Es un cambio que muchos hombres viven en silencio y que la pareja suele notar: la llamada andropausia. El término médico es hipogonadismo, que no es más que la disminución progresiva de la testosterona con el paso de los años.

Así como aparecen las canas y el cuerpo cambia con los años, la testosterona también puede descender. Esas transformaciones hormonales pueden cambiar el ánimo y la vida íntima, explica la doctora Marta Sánchez, especialista en urología con consultorio en Chiriquí.

¿Qué está cambiando en su cuerpo?

Con los años, el testículo produce menos testosterona. Algunos hombres notan cansancio que no se quita, irritabilidad, aumento de grasa abdominal, pérdida de masa muscular o dificultades con la erección.

Esto puede ocasionar que la pareja se pregunte si hay problemas en la relación o incluso si él tiene a otra persona. Aquí es fundamental no prejuzgar y comunicarse.

¿Cómo se manifiesta?

La mayoría no llega a consulta diciendo: “creo que estoy en andropausia”. Van por un control prostático y, en medio de la conversación con la especialista, aparecen señales:

Fatiga persistente.

Cambios de ánimo e irritabilidad.

Problemas de sueño.

Disminución del deseo sexual.

Dificultad para lograr o mantener la erección.

Aumento de grasa abdominal.

Pérdida de masa muscular.

En algunos casos, aumento de grasa en la zona mamaria.

Algunos síntomas pueden confundirse con otras condiciones: diabetes, hipertensión, colesterol alto o síndrome metabólico. También influyen el estrés crónico, los duelos, la jubilación o una crisis de pareja.

Durante años, a muchos hombres se les enseñó a aguantar y no hablar de lo que sienten. Ese mandato de silencio hace que consulten tarde o que minimicen los cambios.

¿Tiene tratamiento?

La testosterona puede reponerse de distintas formas: inyectable, en parches o en gel. Pero, antes hay que hacer una evaluación completa:

Exámenes de sangre generales.

Perfil lipídico.

Glucosa y hemoglobina glicosilada.

Función renal.

Antígeno prostático específico (PSA).

Testosterona total y libre.

La reposición hormonal debe acompañarse de cambios en el estilo de vida: hacer ejercicio (el trabajo pesado no lo sustituye), mejorar la alimentación, controlar enfermedades crónicas y manejar el estrés. Además, el tratamiento requiere seguimiento médico periódico y ajustes según la respuesta de cada paciente.