José David Ordóñez creció rodeado de arte. Su madre, quien es cantante, identificó desde temprano su afinidad con los escenarios y lo impulsó a explorar distintas disciplinas artísticas. Años después, luego de recorrer el canto, baile folclórico, jazz, hip hop, teatro musical y actuación, encontró una nueva forma de expresión en Lasenza Zíon, su personaje drag.

“José David es un pelao’ apasionado por el arte en todos sus aspectos”, explicó el artista en entrevista con ELLAS. Para él, el drag no llegó como una ruptura con lo que ya hacía, sino como un espacio que reunía muchas de sus pasiones.

Un arte de múltiples formas

El drag es el arte de la imitación de género, donde los artistas exageran y realzan aspectos de la feminidad o la masculinidad con fines de entretenimiento, según destaca la BBC.

El medio británico en su publicación La fabulosa historia del drag, menciona que este arte “surgió por necesidad”.

“Cuando el teatro shakesperiano era nuevo y reluciente a finales del siglo XVI y principios del XVII, el escenario no era solo un lugar de entretenimiento” aclara el artículo, mencionando que solo se permitía a hombres participar.

“Si la obra incluía algunos papeles femeninos, un par de actores masculinos se vestían como miembros del sexo opuesto para interpretarlos”, se lee en la publicación.

La revista National Geographic también recoge que la imitación femenina formaba parte del teatro kabuki en Japón y de las representaciones de la ópera de Pekín en China durante los siglos XVII y XVIII, respectivamente.

De acuerdo con la revista, otros historiadores, como Lady J, artista drag con un doctorado en musicología centrado en la historia de este arte, sitúa su debut en la Inglaterra de la década de 1860, cuando Ernest Boulton describió su número de travestismo como “drag”, el primer uso conocido del término.

José David Ordóñez: el arte drag como escenario, oficio y transformación

Foto: iStock

Algunos relatos sugieren que se inspiró en las enaguas que usaban los hombres y que se arrastraban por el suelo mientras actuaban.

Para José David, el drag debe ser entendido como cualquier otra manifestación artística. “Dentro de la lista donde están la pintura, el canto, la escultura, el cine y la música, está el drag”, señaló.

Desde su perspectiva, se trata de un arte que permite a cada intérprete construir una experiencia para el público a partir de elementos como el vestuario, el maquillaje, el baile, el lipsync (interpretación en la que una persona mueve los labios al ritmo de una canción, simulando que canta en vivo), la comedia o la conducción de eventos.

No existe una única manera de hacerlo, hay artistas enfocadas en el modelaje, el baile, la actuación, el canto, entre otros.

Aunque en la actualidad son reconocidas en su mayoría las drag queens, también aclara que no es una práctica exclusiva de hombres ni está determinada por la orientación sexual o la identidad de género. “Como cualquier arte, puede ser interpretado por cualquier persona”, afirmó.

“Hay una percepción de que cualquier persona que tú ves haciendo drag es travesti”, señaló, detallando que aunque realmente la palabra “travesti” es drag en español, en Latinoamérica y en Panamá se usa para identificar a las trabajadoras sexuales trans [persona cuya identidad de género no coincide con el sexo que le asignaron al nacer].

En ese sentido, insistió en que el drag, desde su experiencia, se trata de una construcción artística y escénica con múltiples formas de expresión.

Construir a Lasenza Zíon

La transformación de José David en Lasenza implicó un proceso técnico y creativo. Su propuesta buscaba construir la imagen de una mujer latina, cercana, expresiva y voluptuosa.

“La vecina, la prima, la tía, la compañera de trabajo, la bochinchosa”, describió entre risas.

“Todo es muy empírico y muy construido por nosotras”, explicó sobre la industria dentro del contexto panameño, donde aún no hay facilidades de acceso a muchos de los materiales y servicios que requieren las artistas drag.

Su aprendizaje comenzó de la mano de otra reina drag, Libia, a quien llama su “madre de arte”. Fue ella quien le enseñó desde los fundamentos del maquillaje hasta las posibilidades del cuerpo y la estética que quería proyectar.

José David Ordóñez: el arte drag como escenario, oficio y transformación

Foto: Cortesía

Para construir la silueta femenina que caracteriza a Lasenza, José David recurre al polifón, un material utilizado comúnmente en la fabricación de muebles.

Según explicó, este se corta y moldea en una forma similar a una “P”, con volumen hacia la parte posterior, para crear la ilusión de caderas y una figura más pronunciada desde la cintura hacia abajo.

Luego, utiliza medias ajustadas que ayudan a fijar y suavizar la estructura, evitando que se noten las irregularidades del material. También lleva un corsé, el cual acentúa la cintura y refuerza el contraste entre hombros, caderas y torso.

En el maquillaje, juega con contornos, líneas y proporciones para transformar visualmente rasgos masculinos y crear la ilusión de pómulos más definidos, cejas elevadas y párpados más amplios.

Una carrera que se abre paso

Lasenza se desarrolla como actriz, host de eventos privados, celebraciones y espectáculos. Sin embargo, José David reconoce que vivir exclusivamente del drag en Panamá sigue siendo un reto.

El vestuario, las pelucas, el maquillaje y la producción de cada presentación requieren inversión. En sus primeros años, incluso consideró tomar una pausa por las dificultades económicas que implicaba sostener el personaje.

Más que una transformación física, Lasenza representa para José David una extensión de su personalidad. Él mismo define la relación entre ambos como la de “mellizos”, comparten el humor, el gusto por el arte, la rapidez para improvisar y la necesidad de conectar con las personas.

José David Ordóñez: el arte drag como escenario, oficio y transformación

Foto: Cortesía

Panamá en el mapa del turismo drag

José David contó que percibe que la escena drag panameña ha ganado visibilidad en los últimos años. La llegada de artistas internacionales y la realización de eventos locales han contribuido a que Panamá sea reconocido dentro de este circuito.

Para él, este crecimiento también abre oportunidades de aprendizaje y networking para las artistas locales, que muchas veces desarrollan sus propuestas desde la autogestión y la experimentación.

Lasenza mencionó como referentes a personajes que han formado parte de la televisión panameña, como La One Two y La Dezdy, figuras que ayudaron a acercar este tipo de entretenimiento a un público más amplio.

José David Ordóñez: el arte drag como escenario, oficio y transformación

Foto: Cortesía

Su aspiración es que el drag sea visto más allá de la vida nocturna o de los prejuicios que aún persisten. “Quiero que Panamá nos vea como las artistas que somos”, afirmó.

“Que no nos vean como ‘son gay y por eso se visten de mujer; por relajo’. Hay personas como yo, por ejemplo, que ya tengo cuatro años en este arte y para mí ya es una profesión” destacó.

En un país donde el drag continúa en desarrollo, Lasenza apuesta por convertir el escenario en una plataforma de entretenimiento, representación y apertura cultural.