque personalizado aumenta el riesgo de abandono, frustración y problemas de salud a medio plazo.

Metabolismo, emociones y hormonas.

¿Cómo influye la salud metabólica en la capacidad de una persona para mantener un peso saludable a largo plazo?

La salud metabólica es clave: no todas las personas queman calorías de la misma forma ni responden igual a los alimentos. Factores como la sensibilidad a la insulina, el equilibrio hormonal o el nivel de masa muscular determinan la facilidad para perder peso y mantenerlo.

Cuando se mejora la salud metabólica —con alimentación adaptada, actividad física adecuada y control médico—, el cuerpo funciona de manera más eficiente y resulta más sencillo sostener los resultados sin esfuerzo extra.

¿Por qué es importante incluir factores como el estado emocional, el estrés y el sueño en un tratamiento para adelgazar?

Porque el peso no depende solo de comer y moverse. El estrés, la ansiedad o la falta de sueño alteran las hormonas del apetito y del metabolismo, favoreciendo el aumento de peso.

Ignorar estos factores es como tapar una parte del problema.

Cuando un tratamiento aborda el bienestar emocional y el descanso, además de los hábitos físicos, los cambios son más estables y la persona se siente más capaz de mantenerlo.

Aplicaciones móviles y dispositivos ponibles.

¿De qué manera puede ayudar la tecnología a las personas a controlar su peso de forma efectiva y sostenible?

Los avances tecnológicos permiten monitorizar al instante el peso, la actividad física, el sueño o incluso marcadores de salud metabólica, de una persona.

Gracias a los ‘wearables’ y aplicaciones (‘apps’), los pacientes y los profesionales cuentan con datos objetivos que facilitan un seguimiento continuo y ajustes inmediatos en el tratamiento. Esto convierte al paciente en protagonista activo de su proceso y aumenta la adherencia, porque no se siente solo y ve su progreso día a día.

¿Qué tipo de enfermedades se pueden prevenir con un programa de adelgazamiento integral?

Un programa integral puede reducir de forma significativa el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, apnea del sueño, problemas articulares e incluso ciertos tipos de cáncer relacionados con la obesidad.

Además, mejora la salud mental, ya que la pérdida de peso acompañada de un cambio de hábitos disminuye la ansiedad y la depresión asociadas al sobrepeso.

¿Están cambiando la visión sobre el sobrepeso corporal y la obesidad en la sociedad?

Sí, y de manera profunda. Durante años se simplificó el exceso de peso como un problema de “comer mucho y moverse poco”.

Hoy sabemos que influyen múltiples factores: metabólicos, hormonales, emocionales y sociales.

La visión médica está evolucionando hacia un enfoque integral: ya no basta con dar una dieta, sino que se requiere un abordaje coordinado entre médicos, nutricionistas, psicólogos y entrenadores.

“La sociedad también empieza a entender que no se trata de fuerza de voluntad, sino de recibir un acompañamiento personalizado que ayude a recuperar la salud y el equilibrio de manera sostenible”, concluye Christian Gabriel.

Consejos para perder peso y nó recuperarlo.

¿Podría ofrecernos algunas claves destacadas que formen parte del enfoque de adelgazamiento sostenible?

Algunas recomendaciones o ‘tips’ para bajar de peso de manera sostenible y sin ‘efecto rebote’, teniendo siempre presente que el mejor consejo para bajar de peso es consultar con un nutricionista o experto en obesidad, son los siguientes:.

1.- Disfruta de las comidas priorizando los alimentos saludables que te gusten y resulten agradables, moderando el consumo de las más calóricas y logrando el equilibrio entre los diferentes grupos de alimentos. Comer más sano no significa comer lo que no te gusta o determinados alimentos por obligación.

2.- Come alimentos saludables preparándolos de la forma en que te gusten. Por ejemplo, si tienes dificultad para comer verduras, puedes rallarlas o picarlas en trozos pequeños para que sean fáciles de consumir. También, puedes mezclarlas con otro ingrediente para camuflar su sabor o su textura.

3.- Escoge actividades físicas, rutinas de ejercicio o deportes que sean de tu agrado, con los que te sientas bien y que puedas incorporar de forma natural en tu día a día, como una caminata matutina, sesiones cortas de estiramientos en casa o incluso la práctica de deportes recreativos. No tienes que estar largas horas en el gimnasio ni hacer un tipo de ejercicio en específico.

4.- Divide el plato en tres secciones: el 50% para verduras, el 25% para proteínas y el 25% para carbohidratos complejos. Estos nutrientes, aportan fibra, vitaminas, minerales y agua; ayudan a mantener la masa muscular y favorecer la reparación y el crecimiento celular; y liberan su energía de forma gradual, evitando picos en los niveles de glucosa, respectivamente.

Rocío Gaia.

EFE – Reportajes