El lanzamiento de los penaltis es uno de los momentos de mayor presión en el fútbol, y más allá de su aspecto técnico, involucran complejos procesos psicológicos que pueden determinar el éxito o el error, incluso en los mejores futbolistas del mundo, según las doctoras Laura Estebarán Viñas y Priscila Fabra López, profesoras del Grado en Psicología de la Universidad Europea de Valencia (UEV), en España.
“Cuando un jugador se enfrenta a un penalti decisivo, su organismo reacciona de forma natural: aumenta la frecuencia cardíaca, aparece tensión muscular y se incrementa la sensación de nerviosismo”, señalan las profesoras de la UEV.
Aclaran que estas respuestas orgánicas no son negativas en sí mismas, ya que “pueden ayudar a movilizar los recursos necesarios para afrontar la situación” y “la clave reside en cómo las interpretan y gestionan los futbolistas”.
Los retos psicológicos de quien lanza el balón

Lautaro Martínez (d) de Argentina patea penalti el 27 de junio, durante un partido del grupo F del Mundial de la FIFA 2026 entre Jordania y Argentina en el estadio AT&T Stadium en Dallas (EE.UU.). Es interesante el papel que desempeña el portero desde el punto de vista psicológico. EFE/ Mariscal
Estebarán y Fabra señalan que “casos como los fallos de Lionel Messi en el Mundial de Rusia 2018 o de Harry Kane en Qatar 2022 reflejan que la presión psicológica durante el lanzamiento de los penaltis no desaparece con la experiencia ni con el talento” de los jugadores que los lanzan.
“En esos momentos, la atención del lanzador se ve condicionada por múltiples factores, como el impacto del resultado de su lanzamiento, las expectativas externas o las posibles consecuencias de un error”, apuntan.
“Uno de los mayores retos del lanzador del penalti consiste en mantener el foco en aquello que depende del propio deportista”, señalan, aclarando que “algunas rutinas previas al lanzamiento como la respiración, la colocación del balón o las secuencias de movimiento, permiten reducir la influencia de factores externos y favorecer su concentración”.
Añaden que, además, en las situaciones de máxima presión deportiva puede aparecer el conocido “bloqueo”, un fenómeno psicológico por el cual el deportista intenta controlar de forma consciente movimientos que normalmente realiza de manera automática, lo cual termina dificultando su ejecución.
Claves para gestionar la presión competitiva

Cristiano Ronaldo de Portugal anota un gol de penalti el pasado 2 de julio, en un partido del Mundial de la FIFA 2026 entre Portugal y Croacia en el estadio BMO en Toronto (Canadá). La presión a la hora de lanzar un penalti no afecta a todos los futbolistas de la misma manera. EFE/ Bienvenido Velasco
En estas situaciones resulta clave la forma en que el deportista gestiona la presión que siente y su capacidad para mantener la atención en la tarea que acomete, según la doctora Priscila Fabra.
La doctora Laura Estebarán destaca que “la capacidad de adaptarse positivamente a la adversidad; la tolerancia a la frustración y la habilidad de ajustarse de forma eficaz a nuevas condiciones, cambios o situaciones imprevistas, son competencias psicológicas tan importantes como las destrezas técnicas o físicas, especialmente en contextos de alta exigencia”.
Ambas profesoras de la UEV coinciden en que la preparación psicológica se ha consolidado como un pilar clave del deporte de alto rendimiento, ya que al “igual que se entrenan la técnica o la condición física del jugador, también necesitan trabajarse habilidades como la regulación emocional, la concentración, la visualización o la gestión de la presión”.
“La fortaleza mental también se entrena y no consiste en no sentir nervios, sino en disponer de herramientas para rendir adecuadamente cuando estos aparecen”, enfatizan.
“Los penaltis no solo se lanzan con los pies, sino que en su lanzamiento también resulta determinante la mente. Y es precisamente en ese equilibrio entre emoción y control donde se decide, en muchas ocasiones, el resultado final”, aseguran.
El ‘peso psicológico’ de un Mundial de fútbol

Harry Kane (d) de Inglaterra patea un penalti el 17 de junio, en un partido del grupo L del Mundial de la FIFA 2026 entre Inglaterra y Croacia en el estadio AT&T en Dallas (EE.UU.). Tendemos a olvidar que el penalti, aunque recaiga en una persona, tiene una dimensión colectiva, explican los psicólogos. EFE/ Mariscal
“La principal diferencia en la presión psicológica que experimenta un jugador al lanzar un penalti en un Mundial de fútbol, comparada con la que puede sentir en un partido de Liga o en otro torneo, está en el significado que adquiere ese momento”, señalan Fabra y Estebarán en entrevista con EFE.
“En un Mundial, un penalti puede decidir la continuidad de todo un equipo en la competición y convertirse en una acción que se recuerde durante muchos años”, señalan.
En esa situación “el jugador es consciente de que no solo representa a su selección, sino también a todo un país. Esa dimensión social hace que, para muchos futbolistas, la presión percibida sea mucho mayor que en cualquier otra competición”, destacan.
Añaden que “en situaciones de tanta exigencia es frecuente que aparezcan pensamientos relacionados con las consecuencias del fallo. En muchos jugadores esto puede desplazar el foco de atención, dejan de centrarse en la ejecución del lanzamiento y empiezan a preocuparse por el resultado”.
“Cuando esto ocurre, aumenta la activación fisiológica, lo que puede dificultar que un gesto técnico, automatizado durante años de entrenamiento, se realice con la misma fluidez y naturalidad”, recalcan.
“Pero esa presión no afecta a todos los futbolistas de la misma manera. Mientras que algunos viven esta situación como una amenaza, otros consiguen interpretarla como un reto o una oportunidad para demostrar su capacidad”, según Fabra y Estebarán.
“La forma en que cada jugador percibe y regula esa activación es uno de los factores que puede influir en su rendimiento”, apuntan.
Rutinas previas, regulación fisiológica y visualización
Uno de los recursos más utilizados por los deportistas para conseguir que los nervios derivados de la presión no interfieran en la ejecución del penalti son las rutinas previas al lanzamiento, que favorecen una sensación de control y ayudan a mantener la atención centrada en la tarea, de acuerdo con estas expertas.
Explican que “muchos jugadores suelen repetir una secuencia muy similar antes de chutar: colocan el balón de una determinada manera, realizan una o dos respiraciones profundas, dan unos pasos hacia atrás o mantienen unos segundos de concentración antes de iniciar la carrera”.
“Los deportistas también trabajan la regulación fisiológica mediante la respiración. Dedicar unos segundos a realizar una respiración consciente puede ayudarles a reducir la tensión física y favorecer un estado de mayor calma y concentración”, explican.
“A esto se suma el entrenamiento del foco atencional, dirigiendo la atención hacia aspectos concretos de la ejecución, como el punto al que se quiere dirigir el balón, en lugar de hacia las posibles consecuencias del lanzamiento”, aseveran.
“Además, algunos futbolistas utilizan técnicas de visualización y autoinstrucciones sencillas, como recordar una consigna técnica o reforzar su autoconfianza con mensajes breves. El objetivo final no es dejar de sentir presión, sino ser capaz de ejecutar con precisión a pesar de esta”, recalcan.
Aspectos llamativos de los jugadores de élite
Uno de los aspectos más interesantes, desde el punto de vista psicológico, que han observado Fabra y Estebarán, en los comportamientos y actitudes de los jugadores encargados de lanzar un penalti durante un gran torneo como el Mundial de fútbol, es “la importancia que tienen los pequeños detalles”.
“Ver a un jugador que, independientemente de la tensión del momento, mantiene prácticamente la misma rutina y los mismos tiempos antes del lanzamiento suele reflejar un buen trabajo de preparación psicológica y una buena capacidad para mantener la concentración bajo presión”, enfatizan.
“También es interesante el papel que desempeña el portero desde el punto de vista psicológico. Más allá de intentar detener el balón, en ocasiones busca alterar el ritmo del lanzador, retrasar el inicio del golpeo o introducir algún elemento de duda. Son estrategias que forman parte del juego y que, en determinados momentos, pueden influir en la concentración del rival”, añaden.
“Por otro lado, tendemos a olvidar que el penalti, aunque recaiga en una persona, tiene una dimensión colectiva. La forma en que reaccionan los compañeros, el clima emocional del equipo o el apoyo que recibe un jugador tras un fallo pueden influir en la confianza y la presión percibida por los siguientes lanzadores”, según estas expertas.
Por último, las dos profesoras de la UEV consideran “importante desmitificar el error y recordar que un penalti fallado no siempre se explica por los nervios”, ya que “el rendimiento en el fútbol es siempre multifactorial y nunca depende de un único elemento, como puede ser la preparación psicológica”.
“En el resultado también influyen la calidad del lanzamiento, la actuación del portero, el cansancio acumulado tras muchos minutos de juego o las propias circunstancias del partido”, concluyen Fabra y Estebarán.

