El virus respiratorio sincitial (VRS) no es nuevo. Es una infección respiratoria frecuente que en niños mayores y adultos suele provocar síntomas parecidos a los de un resfriado. En los bebés más pequeños, sin embargo, puede afectar las vías respiratorias inferiores y provocar cuadros como bronquiolitis o neumonía. En Panamá, a la vacuna contra el VRS durante el embarazo se suma ahora nirsevimab, una nueva herramienta de protección para determinados recién nacidos.
Lo nuevo en Panamá es que a la vacunación durante el embarazo se suma ahora otra herramienta de protección para determinados recién nacidos: nirsevimab, un anticuerpo monoclonal de acción prolongada.
La pregunta que puede surgir es: si ahora existe esta protección para el bebé, ¿sigue siendo necesario vacunarse durante el embarazo? La respuesta es sí.
El Dr. Edgardo Ureña Centella, jefe de la Sección de Salud Integral de Niñez y Adolescencia del Ministerio de Salud, confirmó a Ellas que la vacunación materna continúa siendo la primera estrategia para proteger al recién nacido frente al VRS.
También precisó que en Panamá la vacuna materna contra el VRS está incorporada al Esquema Nacional de Vacunación para administrarse entre las semanas 30 y 36 de gestación.
La idea es que el organismo de la madre produzca anticuerpos en respuesta a la vacuna y que estos puedan pasar al bebé a través de la placenta antes de que nazca.
Dos formas distintas de llevar protección al bebé
La vacuna y nirsevimab buscan reducir el riesgo frente al mismo virus, pero de manera distinta. Con la vacuna durante el embarazo, la madre produce los anticuerpos y los transfiere al bebé antes del nacimiento.
Nirsevimab, en cambio, no es una vacuna: es un anticuerpo monoclonal que se administra directamente al recién nacido. Por eso no son dos opciones equivalentes entre las que una familia deba escoger.
“Nirsevimab no sustituye la vacunación materna, sino que la complementa para cerrar brechas de protección”, explicó Ureña Centella.
Y para entender cuándo puede aparecer esa brecha hay que recordar un número: 14 días.
¿Por qué importan esos 14 días?
Para considerar adecuada la protección transferida de la madre al bebé, deben haber transcurrido al menos 14 días entre la vacunación y el nacimiento, precisó el especialista del Minsa.
Ese tiempo permite que el organismo materno genere anticuerpos y que estos sean transferidos al bebé durante el embarazo.
Si una mujer recibe la vacuna y el parto ocurre antes de que transcurran esos 14 días, el recién nacido podrá ser elegible para recibir nirsevimab.
No significa que la vacuna aplicada pocos días antes del nacimiento “no haya servido”. Lo que ocurre es que ese intervalo puede ser insuficiente para que se complete adecuadamente la transferencia de anticuerpos al bebé.
¿Qué bebés podrán recibir nirsevimab?
En esta primera fase, nirsevimab se administrará principalmente a tres grupos de recién nacidos:
-Aquellos bebes cuyas madres no recibieron la vacuna materna contra el VRS;
-Aquellos cuyas madres no cuentan con evidencia verificable de haber sido vacunadas
-Los bebés cuyas madres recibieron la vacuna menos de 14 días antes del parto.
La implementación será progresiva y comenzará en instalaciones seleccionadas del Ministerio de Salud que brindan atención al parto y al recién nacido.
Tener la tarjeta de vacunación a mano
En el momento del parto, el equipo de salud verificará el antecedente de vacunación materna mediante documentación como la tarjeta de control o la tarjeta de vacunación.
También comprobará la fecha en la que se administró la dosis. Si no existe evidencia verificable de vacunación, el recién nacido será considerado elegible para recibir nirsevimab.
Por eso, entre los documentos que una embarazada prepara para el momento del parto, conviene mantener disponible también la constancia de vacunación.
¿Por qué reforzar ahora la protección contra el VRS?
Hasta la primera semana de agosto de 2026, el Ministerio de Salud había notificado 18 defunciones asociadas al virus, 16 de ellas en menores de cinco años. En este contexto, el país reforzó la vacunación durante el embarazo y comenzó la implementación progresiva de nirsevimab como una segunda vía de protección para los recién nacidos que no pudieron recibir suficiente protección materna antes del nacimiento.
Pero ninguna de las dos medidas elimina las precauciones habituales frente a las infecciones respiratorias.
Ureña Centella recordó que siguen siendo importantes el lavado frecuente de manos, evitar el contacto del recién nacido o lactante con personas que tengan síntomas respiratorios, reducir la exposición de los menores de un año a lugares con aglomeraciones, mantener los espacios ventilados y utilizar mascarilla cuando una persona con síntomas deba estar cerca del bebé.
La incorporación de nirsevimab amplía, entonces, las posibilidades de protección frente al VRS, pero no cambia la estrategia principal: cuando es posible, la protección comienza durante el embarazo; nirsevimab permite cubrir aquellos casos en los que esa transferencia no ocurrió o no tuvo tiempo suficiente para completarse.
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