“Están en todas partes: en el trabajo, en el gimnasio o mientras caminamos por la calle. También son cada vez más comunes entre niños y adolescentes” expresó Yarineth Quintero, otorrinolaringóloga, con respecto al uso de audífonos de inserción. Afirma también que “cada vez más son comunes entre niños y adolescentes”.

Médicos panameños advirtieron en entrevista con ELLAS que, aunque los audífonos en sí no son un problema, sí puede serlo la forma en la que se utilizan. El volumen, el tiempo de exposición y los hábitos de uso pueden marcar la diferencia entre un utilizarlos de manera segura y un posible daño auditivo.

Audífonos de inserción: cuándo pueden convertirse en un riesgo para la salud auditiva

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Según Quintero, la Organización Mundial de la Salud ha advertido que más de mil millones de jóvenes entre 12 y 35 años están en riesgo de sufrir pérdida auditiva debido a prácticas de escucha inseguras, entre ellas el uso inadecuado de dispositivos personales de audio.

“Un estudio de 2024 encontró que uno de cada tres estudiantes evaluados ya presentaba algún grado de pérdida auditiva, y el riesgo era mayor en quienes llevaban años usando audífonos en lugares ruidosos” explicó.

El volumen y el tiempo son los principales factores

La otorrinolaringóloga Flor Wilson aseveró que el volumen alto en períodos prolongados puede, además, predisponer a otras condiciones médicas como cerumen impactado y otitis externa.

Destacó como una de las recomendaciones más conocidas para reducir riesgos la regla del 60/60: escuchar la música a un volumen no mayor del 60% de la capacidad máxima del dispositivo, evitando no sobrepasar los 60 minutos continuos.

“Es importante evitar utilizar los audífonos en ambientes muy ruidosos, ya que esto suele hacer que aumentemos el volumen sin darnos cuenta. También recomiendo el cambio de almohadillas de ser necesario, cada tres meses, dependiendo de la frecuencia de uso, señaló Wilson, quien añade que cada vez es más frecuente observar este tipo de preocupaciones en pacientes jóvenes.

Audífonos de inserción: cuándo pueden convertirse en un riesgo para la salud auditiva

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Su colega, el doctor Roberto Bravo, coincidió en que el factor determinante no es necesariamente el tipo de audífono, sino la intensidad del sonido al que se expone el oído. Aunque señala que, de manera general, se recomienda mantenerse alrededor de los 80 decibeles o menos, reconoce que para los usuarios es difícil medir esta intensidad directamente desde un dispositivo, por lo que la regla del 60% funciona como una referencia práctica.

¿Son más peligrosos por estar dentro del oído?

Una de las principales diferencias entre los audífonos de inserción y los de diadema es la distancia entre la fuente de sonido y el tímpano.

Sin embargo, Bravo aclaró que no existe evidencia concluyente que indique que un tipo de audífono sea siempre más dañino que otro. “Más importante que el tipo de audífono es el volumen al que se exponen”.

Para el otorrinolaringólogo César Arango, el uso de audífonos de inserción se caracteriza en que “el sonido llega de manera más directa al tímpano y ciertas frecuencias pueden percibirse con mayor intensidad”.

Los audífonos de diadema pueden ofrecer una experiencia auditiva más natural al distribuir el sonido de una forma más externa, aunque esto no elimina el riesgo si también se utilizan a niveles elevados durante largos períodos, advirtió Arango.

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Otros problemas asociados al uso prolongado

El impacto de estos dispositivos no se limita a la pérdida auditiva. Los otorrinolaringólogos también mencionan otros problemas relacionados con el uso continuo.

La doctora Wilson explicó que pueden favorecer la aparición de zumbidos en los oídos, conocidos como tinnitus, especialmente cuando existe exposición repetida a sonidos intensos.

Por su parte, Quintero señala que también existe un mayor riesgo de irritación o infecciones del oído externo, especialmente cuando hay humedad, sudor o se comparten los dispositivos con otras personas.

¿Es recomendable usarlos todo el día?

Para aquellas personas que suelen utilizarlos durante toda la jornada laboral o académica, los doctores recomiendan establecer pausas de 5 a 10 minutos cada hora de uso continuo.

En los casos de aquellos que duermen con audífonos, la doctora Quintero recalcó que no es una práctica ideal de manera habitual. Aunque algunos usuarios los utilizan para escuchar sonidos relajantes, el uso prolongado durante el sueño puede contribuir a acumulación de cerumen, molestias físicas e infecciones del oído externo.

Audífonos de inserción: cuándo pueden convertirse en un riesgo para la salud auditiva

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Niños, adolescentes y personas con problemas auditivos deben tener mayor precaución

El doctor César Arango explicó que los niños son un grupo que debe tener especial precaución con el uso de audífonos de inserción, debido a que su canal auditivo aún es más pequeño. Esto puede aumentar el riesgo de desarrollar tapones de cerumen, los cuales pueden generar molestias como dolor, sensación de oído tapado y disminución de la audición.

En el caso de las personas con antecedentes de problemas auditivos, el médico señaló que deben tener mayores precauciones, ya que sus oídos pueden ser más vulnerables a nuevos daños. Recomendó limitar la exposición a sonidos intensos y prestar atención a factores como la acumulación de cerumen, que puede generar molestias adicionales durante el uso de estos dispositivos.

En adolescentes y adultos mayores, Arango indicó que no existen recomendaciones adicionales más allá de las relacionadas con el tiempo de uso y la intensidad del volumen.

Hábitos para proteger la audición

Audífonos de inserción: cuándo pueden convertirse en un riesgo para la salud auditiva

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  • Mantener el volumen moderado y aplicar la regla del 60/60.

  • Realizar pausas durante sesiones largas de escucha.

  • Evitar subir el volumen en ambientes ruidosos.

  • Preferir audífonos con cancelación de ruido cuando sea necesario para no compensar el ruido externo aumentando la intensidad.

  • Evitar dormir habitualmente con audífonos.

  • No compartir dispositivos.

  • Consultar a un especialista ante señales como zumbidos, sensación de oído tapado o necesidad constante de aumentar el volumen.