No tienen ascendencia japonesa, pero fue en Japón donde decidieron comenzar su vida como esposos. El periodista Julio Ortiz y la maestra Carmen Núñez, originarios de Panamá, celebraron su boda civil en Naruto, Japón, el 19 de diciembre de 2025.
Julio y Carmen se conocieron en 2022, trabajando en un medio de comunicación: él como periodista deportivo del noticiero estelar y ella impartiendo clases de Matemática televisadas.
Se comprometieron en Altos de María, en Panamá. Con la ayuda de ambas familias y amigos, Julio le dijo a Carmen que sería una salida familiar con sus primas y, cuando ellas se retiraron con la excusa de buscar la cena, la pareja quedó sola en medio de la montaña.
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“Allí ocurrió el momento. Fue íntimo, natural y profundamente nuestro”, compartieron en entrevista con ELLAS.
Llegaron a Japón impulsados por el sueño de Carmen de estudiar en el extranjero. En 2017, Carmen realizó un curso en el país asiático, donde estuvo durante un mes y le tomó cariño a la nación.
Posteriormente, en 2024 aplicó a una beca para cursar estudios en la Universidad de Naruto, Japón y, cuando fue seleccionada, la pareja decidió emprender el reto.
“Ya estando aquí, entendimos que Japón no solo sería el escenario de sus estudios, sino también el inicio formal de nuestra vida como familia”, mencionaron. “Casarnos en Japón fue una forma natural de integrar esta experiencia a nuestra historia y honrar el país que hoy nos abre puertas”.
Los trámites para casarse iniciaron por curiosidad. “Carmen fue primero al City Hall para preguntar si era posible casarnos allí y, al ver que cumplíamos con los requisitos, nos animamos a hacerlo. El proceso tomó tres días, sin cita previa”.
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“Cada mañana regresábamos con nuevos documentos, tomábamos un número como en cualquier otro trámite municipal y, entre nervios y risas, sentíamos que quizá ese mismo día saldríamos oficialmente casados. Fue una experiencia sencilla y muy japonesa: práctica, ordenada y muy diferente a lo que imaginamos”.
Reconocieron que actualmente ambos se encuentran en nivel inicial del idioma japonés. Las clases universitarias de Carmen son en inglés y el japonés que estudia está orientado a la vida cotidiana. Julio pronto iniciará también sus clases formales.
Esta barrera fue uno de “los mayores retos durante los trámites”, aseveró la pareja. “El personal del municipio habla principalmente japonés, así que utilizamos herramientas tecnológicas de traducción para comunicarnos en tiempo real durante las visitas”, recordaron, mencionando a la inteligencia artificial como aliada.
El proceso fue “meticuloso y muy interesante”, expresaron. “Nos sorprendió que en el municipio tuvieran un libro físico con modelos oficiales de documentos extranjeros, incluidos panameños, para verificar la autenticidad de nuestras actas de nacimiento y otros requisitos”.

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Además, contaron con el apoyo de amigos y compañeros de la universidad, quienes les ayudaron a revisar la documentación cuando fue necesario. “Fue un proceso que nos enseñó que el idioma puede ser un reto, pero también una oportunidad para confiar, aprender y adaptarnos”.
La boda, que ocurrió en diciembre pasado, fue una ceremonia civil; sin embargo, siendo ambos católicos, acudieron a recibir la bendición de un sacerdote en la iglesia local que visitan. Esperan poder celebrar a su regreso a Panamá junto a familiares y amigos.
En paralelo, realizaron una sesión de fotos incorporando elementos tradicionales japoneses. “Utilizamos kimono, incorporamos simbolismos culturales, jardines y espacios tradicionales, hasta elementos gastronómicos para honrar el país que hoy nos acoge”.
“Nuestra boda fue un encuentro entre Panamá y Japón. Una celebración íntima que simboliza no solo nuestro amor, sino también la experiencia intercultural que estamos viviendo y que marcará nuestro futuro como familia”.
Julio y Carmen se encuentran establecidos en Japón hasta que Carmen finalice sus estudios. Ella se encuentra en la ciudad de Naruto, prefectura de Tokushima; él, se encuentra en Panamá por compromisos de trabajo, pero viajará nuevamente en el mes de abril.
Además, ya se encuentran en proceso de homologar su matrimonio en Panamá. “Apostillamos nuestra acta de matrimonio ante el Ministerio de Relaciones Exteriores en Japón. También realizamos la traducción oficial al español del documento”. El siguiente paso será solicitar una cita ante el Tribunal Electoral de Panamá para presentar la documentación y completar el registro en el país.


