La tiktoker panameña Adri Nazt contrajo matrimonio civil con su pareja Yibril, de origen egipcio, en una ceremonia celebrada en Chitré, provincia de Herrera, el pasado 24 de enero.
Adri, licenciada en Relaciones Internacionales y con casi medio millón de seguidores en TikTok, es originaria de esta provincia. “Es la región donde crecí y con la que tengo un vínculo emocional muy fuerte. Gran parte de mi familia vive allí, así que era el lugar ideal para reunirnos”, explicó sobre la decisión de casarse en ese lugar del país en una entrevista con ELLAS.
Mencionó que siempre había soñado con “una boda al aire libre en verano” y el lugar que seleccionaron “lo representó perfectamente”.
La boda se organizó durante aproximadamente seis meses, explicó la creadora de contenido, quien comentó que, sin planearlo, se convirtió en su “propia wedding planner”.
“Cuando digo que yo elegí todo, es literalmente todo: desde los detalles decorativos hasta las experiencias de los invitados. Cada elemento fue pensado con intención para que se sintiera especial y maravilloso”, destacó la novia, quien también indicó que hubo momentos “intensos” durante la planificación, pero que disfrutó ver su visión “hecha realidad”.
Adri explicó que ella y Yibril ya habían celebrado su matrimonio islámico dos años atrás, “espiritualmente ya éramos esposos; esta celebración fue la parte legal y la fiesta para compartir con familiares y amigos”.

Siendo Adri panameña y Yibril de origen egipcio, la pareja decidió integrar ambas culturas en su celebración. “Bailamos música árabe tradicional y tuvimos un momento simbólico muy especial. Mi esposo entró con la bandera de Panamá y yo con la de Egipto, y luego intercambiamos banderas para representar el amor y respeto que tenemos por las raíces del otro”, recordó la novia.
También contaron con elementos como la murga panameña, que “llenó el ambiente de energía y puso a todos a bailar”.
Un momento que emocionó particularmente a Adri, quien practica la religión musulmana desde hace cinco años, fue la invocación religiosa dirigida por un sheikh (figura del islam que se asemeja a la de un maestro o guía por su conocimiento en la religión), quien compartió con los invitados palabras y versos del Corán.
“Fue un momento muy sereno y profundo, y también una oportunidad para que nuestros invitados conocieran un poco más de nuestra espiritualidad”. En el aspecto espiritual, también hubo recitación de nasheed (cantos islámicos), lo que creó una atmósfera de paz, reflexión y belleza distinta dentro de la celebración.
Sobre su vestido de novia, Adri recordó que “desde niña soñaba con un vestido estilo princesa”, más porque no tuvo celebración de quince años.

“Tenía muy claro que lo quería voluminoso, con brillo y mucha presencia. Normalmente no uso prendas con mucho brillo, pero ese día sentía que lo merecía”.
“Era un vestido pesado, pero como dice el dicho, para ser reina hay que ver estrellas. Aun así, estaba tan feliz que casi no sentí el peso, solo la emoción y la alegría del momento”.
La celebración contó con invitados que viajaron desde diversos puntos del mundo, incluidos Estados Unidos, Costa Rica y Guatemala. “Cada persona que hizo el esfuerzo de viajar sumó muchísimo valor emocional a nuestro día”, mencionó la novia.
Entre los momentos más emotivos destaca el abrazar a su abuela vestida de novia. “Desde que era niña ella decía que su sueño era verme de blanco el día de mi boda. Poder cumplirle ese deseo y abrazarla en ese momento fue algo que guardaré siempre conmigo”.
También recordó ver a su esposo llorar de felicidad durante casi toda la ceremonia. “Yo pensaba que sería yo quien lloraría más, pero verlo tan conmovido y escucharlo decir sus votos en español con tanto esfuerzo y amor frente a todos fue inolvidable”, concluyó la creadora de contenido.


