Las enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad continúan siendo uno de los principales desafíos de salud pública en América Latina. Frente a este panorama, la nutrición preventiva surge como una estrategia fundamental para reducir riesgos y promover una mejor calidad de vida.

La doctora Rocío Medina Badiano, especialista en nutrición clínica y obesidad, conversó sobre la importancia de adoptar hábitos alimentarios saludables desde edades tempranas y explicó cómo la alimentación influye en aspectos tan diversos como el sueño, el rendimiento cognitivo, el estado de ánimo y la prevención de enfermedades.

¿Qué es la nutrición preventiva y por qué ha cobrado tanta importancia?

La doctora señala que la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en la región ha encendido las alarmas de los sistemas de salud.

“Las primeras causas de mortalidad a nivel mundial siguen siendo las enfermedades cardiovasculares y muchas de ellas están relacionadas con una mala nutrición y una composición corporal no saludable”, explicó.

La nutrición preventiva consiste en adoptar estrategias alimentarias adecuadas en cada etapa de la vida para disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades. Según Medina, esto aplica desde el embarazo hasta la adultez mayor, cuando las necesidades nutricionales cambian y requieren atención específica.

Nutrición preventiva: cómo la alimentación ayuda a prevenir enfermedades

Una buena nutrición es fundamental para prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y afecciones cardíacas. Foto/Pixabay

¿Qué enfermedades están asociadas a una mala alimentación?

La experta destaca que la obesidad y el sobrepeso son enfermedades inflamatorias crónicas que afectan prácticamente a todo el organismo. “Todos los órganos y tejidos se ven involucrados cuando no existe una buena nutrición”, afirmó.

Entre las afecciones más relacionadas con una alimentación inadecuada se encuentran las enfermedades cardiovasculares, los trastornos metabólicos, problemas endocrinos, afecciones renales, respiratorias y osteoarticulares.

Aunque observa un mayor interés de los jóvenes por temas relacionados con proteínas, grasas y carbohidratos, la doctora considera que muchas personas todavía desconocen las necesidades reales de su organismo.

“La mayoría no planifica lo que va a comer. Terminamos comprando lo que encontramos más cerca o lo que se nos antoja en el momento. Eso no es buena nutrición; estamos simplemente sobreviviendo”, indicó.

¿Cómo influye la alimentación en el trabajo, el sueño y el manejo del estrés?

La relación es directa. Una alimentación deficiente puede afectar tanto la salud física como el desempeño mental.

Las deficiencias nutricionales pueden provocar cansancio, dolores de cabeza, irritabilidad, dificultades para concentrarse y menor capacidad para tomar decisiones. Además, favorecen alteraciones metabólicas y hormonales que, aunque no siempre presentan síntomas inmediatos, pueden afectar la salud a largo plazo.

“El sueño también se ve afectado cuando el cuerpo no recibe los nutrientes que necesita”, agregó.

Nutrición preventiva: cómo la alimentación ayuda a prevenir enfermedades

El ejercicio envía oxígeno y nutrientes a los tejidos. Foto/Pixabay

¿Qué alimentos no deberían faltar en una dieta equilibrada?

Para un adulto sano, la clave está en mantener un balance adecuado entre los tres macronutrientes principales:

+ Proteínas.

+ Grasas.

+ Carbohidratos.

Las frutas y verduras aportan vitaminas, minerales, fibra y agua, mientras que las proteínas desempeñan un papel fundamental en la conservación de una composición corporal saludable.

Entre las fuentes de proteína recomendadas, Medina destaca el huevo y los productos lácteos por su calidad nutricional. En el caso de las opciones vegetales, señala que la soya es una de las pocas proteínas completas de origen vegetal.

“Muchas personas presentan un consumo insuficiente de proteínas y es algo que debemos mejorar”, comentó.

¿Cuáles son los errores más comunes que cometemos al alimentarnos?

Uno de los principales errores es saltarse las comidas con la idea de perder peso.

“La gente cree que dejar de comer ayuda a bajar de peso, pero generalmente termina consumiendo más calorías durante el resto del día”, explicó.

Otro error frecuente es considerar el ejercicio como una actividad opcional.

“El ejercicio es una necesidad para el cuerpo tan importante como dormir bien”, enfatizó.

¿Es importante establecer horarios para las comidas?

Sí. La especialista recomienda respetar los tiempos de alimentación y procurar que cada comida principal incluya proteínas, fibra, grasas saludables, vitaminas, minerales y carbohidratos.

En personas con una alta demanda física o que realizan actividad deportiva, pueden incorporarse refrigerios saludables entre comidas para cubrir sus necesidades energéticas.

¿Cómo fomentar buenos hábitos alimentarios desde la infancia?

Para Medina, el ejemplo de los padres es determinante.

“Los hijos aprenden observando lo que sucede en casa. Si los padres son sedentarios y consumen comida chatarra con frecuencia, será difícil que los niños desarrollen hábitos saludables”, señaló.

La especialista considera fundamental hablar de nutrición desde edades tempranas, enseñar la importancia de los distintos grupos de alimentos y promover el consumo de frutas y verduras dentro del entorno familiar.

¿Por dónde empezar si una persona quiere mejorar su alimentación hoy mismo?

La doctora recomienda comenzar con cambios sencillos pero sostenidos:

+ Dormir mejor y mantener horarios regulares de descanso.

+ Evitar el uso excesivo del celular antes de dormir.

+ No saltarse comidas.

+ Informarse sobre autocuidado y nutrición.

+ Incorporar actividad física diaria, aunque sea de pocos minutos.

“No siempre se necesita una hora de gimnasio. Hay rutinas de siete o diez minutos que pueden funcionar. Lo más importante es la consistencia”, concluyó.