El pintor británico David Hockney es uno de los grandes artistas posmodernos. A punto de cumplir 80 años, la Tate Britain le dedica una amplia retrospectiva que recoge una trayectoria de más de 60 años dedicados al arte, en los que ha experimentado con medios desde la pintura hasta el video, fotografía, dibujo en papel y sus bocetos hechos en iPad y en su iPhone.

Y en cuanto a estilo, tal como lo hicieran grandes maestros anteriores como Picasso, pueden observarse distintas etapas correlacionadas entre sí, que van desde el más puro expresionismo a la manera de Francis Bacon, hasta la renovación del realismo cargado de sinestesia y color, en el que se asoman sus bañistas, las icónicas piscinas y la arquitectura modernista de Los Ángeles, donde el británico desarrolló el grueso de su carrera, así como los majestuosos retratos dobles seguidos por sus paisajes coloristas de Yorkshire y California.  Las más de 200 obras de la muestra recomponen la mirada feliz de Hockney, usualmente considerado dentro del grupo de los artistas pop de la segunda mitad del siglo XX. Para Alex Farquharson, director de la Tate Britain de Londres, esta exposición “arroja luz sobre el desarrollo de su arte, con una cuestión central: cómo pintar el mundo, representar la experiencia de la vida”. Arriba, en la imagen, una de sus obras más reconocidas, ‘Portrait of an Artist (Pool with two figures), 1972′.