Plataforma: Netflix

La actriz Park Eun-bin (Woo, una abogada extraordinaria) se anota otro éxito con Muertos de Amor, su más reciente kdrama en el que interpreta a una heredera de la industria hotelera con una particular maldición.

Luego de un accidente en el que casi pierde la vida, Cheon Yeo-ri (Park Eun-bin) adquiere la capacidad de ver fantasmas y comienza a ser atormentada cada noche por los espíritus de personas que murieron injustamente.

Es así como, en su misión de justiciera, conoce a Ma Gang-uk (Yang Se-jong), un asustadizo fiscal que investiga casos de asesinato sin resolver. Tras unir fuerzas para desentrañar estos misterios paranormales, ambos comienzan a desarrollar sentimientos el uno por el otro.

Además de lidiar con los fantasmas, Cheon Yeo-ri debe sortear los obstáculos creados por ciertos miembros de su familia, quienes buscan arrebatarle el control de la empresa.

Muertos de Amor es una adaptación de la película Spellbound (conocida también como Chilling Romance), estrenada en 2011 y protagonizada por Son Ye-jin en el papel de Yeo-ri.

En Corea del Sur, los críticos destacaron cómo Park Eun-bin logra aportar vulnerabilidad y elegancia a su personaje sin caer en el cliché de la “heredera distante”. Asimismo, algunos señalaron que el concepto de una mujer adinerada al frente de un hotel que lidia con almas en pena recuerda a éxitos del género como Hotel del Luna (recomendadísima), pero son historias totalmente diferentes.

En mi caso particular, siento que la historia perdió un poco de fuerza hacia los últimos episodios, especialmente porque disminuyeron los encuentros con fantasmas. Estas situaciones hacían mucho más divertidas las interacciones y, en definitiva, eran el gran gancho de la serie.

Sin embargo, es un kdrama muy entretenido que ofrece una historia de amor diferente, alejándose bastante de los apasionados romances que predominan actualmente en las producciones coreanas.