Hace 10 años, durante el Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF Panamá), Miguel I. González fue reconocido como cineasta del año por su largometraje A la Deriva. En esta edición regresa a ese mismo espacio con Saloma, un documental que parte de una ausencia: la fotografía que nunca existió de su abuela campesina.
“Soy de Chitré y viajábamos al campo. Para mí era como un vacío de identidad porque no tengo fotos en el campo, no tengo fotos con ella y eso es un shock fuerte. A partir de eso, nació la idea de este viaje”, expresó el director en entrevista con ELLAS.

El cineasta Miguel I. González. Cortesía
Su abuela nació y creció en una zona apartada llamada El Cajeto de Los Pozos, en la provincia de Herrera, y luego vivió en Chitré, pero siempre regresaba a su campo.
Ese “vacío de identidad” del cineasta se convirtió en el punto de partida de una búsqueda que transita por las montañas de Azuero y por la memoria familiar.
Su proyecto cinematográfico inició como un acercamiento al agro y fue encontrando otra dirección. La relación con el campo no podía desligarse de una herencia cultural más amplia. “Me obsesioné con la idea de cuál es la poética del campo… el campo que yo quiero es el campo que me identifico con la relación que tenía con mi abuela y toda la herencia cultural que me dejó”, expone. Esa conexión entre memoria y territorio articula la película, donde la búsqueda personal se abre a otras voces y experiencias.
En ese tránsito, el relato adquiere un carácter colectivo. Miguel identifica que la relación con el campo y con las figuras familiares forma parte de una experiencia compartida en el interior del país.

Escena del documental Saloma del cineasta Miguel I. González. Cortesía
Saloma también se detiene en una transformación generacional. La distancia creciente entre las nuevas generaciones y la vida rural plantea preguntas sobre lo que se pierde en ese proceso. “Las mujeres y los hombres del campo no solo cultivan y cosechan lo que comemos, sino que también lo hacen con parte de nuestra identidad panameña. Me preocupa genuinamente, y lo digo por mí, porque yo también me alejé de la idea del trabajo del campo, que era un sueño que mi abuelo tenía. Al final, no me dedico a eso, mi mamá y mi tía sí lo han continuado”.
El cineasta reconoce que ese alejamiento responde también a condiciones estructurales. “Generaciones de jóvenes no ven una posibilidad de desarrollo genuino en el campo… estamos conduciendo hacia una generación que no va a estar conectada a ello”.

Saloma se estrenará el sábado 11 de abril, en el Teatro Nacional, a las 12:30 del mediodía y se proyectará nuevamente el domingo 12, en Ciudad de las Artes, sala de teatro Aurea ‘baby’ Torrijos. Cortesía
De cara al estreno en el festival, su expectativa se centra en provocar una conversación. “Lo que más aspiro es que el documental genere esta reflexión… que se conecten desde el lado emocional con la herencia de sus abuelos, y aún cuando no seas interiorano, que como capitalino entiendas la importancia de tener empatía y tener la mirada también desde otro ángulo".
Saloma se estrenará el sábado 11 de abril, en el Teatro Nacional, a las 12:30 del mediodía y se proyectará nuevamente el domingo 12, en Ciudad de las Artes, sala de teatro Aurea ‘baby’ Torrijos.
Los boletos están disponibles en Panatickets. Puedes encontrar directamente los boletos en el perfil de Instagram del cineasta @miguelproducer.


