Nunca me quiero despedir del verano. Nací en un mes lluvioso, pero en mi ADN siempre aparece esa necesidad de sol, mar y días que se alargan entre conversaciones y planes improvisados.
Con esa idea en mente, el plan era simple: escaparnos un fin de semana entre amigas hacia la Riviera Pacífica y dedicarlo al descanso, a la comida rica, al mar y a los bikinis.
El destino fue The Buenaventura Golf & Beach Resort Panama – Autograph Collection, un resort ubicado en una comunidad de playa y golf en la costa del Pacífico panameño.

The Buenaventura Hotel. Fotografía por Solangel Hurtado Mendoza.
Entre piscinas, senderos y restaurantes, el lugar se presta para un itinerario pausado donde el bienestar y los pequeños rituales del viaje (un masaje, una cena larga, una sesión de fotos espontánea) terminan marcando el ritmo de un fin de semana que aunque termine, siempre queda en ti.
Si estás planeado (o no) una escapada de wellness con tus amigas, te comparto mis cinco de mis razones para ponerle fecha desde hoy:
1. Un hotel pensado para mirar alrededor
La arquitectura del resort combina un estilo colonial con elementos contemporáneos y aprovecha el entorno tropical para crear espacios abiertos y tranquilos. Uno de los puntos más fotografiados es el puente de arco que cruza un canal de aguas tranquilas entre los edificios del hotel. Desde allí se abre una vista amplia de jardines y patios interiores.

Área de piscina para adultos. Fotografía por Solangel Hurtado Mendoza.
Otro detalle que llama la atención es un árbol de corotú de más de cien años, que se mantiene como parte del paisaje del resort. En las habitaciones, la amplitud y las tinas invitan a pausas que a veces terminan en siestas de media tarde o en un baño largo de espumas después de la playa.
2. Una pausa en el spa
Después del desayuno y un rato en una de las siete piscinas del hotel, llegó la hora de nuestra cita en Corotú Spa. Con batas y sandalias, entramos a una sesión de masaje de espalda de 45 minutos que dio inicio a la tarde de bienestar.
El circuito de hidroterapia incluyó sauna, baño de vapor y jacuzzi con hidromasaje. Entre cada estación aparecían tés, bebidas refrescantes y pequeños snacks. Cuando salimos del jacuzzi, la sensación era clara: habíamos bajado el ritmo.

Anahil Trómpiz Torres y Solangel Hurtado Mendoza.
3. Sesiones de fotos con tus ‘besties’
Uno de los pequeños rituales de viajar con amigas es documentar el momento. Antes de salir de casa armamos algunos looks de verano con la idea de tomarnos fotos increíbles durante el viaje.
El vestíbulo del hotel, donde se encuentra el Lobby Bar, fue uno de los primeros escenarios. Allí probamos cócteles y mocktails mientras capturábamos imágenes entre columnas y luz natural.
Las piscinas (sobre todo la de adultos, que tiene vista directa a la fachada principal) fueron otro nuestros spots predilectos para fotos.
Para las mejores fotos al atardecer nos recomendaron Dunas Restaurant & Beach Club; un restaurante frente al mar donde la arena blanca y el cielo naranja del atardecer terminan convirtiéndose en fondo para cualquier foto.

Desde Dunas.
4. Cena japonesa para cerrar la noche
Hay algo que siempre funciona en una “noche de amigas”: salir a cenar sushi. Esa noche nos pusimos lindas y reservamos mesa en Taikai Sushi & Teppanyaki, el restaurante japonés del hotel.
En la mesa aparecieron tartares de atún y salmón, rollos de spicy tuna y otros clásicos japoneses. Para el final llegaron los postres: crème brûlée de maracuyá y cheesecake japonés. Fuimos felices.

Cena desde Taikai. En la foto, el tartar de atún y salmón y una copa de Malbec Catena, desde Argentina. Fotografía por Solangel Hurtado Mendoza
5. Recorrer la comunidad sin prisa
Más allá del hotel, la comunidad de Buenaventura también invita a explorar. Desde la recepción se pueden coordinar actividades a través del lobby ambassador. Luis y Ana Raquel, del equipo del hotel, nos guiaron durante toda nuestra estadía para hacernos sentir parte de la familia.
Algunas personas optan por paseos en bicicleta por las calles arboladas o recorridos a caballo cerca de la playa. Nosotras elegimos un paseo en carrito de golf que nos llevó por distintos rincones de la comunidad, incluyendo la bahía de Buenaventura y áreas residenciales rodeadas de vegetación.

Puente de arco en The Buenaventura Hotel. Uno de los lugares favoritos para fotos. Fotografía por Solangel Hurtado Mendoza
El recorrido terminó justo antes de que cayera la noche, con esa sensación que a veces dejan las escapadas cortas: la de haber estado fuera de la rutina por más tiempo del que indica el calendario.
En la Riviera Pacífica, un fin de semana puede convertirse en una pausa sencilla: amigas, conversaciones largas, agua salada en los pies y el recordatorio de que, incluso cuando termina el verano, siempre se puede volver a buscarlo.


