Para vivir, el implacable tiempo de Pablo Milanés (México, 2025, 106 minutos) es una afectiva carta cinematográfica sobre ser papá y ser hijo.

Este documental biográfico sobre Milanés (1943-2022) fue escrito, dirigido y producido por Fabien Pisani. Si bien el autor de Si ella me faltara no fue su padre biológico, sí lo crio desde que tenía dos años.

Esa relación explica por qué esta producción se narra desde una mirada cariñosa, poderosa y única. Escribo en presente porque los sentimientos y los recuerdos no se hacen más pequeños, ni siquiera desaparecen, cuando uno pasa a mejor vida. Uno es hijo y es padre por la eternidad.

Esta película es un recorrido por las obligaciones y los anhelos de un buen padre. A Pablo su relación con su clan le importó mucho como explica Pisani y fue un sentimiento que lo acompañó desde que era pequeño, cuando soñaba con tener una docena de hijos (tuvo 9 retoños con 5 parejas en momentos diversos de su andar).

La felicidad de Pablo era sentarse a la mesa con sus hijos, conversar, saber cómo estaban, si les faltaba algo. Su lucha cotidiana era por la unidad entre ellos y que supieran que los adoraba por igual.

Quizás esa crianza adulta y abundante brota en Pablo porque su papá Ángel (era talabartero) fue todo lo contrario: estuvo ausente -de tantas maneras- para sus cinco hijos y para su esposa Conchita (modista).

Amor de hijo y padre, el documental ‘Para vivir, el implacable tiempo de Pablo Milanés’

Esta producción es la mirada de amor de un hijo (el director Fabien Pisani) hacia su papá (el cantante Pablo Milanés). Cortesía

Esta fractura llevó al futuro artista a jurarse que jamás sería como su tata. Desde pronto fue un compañero leal con los sacrificios que hacía su mamá para sacarlos adelante. Fue ella quien lo apoyó a que aprendiera piano y guitarra, y cuando descubrió su talento por el canto, se mudaron todos de Bayamo a La Habana.

Desde los 12 años, Pablo fue un padre proveedor. Salía a tocar aquí y allá en busca de los pesos para la comida y el techo. De a poco, y con esfuerzo, llegó a ser una habitual estrella juvenil en las principales salas de conciertos de Cuba.

En un mundo donde hay tantos casos de paternidad irresponsable (en ámbitos tan heterogéneos y en sociedades tan divergentes), ver cómo Pablo se desvivía por los suyos; lleva a que uno lo admire aún más.

Amigos y el público

Después Para vivir, el implacable tiempo de Pablo Milanés fija sus ojos en los amigos, esa otra familia que se construye con el tic tac del tiempo. Y en su caso, esa prole creció aún más con ese público de tantas latitudes que fue heredando el gusto por sus canciones y que después ese legado sonoro se lo transmitieron a sus hijos, nietos y bisnietos.

Algunos de sus amigos fueron entrevistados por Fabien Pisani: Omara Portuondo, Chucho Valdés, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat, Harry Belafonte y Chico Buarque de Holanda.

Amor de hijo y padre, el documental ‘Para vivir, el implacable tiempo de Pablo Milanés’

Este filme biográfico ha participado en festivales de cine en Panamá, Reino Unido, Estados Unidos y Argentina. Cortesía

Canciones

Este documental es un juego de palabras entre dos canciones emblemáticas de Pablo: Para Vivir (1975) y El tiempo, el implacable (1976) y ambas piezas le dan tono a este largometraje merecedor de aplausos.

Para Vivir es sobre los lazos emocionales y la identidad que se conecta entre los corazones que se aman. Mientras que El tiempo, el implacable es sobre nuestro irremediable destino mortal.

Pablo, desde la pantalla grande, decía que no tenía miedo a cerrar los ojos de manera permanente. Se cuidaba mucho quien sobrevivió a docenas de operaciones (sus problemas de salud comenzaron de joven) y que seguía haciendo canciones porque no quería desilusionar a su familia, amigos y admiradores.

Ambas canciones, aplicadas a este filme, plantean que uno es el resultado de las personas que ama, que además somos las sumas de los que nos quieren y esos vínculos de cercanías permiten que la memoria sea perdurable, aunque ya no estemos físicamente.

El bienestar resquebrajado

Fabien Pisani nos reafirma algo ya sabido: este creador caribeño fue un ejemplo de compromiso social y humanístico más allá de las coyunturas ideológicas y los esquemas políticos.

El director esgrime que la revolución que derrocó a Fulgencio Batista -y que después derivó en dictadura militar- utilizó a Pablo Milanés -y de paso a los otros integrantes de esa otra familia llamada Nueva Trova- como plataforma de difusión y prestigio. Una relación que, de acuerdo con el documental, estuvo compuesta por desencuentros, roces y desilusiones entre Pablo, su generación y el Estado visto como un cuestionable padre del bienestar de sus ciudadanos.

En Para vivir, el implacable tiempo de Pablo Milanés compartió que abandonó Cuba y residió en Europa porque los medicamentos que necesitaba para luchar contra el síndrome mielodisplásico no los conseguía en la isla.

“Estoy condenado a vivir aquí (en España) hasta que muera (…) Yo no lo he contado esto a nadie en cuatro años. Nada más que a ti, porque eres mi hijo y quiero que tú seas el medio de que se pueda conocer en el mundo entero para que no haya dudas”, dice ante la cámara con una resignación triste este hombre que nos enseñó que no podemos encadenarnos a los resentimientos, y que la vida, al ser tan corta, debe gozarse.

Así es este homenaje de un hijo amado a un padre querido. Lástima que su salud, la pandemia y los azares impidieron que Pablo pudiera ver completo este manifiesto de amor audiovisual.

* El autor es miembro de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci).