Si hay algo que todos buscarán este 2026 es autenticidad. Los niveles desmesurados de información han hecho que, más allá del conocimiento, las personas busquen a alguien que pueda darles una historia, una perspectiva, una visión más humana y cercana de todo lo que hay antes de subir ese post en redes sociales.
No me malinterpretes, no es que no importe el conocimiento; sigue importando. Pero en una era donde la Inteligencia Artificial puede contestar en segundos cualquier duda o inquietud, las personas quieren conectar con marcas cada vez más humanas y menos perfectas.
Marcas que muestran el proceso, los altibajos, lo que les hubiese gustado hacer diferente; marcas que tengan valores, posturas y opiniones sobre temas de interés para sus comunidades… Pero, sobre todo, marcas que tengan un propósito claro.

Hoy los consumidores no solo quieren saber qué haces, quieren ir más profundo: saber qué piensas, qué defiendes, qué te diferencia.
Y luego de trabajar con más de 100 marcas personales en el último año, he llegado a estas conclusiones:
1. Las marcas perfectas no conectan
Ese feed meticulosamente cuidado, la imagen de experto o gurú inalcanzable, la vida aspiracional sacada de Pinterest, cada vez cala menos. Las marcas que están creciendo no solo hablan de sus logros, hablan de procesos; no solo enseñan resultados, hablan de sus decisiones; no solo venden, conversan.
2. La IA llegó para quedarse
Tenerla como aliada es indispensable para agilizar procesos, pero debe usarse de manera estratégica. Úsala para amplificar tu voz, no para perderla. Las redes están llenas de contenido genérico de ChatGPT y ya todos lo sabemos. Úsala para ayudarte a pulir tus ideas, para hacerte preguntas que no te has hecho, para contrastar información de manera ágil, pero no permitas que reemplace lo que te hace único: tu mirada.
3. Las redes sociales importan, pero el mundo no empieza ni termina allí
Tus perfiles en redes sociales son una parte fundamental de tu negocio, pero no son el negocio. El error más común que veo entre los profesionales es creer que su marca personal vive únicamente en Instagram o TikTok. Una marca sólida se construye como un ecosistema completo donde se atienden diversas aristas más allá de las redes sociales: comunicación, ventas, reputación, organización del tiempo, experiencia del cliente, proyección financiera y gestión emocional, por mencionar algunas.
4. Coherencia como valor ‘premium’
Para que una marca personal realmente sea auténtica, debe ser en primera instancia coherente. Tiene que haber una relación real entre lo que digo que soy y lo que hago; entre lo que muestro en redes sociales y lo que soy en el mundo offline; entre lo que promulgo defender y lo que, finalmente, termino haciendo.
5. El poder de las microcomunidades
Las personas están cansadas del scroll infinito y del bombardeo de voces en redes sociales; aun así, quieren seguir teniendo espacios para mantenerse informadas, estar en contacto con personas que puedan sumarles valor y con las cuales puedan intercambiar ideas y experiencias. A raíz de esta necesidad, ganan fuerza canales como grupos privados en WhatsApp o Telegram, newsletters y plataformas de contenido por suscripción como Patreon, donde pueden conseguir información y mucho más especializada.

Jesús Valbuena, mejor conocido como @socialchucho en redes sociales.
6. El algoritmo dorado: aprovecha tus mejores momentos al máximo
No se trata de convertir cada ocasión especial en una jugada fría de marketing, pero es real: cuando compartes un momento especial con tu comunidad, no solo estás publicando contenido, estás invitando a las personas a celebrar contigo. Esa cercanía genera una conexión real y, como consecuencia, el mensaje suele tener mayor alcance.
El algoritmo dorado consiste en aprovechar esas ocasiones en las que sabes que, de forma natural, tu público querrá interactuar más contigo para generar un contenido que trascienda. Por ejemplo, celebrar tu cumpleaños #35 en McDonald’s puede convertirse en mucho más que una felicitación masiva; puede ser la excusa perfecta para compartir una reflexión sobre la importancia de ser tú mismo. En ese caso, no se trata de manipular el algoritmo o jugar con las emociones de tus seguidores, sino de aprovechar un momento de atención genuina para dejar un mensaje que aporte valor y vaya más allá del post.
7. Entenderse primero para crecer mejor.
En este año, crecer no será solo cuestión de visibilidad, sino de claridad. Antes de pensar en contenido o estrategias, es clave entender qué haces, en qué eres realmente bueno y cómo eso se sostiene en el tiempo. Por eso desarrollé para mis clientes el método ESS —Especialidad, Simplicidad y Sostenibilidad—, que parte de esta idea base: cuando tienes claro tu “qué”, sabes comunicar lo que te diferencia, tomas decisiones alineadas a tus objetivos y construyes una marca personal capaz de sostenerse en el tiempo. En otras palabras, cuando tú entiendes quién eres, los demás también lo hacen.
El 2026 será un año de crecimiento para las marcas personales que conectan desde la autenticidad, que entienden claramente el valor que agregan, que saben muy bien qué las diferencia, pero sobre todo, que no tienen miedo a ser escuchadas.
* El autor es asesor de marcas personales, conferencista, profesor universitario y CEO de la agencia de marketing digital Wepaa Latam.
* Las opiniones emitidas en este escrito son responsabilidad exclusiva de su autora.

