Por recomendación médica, las mujeres debemos acudir al ginecólogo de manera periódica, al menos una vez al año. Sin embargo, existen señales de alerta que pueden indicar la necesidad de adelantar la consulta. En ELLAS, conversamos con la ginecóloga obstetra Saskya Lineras para conocer cuáles son y por qué no deben ignorarse.
La doctora Saskya Linares. Foto. Cortesía
Según explica la especialista, muchas de las molestias que las mujeres suelen normalizar no siempre son parte de un ciclo saludable y pueden ser indicio de que algo no anda bien. Entre las principales señales de alarma se encuentran:
Sangrado después de las relaciones sexuales.
Dolor pélvico, ya sea dolor intenso durante la menstruación, dolor durante las relaciones sexuales o dolor al realizar alguna actividad o movimiento puntual.
Sangrados irregulares, que pueden ir desde menstruaciones muy abundantes con cólicos y síntomas como debilidad, mareos o sudoración, hasta sangrados entre períodos.
Ausencia de la menstruación, cuando no se trata de un embarazo y es necesario investigar la causa.
Sangrado después de la menopausia.
En cuanto al dolor menstrual, Lineras explica que este se produce por las contracciones del útero durante la menstruación, pero aclara que debe ser leve y tolerable.
“Debemos preocuparnos cuando el dolor impide realizar actividades cotidianas como trabajar, estudiar o incluso disfrutar de actividades diarias. Todo dolor que sea incapacitante y limite a una mujer no es normal”, subraya.
Esta es, de hecho, una de las situaciones más frecuentes en su consulta. “Tanto el dolor durante y fuera de la menstruación como el dolor durante las relaciones sexuales suelen minimizarse, y muchas veces pueden ser sinónimo de algo más”, advierte.
La doctora también señala que los cambios en el flujo vaginal deben tomarse con atención. Alteraciones como coloración marrón o sanguinolenta fuera del período, mal olor o picazón ameritan evaluación médica.
En relación con la menstruación, recomienda consultar si se presentan cambios como flujo excesivamente abundante, sangrados entre períodos, menstruaciones que duren más de siete días o sangrado durante las relaciones sexuales. Asimismo, si entre una regla y otra transcurren más de 35 días o menos de 21, se considera una señal de alerta.
Finalmente, la doctora Lineras recalca que lo ideal es que una mujer asista al ginecólogo desde su primera menstruación, especialmente para abordar temas de higiene, prevención, salud íntima y menstrual, así como dudas sobre el cuerpo y la sexualidad.
Además, destaca que el inicio de la vida sexual es un momento clave para recibir asesoría anticonceptiva, prevenir infecciones y obtener orientación médica.
“Si esto no ocurre antes, a los 21 años debe iniciarse la atención ginecológica de rutina, ya que existen infecciones y alteraciones que pueden presentarse incluso sin estar ligadas a las relaciones sexuales”, concluye.


