A las vísperas de la nueva temporada de The Gilded Age, hagamos un repaso por esta serie especial para los amantes de los dramas de época. Su creador es Julian Fellowes, escritor y director británico que ya nos había presentado la joya Downton Abbey.

De la campiña inglesa, Fellowes nos lleva a Nueva York en la década de 1880, un periodo de inmenso cambio económico y crecimiento industrial en Estados Unidos. La trama se centra en el intenso conflicto que hubo en la vida real entre dos mundos en la ciudad: el “viejo dinero” (las familias aristocráticas y tradicionales que dictan las estrictas reglas de la sociedad, lideradas por Caroline Astor y Agnes van Rhijn) y el “nuevo dinero” (los magnates industriales recién enriquecidos, representados por el magnate ferroviario George Russell y su ambiciosa esposa Bertha, quienes buscan comprar su entrada a la élite).

La perspectiva inicial nos la da Marian Brook, la joven sobrina de Agnes, quien se muda a la ciudad sin un centavo tras la muerte de su padre y queda atrapada en medio de esta guerra social.

Marian se hace amiga de Peggy Scott, un interesante personaje que pone sobre la mesa los conflictos raciales de la época. Fellowes trabajó con historiadoras afroamericanas especializadas en el siglo XIX para asegurarse de que la historia de Peggy reflejara con precisión los logros y los enormes obstáculos raciales de las mujeres negras acomodadas de esa época.

La familia de Peggy representa a la burguesía afroamericana que vivía en Brooklyn en aquellos años. Mientras la mayoría de los dramas históricos se centran en el trauma posterior a la Guerra Civil, su historia muestra a una próspera comunidad negra de médicos, abogados, farmacéuticos y empresarios que formaban su propia “alta sociedad” con sus propias instituciones y reglas, paralela a la de los blancos ricos de Manhattan.

En cuanto a los Russell, están inspirados en la familia Vanderbilt (Alva y William K. Vanderbilt). Al igual que Bertha en la serie, la verdadera Alva Vanderbilt fue rechazada por la élite tradicional. Para forzar su aceptación, utilizó la inmensa riqueza de los ferrocarriles de su marido y construyó un palacio deslumbrante en la Quinta Avenida.

Bertha (y Alva en la vida real), en su desesperación por ganar el reconocimiento de la élite, empuja a su hija Gladys a casarse con el aristócrata británico Hector Vere, V Duque de Buckingham. Esto hace un paralelismo directo con Consuelo Vanderbilt, quien fue obligada a casarse con Charles Spencer-Churchill, IX Duque de Marlborough, formando parte de las llamadas “Dollar Princesses” (ricas herederas estadounidenses que se casaban con empobrecidos aristócratas europeos para salvar sus patrimonios a cambio de títulos nobiliarios).

Toda esta dinámica de clases y conflictos sociales convergen en The Gilded Age, que muestra una fascinante faceta de la historia estadounidense. Ahora a sufrir, domingo a domingo, por ver un capítulo a la semana, como suele torturar HBO.

Plataforma: Max (HBO Max)