Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez se casaron el 11 de agosto en Portugal, en el salón de su casa en Cascais, exactamente diez años después de conocerse en una tienda de Gucci en Madrid.
La pareja eligió una ceremonia íntima, acompañada por sus cinco hijos, y reveló los detalles del enlace en una exclusiva con Vogue.
Para la ocasión, ambos vistieron de Gucci. Georgina llevó un traje de falda de faille de seda blanca, compuesto por una chaqueta entallada de solapas y una falda midi de líneas rectas. Completó el conjunto con zapatos de satén a juego, adornados con el característico detalle Horsebit de la casa italiana.

Georgina Rodríguez y Cristiano Ronaldo en el día de su boda civil. Fotografía de Juergen Teller para Vogue.
Cristiano Ronaldo, por su parte, vistió un traje de algodón a medida en tono beige claro, acompañado por una camisa blanca y mocasines personalizados de Gucci. Los hijos de la pareja también llevaron conjuntos coordinados de la firma.
Las joyas de Chopard

La novia vistió de Gucci y joyas Chopard. Fotografía de Juergen Teller para Vogue.
La joyería tuvo un papel central en el look de novia de Georgina. Para la ceremonia, la modelo de 32 años llevó distintas piezas de The Garden of Kalahari, la colección de Alta Joyería de Chopard creada a partir de un diamante en bruto de 342 quilates encontrado en la mina Karowe, en Botsuana.
En las imágenes difundidas por Vogue, Georgina aparece con pendientes, pulsera y un collar de la colección. El collar incorpora como piedra central el diamante de 50 quilates, rodeado por otros más pequeños.

Fotografía de Juergen Teller para Vogue.
El día de su boda Georgina también usó el anillo de compromiso que Cristiano le entregó en agosto de 2025. La piedra, de corte ovalado, ha sido estimada por expertos citados por Forbes en hasta 50 quilates, aunque las valoraciones sobre su precio han variado según la fuente, ubicándolo en un rango entre tres y cinco millones de dólares.
Nilesh Rakholia, fundadora de la marca de joyería Abelini, contó al medio Daily Mail que la joyería usada por la novia para su boda íntima supera los 70 millones de dólares.

Fotografía de Juergen Teller para Vogue.
Una boda en casa

Los hijos de la pareja también vistieron de Gucci. Fotografía de Juergen Teller para Vogue.
La ceremonia tuvo lugar en el salón de la nueva residencia de la pareja en Portugal, una propiedad cuya construcción tomó siete años y a la que se mudaron en julio. Para Georgina, el espacio tenía un significado especial por formar parte de su vida cotidiana.
“Hemos decidido celebrarla en el salón de nuestra casa de aquí, donde desayunamos, almorzamos y cenamos, y donde vivimos el día a día de nuestras vidas”, explicó a Vogue. “Dentro de treinta años quiero que los niños piensen: En esta mesa ocurrió algo maravilloso: los votos matrimoniales de nuestros padres”.
Cristiano respondió con humor: “Probablemente no será la misma mesa. Quizá cambiemos la decoración”.
La pareja confirmó que planean hacer una gran celebración con familiares y amigos.
La elección de una ceremonia privada también estuvo relacionada con la manera en que ambos entienden su vida familiar. “Cuando era pequeña soñaba con el castillo más grande, la carroza más grande, el vestido más largo, una corona llena de diamantes. Y ahora digo: no. Quiero algo íntimo, con mi pareja y nuestros hijos, en casa”, contó a la publicación.
Después de los votos, la pareja se trasladó junto a sus hijos al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, situado aproximadamente a una hora de distancia, donde recibieron una bendición privada.
La pareja tampoco descarta ampliar nuevamente la familia. “Nunca digo nunca”, respondió Cristiano cuando Vogue preguntó si podrían tener más hijos. Georgina, entre risas, explicó que un bebé ahora sería overbooking en casa, aunque dejó abierta la posibilidad para el futuro.


