El braille es un sistema de lectura y escritura táctil utilizado por personas ciegas o con discapacidad visual. Fue creado por Louis Braille en 1829 y sigue vigente a día de hoy.

Funciona a través de un sistema de puntos en relieve que se combinan en celdas para expresar letras, números, signos de puntuación y hasta símbolos matemáticos y científicos, según explica Fundación Caser en su página web.

Hoy, 4 de enero, se conmemora el Día Mundial del Braille, una fecha que busca crear mayor conciencia sobre la importancia de este sistema como medio de comunicación para la plena realización de los derechos humanos de las personas ciegas y con deficiencia visual, según destaca Naciones Unidas.

Braille: seis puntos que abren puertas

‘Lo aprendí en la escuela’

El locutor panameño Jorge Batista de León aprendió braille a la edad de seis años. “Lo aprendí en la escuela Helen Keller en Panamá, de la misma forma que los demás aprenden a escribir, con el mismo método”, contó.

Su proceso de aprendizaje inició en primer grado (en la Escuela Nacional de Ciegos Helen Keller del Instituto Panameño de Habilitación Especial); fue similar al de cualquier niño vidente, aunque adaptado al sistema braille, explicó. Utilizaba pizarras y reglas especiales para escribir con los dedos sobre papel más grueso, diseñado para el relieve de los puntos.

Braille: seis puntos que abren puertas

Foto: Cortesía

Aunque ese año no dominó por completo la lectoescritura en braille, adquirió los conocimientos necesarios para continuar su educación en escuelas regulares a partir del segundo grado.

El locutor detalló que, durante su etapa escolar, solo se les permitía escribir con pizarra y punzón, ya que, por ser niños pequeños, no se les autorizaba el uso de máquinas braille por temor a que pudieran dañarlas.

Braille: seis puntos que abren puertas

Los libros que utilizaba para leer eran copias transcritas por maestros del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE). “Los mismos libros de lectura que usaba un niño que ve, pues los transcribían con unas páginas especiales que las conseguían en Estados Unidos, eran unas páginas plásticas”, detalló. Estos materiales debían devolverse al finalizar el año escolar, ya que eran prestados por la biblioteca del IPHE.

Añadió que recibía ayuda en casa y que también recurría al uso de grabadoras, debido a que escribir todo a mano en este sistema resultaba tedioso.

Actualmente, continúa utilizando el braille, ahora mediante una máquina. “Lo uso para leer las cuñas de radio, yo las escribo a máquina en braille y las leo”.

Para el locutor, este sistema de lectoescritura no va a desaparecer. “Quizá bajará el número de personas que lo usa, pero el braille va a seguir siendo braille”, concluyó.

Según contó, el sistema braille llegó a Panamá gracias al maestro Andrés Toro, quien viajó, según recuerda, a países como Venezuela o Colombia, donde el sistema ya existía, antes de introducirlo en el país.

Braille: seis puntos que abren puertas

‘Los menús deberían estar en braille’

La periodista y locutora panameña, Keira de Gracia, es una joven con discapacidad visual que también conoce y ha aplicado el sistema braille. “Gracias a esto, pude educarme, formarme y graduarme de sexto año”, comentó y reveló que lo aprendió a los 13 años.

“Me lo enseñó una docente de educación especial del IPHE. Al principio fue duro, porque yo decía: ‘wow, con seis puntos, ¿cómo uno hace para escribir tantas letras, números y signos de puntuación?’”, recordó. A la periodista le tomó más de un año aprender a utilizar el sistema de forma correcta y dominar la escritura.

Entre las técnicas utilizadas para facilitar el aprendizaje estuvo la asociación de los puntos mediante cartones de huevo de seis espacios, monedas, frijoles y otros objetos, comenzando por la comprensión del abecedario letra por letra.

Braille: seis puntos que abren puertas

Keira también aprendió a escribir utilizando la máquina Perkins Brailler, un equipo que funciona al presionar varias teclas a la vez para formar letras en relieve, y la regleta, una herramienta manual con guías de celdas que indican dónde marcar los puntos mediante un punzón.

Esta última, señaló, no era su método favorito, ya que requiere más tiempo y se realiza de forma manual, a diferencia de la máquina, que resulta más rápida y práctica.

Braille: seis puntos que abren puertas

Keira De Gracia, cuando la voluntad supera un diagnóstico

“Actualmente lo uso muy poco, porque, así como el braille, también han avanzado otras herramientas, como la tecnología, que hoy resulta más rápida y cómoda”, explicó. Sin embargo, considera que el sistema debe mantenerse vigente, ya que “la información es un derecho humano”.

Los museos, los menús en los restaurantes, la información de salud, educación o trabajo, todo debería estar en braille”, afirmó.

Braille: seis puntos que abren puertas

Al mismo tiempo, subrayó que no todas las personas con discapacidad visual utilizan este sistema, por lo que considera necesario seguir desarrollando otras alternativas accesibles.

En Panamá, la Biblioteca Nacional Ernesto R. J. Castillero cuenta con material en sistema braille, que incluye un total de 15 títulos y 25 ejemplares.

Dentro de este listado se encuentran la Constitución de Panamá, así como obras de literatura infantil, entre otros materiales, según comentó a ELLAS Guadalupe G. de Rivera, directora técnica de la institución.

Servicios en el IPHE

Actualmente, el IPHE continúa llevando a cabo el proceso de transcripción de textos educativos al sistema braille. Estos servicios se brindan a través del Centro de Recursos Educativos para Personas con Discapacidad Visual Louis Braille, cuya sede principal se encuentra en Betania, según compartió Ángel Rangel, jefe de la Oficina de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la institución.

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Foto: Cortesía

Este centro tiene cobertura en las provincias de Colón, Coclé, Veraguas, Chiriquí y Panamá Oeste, además de Penonomé y su sede en Betania.

A nivel nacional, atiende a 250 estudiantes y ofrece una amplia gama de servicios, entre ellos la digitalización de documentos —como libros educativos, revistas y periódicos— para su posterior transcripción al sistema braille; la orientación a padres de familia y docentes sobre el trabajo con niños y niñas desde la primera infancia; y la dotación de máquinas braille, bastones plegables y papel braille para estudiantes de todas las regiones educativas, entre otros.