“‘¿Oye, Pedro, pa’ onde vas?’ para Las Tablas tu ras?“
Cantante, compositor, lector y observador incansable de la realidad social... En ELLAS recordamos a Pedro Altamiranda, Pedrito, como muchos lo apodaban, cuya obra trascendió la música para convertirse en memoria colectiva.
Desde niño fue un lector voraz. “La mesada que le daban no se la gastaba en dulces ni en ‘burundanga’, sino que la ahorraba para comprar libros en unos puestos que quedaban en Calidonia”, recordó Pedro Altamiranda hijo en entrevista con ELLAS.
Leía desde paquines (cómics) hasta libros de contenido más elevado.
Alrededor de los 15 años incursionó en el mundo del baile, participando en concursos de mambo en los teatros de Calidonia. “Hasta lo querían expulsar del Colegio La Salle, porque era un baile completamente lascivo, vulgar para ese tiempo”. También cantaba calipso “a escondidas” de sus padres en RPC Radio.
En su adultez fue enviado a estudiar Medicina en Madrid, pero regresó a los tres años porque “no era su pasión”.
“Su pasión era la lectura, la literatura, el arte, las letras, el español”, lo que lo llevó a inscribirse en la Universidad de Panamá en la Licenciatura en Profesorado en Español. Tras graduarse, obtuvo una beca de la Embajada de Francia para realizar un doctorado en Filología y Literatura en la Sorbona de París, donde se graduó en 1975 con honores. Su tesis doctoral fue un diccionario de panameñismos.
A su regreso al país incursionó en el mundo de la publicidad. Sin embargo, la música terminaría reclamando nuevamente un lugar en su vida.
Pedrito, el de las canciones
En 1978 cantó en vivo durante una noche de talentos en el Club Unión. La reacción fue tan entusiasta que al año siguiente lo invitaron a presentarse nuevamente, esta vez en solitario.
Esa presentación fue grabada y dio origen a su primer disco, titulado Sin Nombre, porque, según contó su hijo, no sabía cómo llamarlo. De ese álbum surgieron temas como 15 Centavos y El Buhonero.
Desde entonces, su carrera musical fue imparable. A lo largo de su vida compuso alrededor de 250 canciones y publicó 12 álbumes, con éxitos como Carnaval de la Central, La Salsa de Pedro y La Mujer Biónica.
Aunque no tuvo formación musical académica, estuvo fuertemente influenciado por los cantautores franceses.
“Las canciones, usualmente en Francia, son de duración media a larga y tienen una estructura clara: un inicio en el que se plantea de qué trata la canción, un desarrollo descriptivo y un cierre”, explicó su hijo.
Las ideas surgían de experiencias personales y de la observación cotidiana.
“Él no investigaba nada; todo lo que cantaba, que eran descripciones de crítica social, era por observación. Todo lo que se refleja en Carnaval de la Central, Carnaval de Las Tablas, Limpiabotas, viene de lugares que él vio y visitó”.

Pedro Altamiranda también se mantenía al pendiente del ámbito político. Archivo
El miedo escénico de un artista
“Enfrentarse al público para él era un monstruo”. Su hijo lo describe como un hombre modesto y sencillo, convencido de que el público podría rechazarlo. Sin embargo, al sonar las primeras notas, se transformaba.
“Para mí, mi papá fue un superhéroe, porque pasaba de ser un hombre de casa, introvertido e intelectual, a un cantante, compositor e intérprete con ese baile y esa interpretación musical. Era otra persona totalmente”.
“Era muy halagador que la gente lo reconociera y comentara: ‘Oye, tu papá salió en tal programa’. En casa, a veces era tema de conversación, pero la mayoría de las veces no”.
Para su hijo, Pedrito era un hombre para quien “su familia era todo”. Les inculcó el amor por la música y los orientó a pulir su gusto musical.
En casa no escuchaban con frecuencia sus propias canciones, pues a él no le gustaba oírse. “A veces íbamos en el carro y yo ponía de repente El Buhonero, y él me decía: ‘¿Pero para qué vas a poner eso? Yo no quiero escuchar eso’”.
‘El rey del Carnaval’
Para Pedro hijo, uno de los mayores reconocimientos para su padre fue que lo llamaran “el rey del Carnaval”. “Fue algo que él no buscó y que jamás imaginó que sus canciones alcanzarían esa trascendencia”.
La familia mantiene vivo su legado. Hoy mantienen a la venta su cancionero, disponible a través de la cuenta de Instagram @pedritoaltamirandaoficial.

“Ahí están todas las canciones, la discografía, la biografía, las portadas de los discos, el diccionario de panameñismos que hizo, los agradecimientos y sus frases célebres”.
En 2025 se llevó a escena Pedrito: El Musical, una obra que relató la historia del cantante a través de sus canciones.
“Fue muy emotivo. Para mí fue un golpe de realidad duro. Lidiar con fue difícil, pero a la vez reconfortante”, reflexionó su hijo.

En el ámbito digital, Pedrito hijo recuerda que su padre no quería que sus canciones estuvieran en plataformas de música.
“Él pensaba que nadie las iba a escuchar. Era tan modesto que decía: ‘La gente no va a buscar mi foto para escuchar mis temas’”.
Actualmente, sus canciones pueden encontrarse en plataformas como YouTube y Spotify.
“Pedro Altamiranda es un artista único e irrepetible. No va a haber otro más nunca. Aquí en Panamá, todo el mundo escucha carnaval y se identifica con Pedro. Si ven un sombrero o un bombín, ya saben que es él”.


