Este sábado 8 de agosto se llevará a cabo una jornada gratuita de revisión de lunares organizada por la Clínica Dermoestética Panamá.

Siempre escuchamos la frase “la detección temprana es la prevención”, pero casi nunca le prestamos la debida atención.

Sin embargo, en este espacio quiero contarles una historia corta, pero que cobra relevancia justamente con esas palabras.

El pasado 9 de junio me realicé una biopsia para analizar la patología de un lunar que resultó ser un “nevo juntural melanocítico con displasia severa”. Se trata de un lunar benigno, pero que presenta cambios poco frecuentes en sus células cuando se observan bajo el microscopio.

Este lunar, que más bien tenía forma de mancha, era muy similar a un melanoma. Cuando se le aplicaba el método ABCD (asimetría, bordes, color y diámetro), prácticamente todos los criterios coincidían. Por eso, los médicos que consulté me recomendaron realizar una biopsia.

En mi caso, lo tuve durante más de 10 o 12 años; no recuerdo exactamente cuándo fue la primera vez que lo vi. Para mí era simplemente “mi mancha en el tobillo”, hasta que hace unos tres años comencé a notar que cambiaba de tamaño y forma. Entonces empecé a tomarle fotografías, un registro que después resultó muy útil para comparar su evolución: el antes, el durante y el después.

Gracias a esas imágenes noté, hace dos meses, que definitivamente era diferente y que sí había aumentado de tamaño. Pero entonces surge la pregunta: ¿a dónde acude uno?

Yo, quizás por ser un poco exagerada y porque tengo una madre sobreviviente de cáncer, decidí acudir directamente a un oncólogo. Él realizó la biopsia y envió la muestra al laboratorio de patología.

El resultado: no era melanoma.

“Es una de las mejores noticias de la semana, después de tantos resultados no tan favorables”, me dijo el médico, destacando de nuevo la importancia de la prevención.

Sin embargo, por seguridad y siguiendo la recomendación del patólogo, era necesario realizar una nueva intervención para ampliar los márgenes en 0.5 milímetros por cada borde, debido a que en la muestra inicial las células atípicas habían quedado muy cerca del límite de extracción. Esta segunda intervención se realizó el pasado 27 de julio.

Yo era de esas personas que siempre recomendaba a los demás hacerse sus chequeos, pero a quien nunca se le ocurrió decirle a la dermatóloga que me atendía por acné y dermatitis que también tenía un lunar en el tobillo izquierdo. Pasaron los años para que pudiera atenderme.

Por eso, mi consejo es sencillo: no importa si no eres de piel clara, si tomas poco sol o si tienes pocos lunares. Es importante prestar atención a todas esas manchas y lunares, y hacerles seguimiento para identificar si en algún momento cambian de forma, tamaño o color.

Porque la prevención sí es la clave.

Y recuerden que esta jornada gratuita de revisión de lunares se realizará de 12:00 mediodía a 5:00 p.m. en el Domo del Parque Omar. Es una iniciativa que lleva más de 13 años y que es liderada por la doctora Carmen Amada Pinzón, como parte de su campaña Lunares en la Mira.

‘Mi lunar no era melanoma, pero sí una llamada de atención’

La detección temprana y los controles dermatológicos pueden marcar la diferencia ante lesiones que, aunque parezcan inofensivas, requieren atención. Imagen generada por IA