El Polígamo se ha mantenido en el top 10 de Netflix desde su estreno por varias razones. Y es que, aunque sus personajes hablen en zulú, la historia resuena profundamente en nuestras latitudes.

Basada en la novela homónima de la autora zimbabuense Sue Nyathi, la serie sigue a Jonasi Gomora, un exitoso ejecutivo inmobiliario, y a su esposa Joyce, una influencer que proyecta en redes sociales la imagen de una familia y un matrimonio perfectos.

Ante la inminente llegada de su vigésimo aniversario de bodas, Joyce organiza una fiesta por todo lo alto. Esto, a pesar de que Jonasi se fue a vivir con su amante meses atrás y no tiene la menor intención de asistir al evento.

Es a partir de este punto que comienza a desenredarse la maraña de mentiras, engaños y traiciones que ha sostenido la vida de Jonasi.

Dado que Joyce tiene una carrera independiente de la de su esposo, resulta lógico pensar que no dudaría en alejarse de una relación tan tóxica. Sin embargo, ella percibe el fracaso matrimonial como una derrota que no está dispuesta a aceptar. Prefiere ceder ante una dinámica que experimentan muchas mujeres en todo el mundo, aunque sin el marco legal de la poligamia que existe en Sudáfrica.

Las relaciones de Jonasi no se basan en el afecto, sino en la manipulación y el control, al punto de ver a las mujeres de su entorno como objetos desechables. Su narcisismo le impide aceptar que alguien esté a su nivel o por encima de él, y su búsqueda casi irracional de placer será, en última instancia, su perdición.

El Polígamo ha abierto la conversación sobre cómo se lidia con la infidelidad, la violencia física y emocional, y las dinámicas familiares que terminan creando traumas generacionales, afectando así la manera en que los personajes se relacionan con su entorno.

Las productoras de la serie, las hermanas Gugu Zuma-Ncube y Thuli Zuma, no son ajenas a este tema. Ambas son hijas del polígamo más conocido del país: el expresidente Jacob Zuma. Por eso decidieron embarcarse en este proyecto; aunque la historia no está inspirada estrictamente en sus vidas, conocen de primera mano lo que significa crecer en una familia con estas características.

Por otro lado, El Polígamo rompe con la narrativa de una África empobrecida para mostrarnos la opulencia de la élite negra, al menos en Sudáfrica. Estas esferas privilegiadas, que existen en la vida real, manejan grandes fortunas, educan a sus hijos en el extranjero y viven en mansiones, pero, al mismo tiempo, siguen profundamente arraigadas a sus responsabilidades familiares y a las expectativas de sus tradiciones.

El Polígamo disecciona el machismo, el poder y las apariencias. Demuestra que, sin importar el idioma, la geografía o las leyes, las dinámicas del desamor y la traición son universales.

Plataforma: Netflix

* Las opiniones emitidas en este escrito son responsabilidad exclusiva de su autora.