A pocos días de las fiestas patrias de noviembre, las bandas independientes se preparan para recorrer las calles de Panamá. Al frente de una de ellas está Paola Andrea Cumbrera, tambor mayor de la banda internacional Búho de Oro, quien lleva más de una década dedicada a esta disciplina y apuesta por la innovación sin dejar de lado la técnica.

Su historia comenzó a los 15 años, cuando cursaba estudios en el colegio Monseñor Francisco Beckman y fue seleccionada como tambor mayor. Tras graduarse, decidió continuar vinculada a este arte y profundizar en sus conocimientos teóricos junto a profesores de los estamentos de seguridad.

Posteriormente, uno de los dirigentes de Búho de Oro reconoció su potencial y le abrió las puertas de la agrupación. Desde entonces, Cumbrera ha desarrollado un estilo propio que, según cuenta, se distingue por su manera de desfilar y ejecutar los movimientos con la guaripola.

“Siempre me ha gustado innovar, siempre me ha gustado sacar cosas diferentes”, explica sobre una de las características que busca imprimirle a sus presentaciones.

Detrás del Tambor Mayor: Paola Cumbrera, banda internacional Búho de Oro

Paola Contreras. Foto: Cortesía

Una preparación que va más allá de lo físico

Detrás de una presentación hay meses de trabajo. Para los desfiles de 2026, Cumbrera ha contado con el apoyo de un equipo que la acompaña en su preparación física y emocional, dos aspectos que considera esenciales para cumplir con las exigencias de su posición.

La labor de un tambor mayor no consiste únicamente en mantener una presencia escénica frente a la banda. También debe dirigirla con la guaripola, marcar los tiempos y coordinar cortes, redobles, trinos, cambios y melodías mientras ejecuta sus movimientos.

“Nosotras no solamente tenemos que posar y estar al frente de una banda, sino que tenemos que dirigir con nuestra guaripola”, señala.

Por eso, considera que la teoría musical es fundamental para quienes desempeñan este papel. Comprender la música permite diseñar coreografías y ejecutar adornos sin perder la precisión que requiere la dirección de la banda.

Detrás del Tambor Mayor: Paola Cumbrera, banda internacional Búho de Oro

Foto: Cortesía

Los trucos para resistir los desfiles

Las botas de tacón alto forman parte de la imagen característica de las tambor mayores, pero también representan uno de los mayores desafíos durante las extensas jornadas de desfile.

Para acostumbrarse al calzado, Cumbrera practica diariamente con sus botas o botines y ensaya con la guaripola. La constancia, explica, le permite familiarizarse con el movimiento y la exigencia física antes de salir a la calle.

“Practico todos los días con mi guaripola y siempre procuro ponerme mis botines porque así mis pies se van acostumbrando a ese leve dolor y ya cuando llegan los desfiles es un paseo” explicó a ELLAS.

También comparte algunos consejos para sobrellevar las largas horas de presentación, entre ellos prestar atención al cuidado de los pies y mantener una preparación anticipada para evitar improvisaciones de última hora.

El maquillaje es otro aspecto que requiere planificación. Frente al calor y la humedad del clima panameño, recomienda utilizar productos fijadores y bases adecuadas, además de retirar el sudor con papel toalla para evitar que el maquillaje se corra o se cuartee.

Detrás del Tambor Mayor: Paola Cumbrera, banda internacional Búho de Oro

Desde que era estudiante, Paola formaba parte de la banda de su escuela. Foto: Cortesía

Una pasión que se prepara con meses de anticipación

Aunque debe equilibrar esta disciplina con sus responsabilidades cotidianas, Cumbrera reserva los domingos para practicar con la banda y dedica parte de sus noches a perfeccionar técnicas y crear nuevas coreografías.

Para ella, ser tambor mayor no es un pasatiempo, sino una pasión que exige constancia y evolución. Esa búsqueda de nuevas propuestas también se refleja en la preparación de sus uniformes y accesorios para noviembre.

Según explica, comienza a organizar los diseños y encargar elementos como las botas y las guaripolas desde marzo, mientras que los uniformes entran en confección alrededor de junio. Además, participa en las decisiones sobre su vestuario para asegurarse de sentirse cómoda durante las presentaciones.