Muchas personas ya no pueden sentarse en silencio sin agarrar el celular.
Otras sienten que necesitan ruido constante: música, podcasts, notificaciones, algo sonando de fondo.
Estar en silencio, incluso unos minutos, puede sentirse incómodo. Y a veces, descansar sin culpa también.
Después de diez ediciones organizando Panamá Hace Yoga, hay algo que seguimos viendo una y otra vez: personas agotadas, aceleradas y desconectadas de sí mismas, buscando—muchas veces sin saberlo—una forma de volver a sentirse bien.
Y aunque hablamos del estrés como algo “normal”, creo que cada vez más personas están funcionando en un estado de alerta tan constante, que ya no recuerdan cómo se siente realmente la calma.
Lo veo en conversaciones con amigas, en profesionales agotadas y en mujeres que sostienen trabajo, casa, hijos, pareja y listas mentales infinitas.
Vivimos cansados, pero no siempre sabemos descansar.
Y no hablo solo de dormir más horas o irnos de vacaciones. Hablo de bajar revoluciones de verdad. De sentir que la mente deja de correr por unos minutos.

Foto: Cortesía
Hasta que el cuerpo empieza a hablar.
Dolores de cuello, insomnio, irritabilidad y ansiedad. Esa sensación de estar agotada, pero acelerada al mismo tiempo.
Yo misma he pasado por momentos donde descansar se sentía incómodo. Como si bajar el ritmo fuera perder tiempo.
Y después de años trabajando en bienestar, hay algo que hoy creo más que nunca: no necesitamos convertirnos en otra persona para sentirnos mejor.
A veces el bienestar empieza de una forma mucho más sencilla: prestando atención al cuerpo y dándonos permiso de bajar el ritmo.
También he entendido que el bienestar no entra por la misma puerta para todo el mundo.
Algunas personas encuentran calma en el movimiento, otras en una práctica de respiración, en el silencio, en una conversación o simplemente en compartir con personas que también están buscando sentirse mejor.
Y creo que una de las cosas más bonitas que he aprendido creando Panamá Hace Yoga es precisamente eso: cada quien necesita construir su propia ruta hacia el bienestar.
Desde el inicio quisimos que Panamá Hace Yoga fuera un espacio donde las personas pudieran explorar distintas maneras de sentirse bien, sin presión y sin tener que encajar en una sola idea de bienestar.
Tal vez por eso, seguimos creando Panamá Hace Yoga año tras año: para recordar que incluso en medio del cansancio y el ruido diario, todavía necesitamos espacios para pausar, respirar y volver a sentir calma.
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Panamá Hace Yoga celebrará su décima edición el 16 y 17 de mayo de 2026 en Ciudad delSaber. Más información y boletos en panamahaceyoga.com
*La autora es cofundadora de Panamá Hace Yoga

