El folclore nacional se viste de luto tras confirmarse este lunes, 7 de septiembre, la partida física del cantautor y acordeonista Dagoberto Yin Carrizo, una de las figuras más respetadas y transformadoras de la música típica popular panameña.
Conocido cariñosamente como “El Cantor de la Patria” y “El Romántico de Todos los Tiempos”, Carrizo falleció a los 87 años, dejando un legado de más de 64 años dedicados a la música típica, marcando a múltiples generaciones de panameños y constituyéndose en parte fundamental de la identidad cultural del país.
La noticia de su deceso fue confirmada por sus familiares lo que ha desatado una ola de profunda tristeza y sinceras condolencias en el ámbito artístico y social panameño.

Yin Carrizo en uno de los reconocimientos que recibió en vida. LP / Archivo
Diversas personalidades han manifestado su dolor solidario hacia los familiares y amigos del músico, coincidiendo en que, si bien Panamá pierde hoy a uno de sus más grandes referentes, su talento, sus composiciones y su amor incondicional por las tradiciones tradicionales permanecerán resguardados de forma intangible e imperecedera.
Un recorrido histórico: De Ocú para el mundo
Nacido en la histórica ciudad de Ocú, provincia de Herrera, el 5 de julio de 1939, Dagoberto Carrizo mostró desde muy temprana edad una vocación innata hacia el arte musical. Dio sus primeros pasos con la armónica a los cinco años y recibió su primer acordeón a los nueve, instrumento que se convertiría en la extensión de su propia alma y con el que redefiniría la ejecución del género típico.
A los escasos 13 años, mientras cursaba estudios en la prestigiosa Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, compuso la emblemática pieza “Viva Panamá”, melodía que con el tiempo se erigió como un verdadero himno alternativo de orgullo nacional.

En la década de 1960 fundó su agrupación estandarte, el conjunto Viva Panamá, imprimiendo un sello estilístico único que fusionaba magistralmente el tamborito y la tamborera con una sensibilidad melódica y romántica inédita en la época.
Su época de mayor esplendor comercial y popularidad se consolidó entre las décadas de 1970 y 1980. De su vasto repertorio brotaron joyas musicales que rompieron fronteras geográficas, tales como
“Lucy” (considerada una de las composiciones panameñas con mayor impacto e internacionalización) La popular frase: “¡Ay, Lucy querida! ¡Ay, Lucy mi amor! Te vas a quedar solita y sufrida en esta ciudad...” está inmortalizada precisamente con su propia voz, la cual tenía un tono melódico, suave y romántico que rompió los esquemas tradicionales de la época.
“Julia” (adaptada e inmortalizada también a nivel internacional por agrupaciones como El Gran Combo de Puerto Rico)
“La Pajarita”
“Sufrimientos y Pesares”

Gala en honor al Canal
Reconocimientos a una vida de entrega
A lo largo de los años, su impecable trayectoria le valió los máximos honores del país. En el año 2009 fue distinguido formalmente como Personalidad Sobresaliente de Panamá en un acto oficial en el Museo Reina Torres de Araúz. De igual forma, su natal Ocú y diversas instituciones bancarias y culturales le rindieron sucesivos homenajes en vida, incluyendo la presentación del libro biográfico “El Cantor de la Patria” y la develación de una estatua en su honor para inmortalizar su aporte folclórico.
Hoy, la música típica panameña despide al maestro del acordeón, pero su obra perdurará de generación en generación.


